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81 LA EMIGRACIÓN

Muchos fueron los que tuvieron que coger la maleta y salir de los pueblos manchegos en busca de mejor porvenir, llevando clavadas en su alma añoranzas y recuerdos de toda una vida, sin saber cuándo o en qué condiciones volverían o si regresarían alguna vez


En busca del mejor porvenir
En busca del mejor porvenir

Las gentes no encontraban empleo y los trabajadores tenían que coger su maletilla de cartón o de madera, sus míseras ropas y sus precarias alpargatas, tomar el tren, y con rumbo incierto, ir en busca de trabajo con que poder sacar adelante a su familia.


Tomar el tren con rumbo incierto
Tomar el tren con rumbo incierto

El tradicional problema del campo, donde los latifundios implicaban pésimas condiciones de vida para los jornaleros, su progresiva mecanización y la desaparición de muchos oficios artesanos por la aparición de productos manufacturados tuvo en La Mancha un énfasis especial. Muchos fueron los manchegos que durante la década de los cincuenta y sesenta marcharon y produjeron una gran crisis demográfica. Otros también fueron arrastrados por el señuelo de la gran ciudad, con su fácil acceso a la educación para los hijos. El destino fue la Europa Comunitaria, País Vasco, Cataluña, Madrid y la región Valenciana.


La enorme tristeza de dejar a los suyos
La enorme tristeza de dejar a los suyos

Ya durante la segunda República se había iniciado la emigración, primero a las ciudades y luego a las regiones industrializadas, como Madrid, Cataluña, el País Vasco o Asturias. Tras la guerra civil, muchos salieron de España al exilio: a todos los países de Europa y a América.

En la posguerra, la política autárquica franquista impidió la emigración, pero la situación económica española era muy deficiente y la necesidad de mano de obra en Europa muy grande. Cuando se permite, la partida se hace masiva, en general campesinos sin tierra con escasa cualificación. Más de dos millones de españoles emigraron a partir de los años cincuenta, la mayor parte irregularmente. Aceptaron los trabajos más duros y con peor salario: la construcción y el servicio doméstico en Francia, la industria química y metalúrgica en Alemania, la hostelería y la industria en Suiza, la minería en Bélgica... Aquellos hombres y mujeres vivieron sus primeros meses en barracones, en ocasiones en antiguos campos de concentración, en residencias colectivas, incluso en naves y antiguos establos, como lo fue el caso de los temporeros agrícolas.

Esta corriente migratoria en Europa empezó a descender a partir de 1967, ya que se exigía una mayor cualificación a los inmigrantes, y se detuvo y provocó un proceso de retorno a partir de la crisis del petróleo de 1973. Sobre un 80% de aquellos emigrantes volvieron a casa. Sufrieron el desarraigo y la incomprensión de un país que nunca ha reconocido el esfuerzo que hicieron.


¡Vente a Alemania, Pepe!
¡Vente a Alemania, Pepe!

Además de esta emigración a Europa, se produce un auténtico éxodo del campo a la ciudad en los años 60. El destino fueron las ciudades industriales de España: Barcelona, Valencia, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Zaragoza y Alicante. Gracias a ese proceso la población española pasa de ser mayoritariamente rural a ser plenamente urbana (más del 70%), el país se industrializa y las rentas del campo apenas pueden sostener a las familias que viven de él.


Del pueblo a la ciudad
Del pueblo a la ciudad

En Criptana la emigración fue brutal. Familias enteras abandonaron el pueblo, muchas con vergüenza, de noche, dejando en las tiendas alguna que otra deuda. Entre los años 1950 y 1980 se registró un descenso de unos dos mil quinientos habitantes.

