CALLE DEL BONETILLO

La calle del Bonetillo, muy cerca de la plaza de Ópera, debe su nombre a una leyenda. Se dice que por aquí vivía Juan Henríquez, un clérigo de vida disoluta que ejercía influencia nefasta en el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, de quien era amigo y compañero de correrías. Por ese motivo, el cardenal Espinosa pidió al clérigo que volviese al camino recto, y como no lo hizo, decidió darle un buen susto. Inventó su propio entierro. Así, una noche cuando volvía de sus aventurillas, vio que de su casa salía un cortejo fúnebre. Preguntó quién era el muerto y le contestaron que se trataba de él mismo. La macabra broma terminó con su casa cerrada y sobre el tejado un bonete teñido de rojo y clavado en un palo (de ahí el nombre que se dio a la calle). Él, apresado por la Inquisición, pasó cuatro años en un calabozo de Toledo y volvió hecho un santo
                       8