GIL, SUCESOR DE ANTOLÍN QUEVEDO EN LA CARRERA DE SAN JERÓNIMO

En el arranque de la Carrera de San Jerónimo se encuentra este local dedicado a la venta de telas desde sus orígenes, y evolucionando con el tiempo a otros productos como abanicos, mantones de Manila, mantones españoles, mantillas artesanas o trajes de sevillana. El comercio, de tradición familiar, abierto en 1880, se conserva como el primer día salvo arreglos de suelo y escaparate. Aún utilizan los cajones de madera y las cajas antiguas para guardar el dinero. Se ha intentado respetar el sabor decimonónico de modo que los ordenadores y otros materiales modernos están camuflados para que el cliente no los aprecie al entrar. La fachada es de madera con adornos de bronce, el mostrador de caoba y conservan en buen uso las antiguas lámparas de gas originales de la tienda
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