Por otra parte, en nuestro pueblo, al igual que ocurrió en otros de la zona, la proximidad de Madrid produjo una variante de emigración que sólo afectó a los hombres y a los jóvenes en edad de trabajar, generalmente en la construcción, mientras el resto de la familia permanecía en Criptana. Se puede decir que la economía local dependía en buena parte de ellos, que en buen número acudían al tajo todos los días en tren, en autobuses o en furgonetas y volvían por la tarde-noche, aprovechando los viajes para dormir y para comer algo que se llevaban en un saquillo, deseando llegar a casa, extenuados, para irse directamente a la cama. También muchas cuadrillas en automóviles privados, llenos hasta arriba, con algún pasajero más de los legalmente permitidos. Sus jornadas laborales comenzabas realmente entre las cuatro y las seis de la mañana para llegar a Madrid a tiempo. Algunos afortunados que podían permitírselo se quedaban todos los días, durmiendo en pensiones o en habitaciones alquiladas y regresaban para los fines de semana.


Acudir a Madrid al tajo
Se llegaba a Madrid por la zona de Legazpi, casi aún de noche. Esperaba una jornada extenuadora

Por aquellos años, los Arteaga de la calle de Santa Ana, abandonaron el negocio de camiones y pusieron dos autobuses para transportar a diario a los obreros. Igual lo hacía Víctor, y varias furgonetas, como la de Colorín, que murió un día de la Virgen de Criptana en Valdemoro, tras despistarse y salirse de la carretera en el viaje de vuelta.

Y en el coche Arteaga —el autobús, se entiende—, aunque su horario no era muy compatible con los trabajadores, pues su llegada no era hasta las nueve de la mañana por la zona de Atocha o, para el que lo requería, por Legazpi en una bajada rápida. La hora de regreso eran las seis de la tarde, menos los viernes, que la adelantaba a las cuatro y media.

Los viernes por la tarde los trenes venían atestados desde Madrid y descargaban en Villacañas, en Alcázar o aquí todo el personal, continuando el trayecto medio vacíos.


Regreso al pueblo
Regreso al pueblo por la tarde-noche, con sólo ganas de irse a la cama

Para mediados de la década de los 90 la situación económica estaba muy estabilizada y, como en el resto del país, se cambiaron las tornas y pasamos a ser destino de inmigración, principalmente sudamericana, favorecida por la igualdad de lengua, pero también centroeuropea, africana y asiática.

Fue así, como Criptana empezó a recuperar habitantes, a lo que contribuyó el super auge económico que supuso el boom especulativo de la construcción que empezó a finales del siglo XX, burbuja inmobiliaria que estalló con todas sus consecuencias a principios de 2008, coincidiendo con la crisis bursátil a nivel mundial.

En Criptana, este boom inmobiliario trajo como consecuencia que de nuevo cientos de trabajadores peregrinaran todos los días, en viaje de ida y vuelta, a Madrid. Pero esta vez era muy distinto, iban contratados por empresas de aquí, de Criptana, que se crearon en gran cantidad, unas modestas, otras medianas y algunas muy fuertes, incluso a nivel nacional. Se ganó mucho dinero, tanto empresarios como trabajadores, y no sólo albañiles, también de otras actividades afines con la construcción: electricidad, fontanería… Igualmente se crearon empresas auxiliares a la construcción. El polígono Industrial del Pozo Hondo estaba a tope y ya se inició su ampliación. Se notaba en el pueblo el dinero, en el consumo, en los bares, en los restaurantes, en los grandes coches, en la ostentación, en el lujo… Como consecuencia, muchos jóvenes abandonaron los estudios atraídos por el dinero fácil, pues se pagaban grandes sueldos. Los carísimos y super inflados precios que alcanzaron los pisos, fuera de toda lógica, daban para eso y para más. Pero, estaba claro que ese plan no podía continuar… Todo se vino abajo como un castillo de naipes. Y además, la crisis mundial. De nuevo la gente en el paro.


El boom inmobiliario
El boom inmobiliario

Como consecuencia de todo ello, muchos jóvenes se han visto obligados a emigrar, pues aquí encuentran poco trabajo, y los que tienen estudios la dificultad es casi mayor, pues no hay campo en el que desarrollar sus conocimientos. Algunos incluso lo han tenido que hacer al extranjero.

La población inmigrante en Criptana, que descendió a causa de la crisis, sigue siendo pese a ello considerable. Y la más numerosa, con diferencia, la rumana.

El problema para Europa y para España en los últimos tiempos son los refugiados que nos llegan principalmente de los países en conflicto del Oriente Medio y la inmigración irregular de los países africanos, bien por mar, jugándose la vida en pateras o en balsas de goma atestadas, casi irremediablemente predestinadas a zozobrar (el Mediterráneo se ha convertido en el mayor cementerio del mundo), o por Ceuta y Melilla, muchas veces en masivos asaltos a las vallas fronterizas.


Cayuco

INDICE

82 LA MILI

La "Mili" era la forma coloquial de llamar al servicio militar obligatorio. Es una contracción de la palabra milicia. A los que iban a la mili se les llamaba quintos, y el nombre viene de cuando el rey Carlos III impuso esta obligación. Decía la ley que la quinta parte de los mozos de todas las poblaciones deberían realizarlo. En 1999 se produjo el último alistamiento; era la quinta del 82. Se ha suprimido pues el servicio militar obligatorio, dando lugar así a un ejército profesional. Aquella mili con soldados de reemplazo es pura nostalgia, pertenece a una España que ya no existe.


soldados finales de XIX
Cabo y soldado de finales del siglo XIX

Guerra del Rif
Soldados españoles con destino a la Guerra del Rik. 1921

La mili siempre fue algo más que cumplir con los deberes militares. El cuartel supuso un rito de paso en la vida de los jóvenes de entonces, donde se nos reconocían unos derechos que nos permitían ingresar en el mundo de los adultos. La mili, además, constituía un elemento perturbador tanto en el mundo rural como en el urbano, justo en el momento en que iniciábamos o intentábamos encauzar nuestra vida profesional o los estudios académicos.

Pero para otros suponía un "cambio de aires", aprender a leer y a escribir, sacarse el carnet de conducir automóviles, adquirir alguna formación profesional, conocer mundo y relacionarse con gente de otras regiones.


Reclutas en instrucción
Camaradería entre reclutas

Cumplidos los veinte años, a todos los mozos nos tallaban en el Ayuntamiento, y al que llegaba a la talla establecida y no alegaba ningún impedimento físico o de otro tipo, era declarado "soldado útil para servicio". Así gritaba el empleado municipal encargado de la tarea. Por el contrario, aquel que no daba la talla o presentaba alegación, se consideraba "soldado útil pendiente de fallo" a expensas de los correspondientes reconocimientos médicos y del dictamen del expediente abierto en la Caja de Reclutas, la 141, de Ciudad Real, en nuestro caso.


Tallando a los mozos
Tallando a los mozos

Artilugio para tallar a los mozos
Detalle de un artilugio para tallar a los mozos

Además de la baja estatura, enfermedades y defectos físicos graves, pies planos, cortedad de vista o cojera, la viudedad de la madre podía ser otro de los motivos que evitaba al mozo tener que incorporarse al servicio militar si acaso era necesario su concurso para el sustento familiar. Por esta misma razón llegaban a gozar de exención los hijos de padre sexagenario o los que tuvieran ya otro hermano en la mili. En algunas ocasiones, también los mozos casados y con obligaciones familiares, o al menos con reducción del tiempo de servicio.

Examinado el expediente, el mozo pasaba de nuevo por la incertidumbre de que su solicitud se admitiera y fuera declarado inútil total, en cuyo caso se libraba de hacer el servicio militar. Pero existía también el riesgo de que la inutilidad fuera temporal, revisable cada cierto tiempo por si las circunstancias variaban, con la posibilidad siempre latente de ser llamado a filas en otro momento mientras no se tuvieran cumplidos los veintiocho años. Se decía entonces de él que "se había enganchado".

Cómo librarse de la mili

Y, he aquí, el curioso escrito dirigido por un mozo ya en filas para librarse de la mili:

“Estimado señor Ministro de Defensa, permítame presentarle respetuosamente el caso siguiente, referente a mi situación personal, con el fin de solicitar mi baja inmediata de mi deber del servicio militar.

Estoy casado con una viuda de 42, la cual tiene una hija de 25 años. Mi padre se ha casado con esta última. En la actualidad mi padre se ha convertido pues en mi yerno puesto que se ha casado con mi hija.

Por consiguiente, mi hija que es también mi nuera, se ha convertido en mi suegra, ya que es la mujer de mi padre…

Mi mujer y yo hemos tenido un hijo en enero. Este niño se ha convertido en el hermano de la mujer de mi padre, lo que equivale a ser el cuñado de mi padre. Como consecuencia, es ahora mi tío puesto que es hermano de mi suegra.

Ahora bien, como hemos dicho, ya sabemos que mi hijo es también mi tío.

La mujer de mi padre en Navidades ha tenido un niño que es a la vez mi hermano, ya que es hijo de mi padre, y al mismo tiempo mi nieto puesto que es hijo de la hija de mi mujer. Como resultado, soy ahora el hermano de mi nieto, y como ya sabemos que el marido de la madre de una persona es el padre de esta persona, resulta que soy padre de mi mujer, y hermano de mi hijo. Por consiguiente, soy mi propio abuelo.

Por este motivo, Señor Ministro, le ruego que me conceda el derecho a regresar a mi hogar, ya que la ley prohíbe terminantemente que el padre, el hijo, y el nieto sean llamados a fila al mismo tiempo. Confiando en su comprensión, le mando un muy cordial saludo.”

Naturalmente, fue eximido del servicio militar obligatorio con la siguiente mención en su expediente: “Estado psíquico inestable y preocupante, con trastornos mentales agravados por un clima familiar muy perturbador…”

Y no faltaban los casos de hijos de familias ricas o pudientes que se libraban de la mili mediante el pago de cierta cantidad de dinero, de manera legal en tiempos pretéritos y fraudulenta en más actuales.


Redención militar
Redención del Servicio Militar mediante pago de dinero

La incorporación a filas tenía lugar al año siguiente de haber entrado en caja y de haber sido tallados, se iba al ejército por lo tanto entre los veinte y los veintiún años, pero antes se celebraba el sorteo del lugar de destino. En otros tiempos se realizaba éste en la localidad de nacimiento, en los correspondientes ayuntamientos, con los mozos, familiares y curiosos allí congregados. La suerte se echaba entre la Península, las Islas, Ceuta, Melilla e incluso Cuba, Filipinas, Guinea, Marruecos, Sidi Ifni o el Sahara cuando, según las épocas, algunos de estos territorios pertenecían o estaban bajo la soberanía de España. De antemano, y en el tablón correspondiente, se habían anunciado dos listas, una con los destinos y la cantidad de reclutas que correspondían a cada uno de ellos, y otra con los mozos por orden alfabético y numerados. La distribución se hacía rápida, bastaba con sacar el número del mozo que iniciaba la lista de destinos, y a partir de él todos los demás.


Sorteo de quintos
Sorteo de quintos

El resultado rápidamente corría de boca en boca, y pronto acudían amigos y familiares a las casas para celebrar con gran jolgorio el buen destino o, por el contrario, acompañar en la pena a los padres y novias si había tocado fuera de la Península. Algunas familias lo llevaban francamente mal, y se comportaban como si estuvieran de luto durante todo el tiempo que el hijo estaba en el servicio, pero piénsese, si nos remontamos a bastantes años, que para algunos era la primera vez que salían de su pueblo.

Para los quintos, con pena o sin pena, era su día, e incluso su año, pues ejercían de protagonistas en cuantas fiestas y eventos se celebraban. Solían juntarse, gritando por las calles sus canciones de tono subido y pidiendo propinas para pagarse alguna comilona, donde la juerga y el exceso en la bebida —para algunos en otros tiempos casi rito iniciático— era causa de más de un altercado o gamberrada y de que casi siempre dejaran constancia, antes con burdos chafarrinones de brea y más tarde con sprays multicolores, de la pintada que invariablemente proclamaba: "Viva los quintos de 1947", o del año que fuera. De todo ello, sobre todo en los pueblos, decir de alguien que es “quinto mío”, que pertenece a la misma quinta, suele llevar implícito el concepto de amistad.


Mozos celebrando el sorteo de quintos
Mozos celebrando el sorteo de quintos

Mediados los setenta del pasado siglo, estos vivas rituales de los quintos empezaron a compartir espacio en los muros con pintadas a favor de la insumisión, movimiento pacifista que trajo como consecuencia la ley de Objeción de Conciencia y Prestación Social Sustitutoria.

Evidentemente, en nuestro tiempo no existía ni se reconocía la objeción de conciencia y la insumisión se castigaba con cárcel y posterior servicio militar en batallón disciplinario.


Insumisión

Volviendo al sorteo, hubo en otras épocas unos quintos llamados "de cuota", que pagaban una cantidad de dinero al Gobierno para elegir cuerpo y lugar donde querían hacer el servicio militar, siendo de su cuenta el costearse la comida y la ropa militar. Naturalmente, pocos podían permitirse estos dispendios. Y los hubo también que, habiéndoles tocado África o más lejos, intercambiaban el puesto con otro compañero de mejor destino, con dinero por medio, claro está.

Los voluntarios tampoco entraban en sorteo, elegían Arma y lugar, pero ingresaban con menos edad y estaban más tiempo.

Con los años se fue modificando el Reglamento de Quintas, y una de las primeras medidas fue el no celebrar los sorteos en los ayuntamientos y hacerlo en la Caja de Reclutas de la provincia. También fue progresivamente disminuyendo el tiempo en filas y aparecieron los llamados "excedentes de cupo", gentes que sobraban, que sólo iban a la instrucción durante tres meses y luego les daban permiso indefinido, o que incluso, posteriormente, recibían la cartilla de licenciamiento, sin más ni más.

Esta suerte la hubieran deseado los movilizados durante los años de la Guerra Civil y siguientes, que marchaban pero nunca sabían cuando regresarían, y menos los que lo hicieron en zona republicana, que no les valió el tiempo de contienda y tuvieron después que sufrir sorteo y nueva incorporación al Ejército.


Mi padre y mi suegro en la Guerra Civil
Mi padre, Valeriano Flores, y mi suegro, Sotero Ossorio, en la Guerra Civil

Otra forma de hacer la mili era ingresando en las Milicias Universitarias. Fueron creadas en 1940, pero los antecedentes se remontan a 1808, cuando 300 estudiantes de la Real Universidad de Toledo, junto al batallón que formaron los entonces cadetes de Artillería de Segovia y otro de estudiantes de la Universidad de Santiago, partieron a combatir al invasor francés. Y durante la guerra civil, estudiantes universitarios, o al menos con el título de bachiller, constituyeron la cantera de los alféreces provisionales en el bando nacional y de los tenientes en campaña en el republicano.

A las Milicias Universitarias tenían acceso todos los mayores de 18 años que cursaran estudios superiores, con el privilegio de elegir Arma y lugar, que habitualmente era el del domicilio. Se realizaba en dos cursos, con dos partes en cada uno de ellos, una primera teórica, compatible con los estudios, y otra práctica, el primer año en campamento y el segundo ejerciendo con el empleo de sargento o alférez en el regimiento elegido.


Milicia Universitaria
Agrupación de la MIlicia Universitaria en las Islas Canarias

Yo hice la mili en 1971, en el primer llamamiento o reemplazo —entonces eran ya cuatro en el total del contingente anual— y dos años después de lo que correspondió a mi quinta, la del 47, por haber pedido prorroga por cuestión de estudios. Me tocó en la Península, en el Ejército de Tierra, y realicé los primeros meses de campamento en el Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) nº 1 de Colmenar Viejo, a unos 36 km. de Madrid, dentro de la 1ª Región Militar.

El 14 de enero —un día infernal de frío— estaba citado por la mañana en la Caja de Reclutas de Ciudad Real, entonces casi al final de la calle de Toledo, en la plaza de España, y hoy Rectorado de la UCLM. Y como no conocía a nadie de Criptana —todos más jóvenes que yo, supongo— acudí acompañado de varios amigos de Ciudad Real, ya que mi novia vivía allí, también llamados a filas y con prorrogas incluso de más años. Nos dieron el petate, las primeras disposiciones y la orden de presentarnos a las doce de la noche, y para nuestro asombro —casi todos íbamos con cierta aprensión por informaciones de amigotes que pasaron antes por la situación, que mitad para darse valor y fanfarronear y mitad por acojonarte, contaban cosas terribles—, tratándonos amablemente y con respeto.


Antigua Caja de Reclutas de Ciudad Real
Antigua Caja de Reclutas de Ciudad Real en el Regimiento de Artillería de Información y Localización,
antes sede de distintos regimientos y en su fundación en 1787 Real Casa de Caridad (de la Misericordia)

Pero a la noche cambio todo de color, y los malos augurios se cumplieron con creces. Nos recibió un sargento descerebrado y ya metido en años —su nivel seguro que no daría para más—, que nos mandó que formáramos en fila de tres y nos bajó la moral por los suelos: menos hijos de puta —que yo creo que también—, nos llamó de todo. Allí tuvimos que pasar en fila para que nos dieran el primer chusco y un inmundo brebaje, todo grumos, que decían que era café con leche, y que nos servían desde unos grandes perolos de aluminio en la cazoleta de nuestras cantimploras. Permanecimos en el patio del cuartel mas de tres horas, para luego, en el colmo de la maldad o de la mala leche, trasladarnos andando y en formación hasta la estación del ferrocarril por la ronda que circunvala Ciudad Real, pero, ¡cielos!, en vez de por el camino más corto, ¡no!, al contrario, rodeando toda la ciudad, con temperaturas bajo cero y con una continua agua nieve en todo el recorrido. Llegamos sobre la seis de la madrugada a la estación, donde nos esperaba un tren especial sacado del museo de los horrores, casi diría que veterano en mil y un rodaje de películas de vaqueros, y que no pudimos ocupar hasta la siete, tras habernos antes suministrado dos bocadillos, uno de sardinas en aceite y otro de mortadela, que nos dijeron que era todo condumio hasta la noche. Arrancamos hacia Madrid y Colmenar hacia las ocho, y no llegamos hasta las tres de la tarde, donde nos esperaban unos camiones militares para trasladarnos al CIR.


Primera putada
Primeros pertrechos militares y primera... putada

¡Sólo faltó que nos atacaran los indios!
¡Sólo faltó que nos atacaran los indios!

Llegada al CIR
Llegada al CIR

Ese día cayó en Madrid una nevada como no se recordaba desde hacía tiempo, y con esas temperaturas gélidas, calzado no apropiado, y al aire serrano, tuvimos que aguantar todos los allí congregados de las diversas provincias —decían que unos cinco mil reclutas— las primeras arengas patrióticas, órdenes pertinentes de funcionamiento inicial y la distribución por compañías. En esto tuve suerte —no me abandono en toda la mili—, pues pidieron gente que supiera oficios, y como tenía la Maestría Industrial, levante el brazo y me destinaron, aunque separándome de mis amigos de Ciudad Real, a la Compañía 12. Fue verdaderamente providencial.


CIR nº 1 de Colmenar
CIR nº 1 - Campamento de San Pedro - de Colmenar Viejo

Las impresiones de los primeros días no fueron demasiado malas. Se comía aceptablemente —los comentarios sobre Colmenar coincidían en que era el CIR más grande y cuidado, de España—, en el desayuno arramplaba con varios estuches de mantequilla que dejaban mis compañeros de mesa, y las cenas, que eran las mas flojas y daban libertad para pasar de ellas, no iba al comedor y las hacía con los de Ciudad Real en la cantina, que era barata, con buenos bocatas y trasegando vino de San Fernando, el único a la venta. O en la compañía con lo que traía del pueblo y guardaba en la taquilla. Muchas veces también con porras que pasaban vendiendo en una furgoneta, recién hechas, mojadas en café o chocolate de máquinas expendedoras que había por doquier.


Cantina de reclutas
Cantina

Y es que a esa edad nuestra se suspiraba por el "papeo", e invariablemente el toque a fajina era uno de los más esperados del día. El "turuta" de turno anunciaba que el "rancho" nos aguardaba en el comedor.




"Soldadito de España no tengas pena,
que al toque de fajina, barriga llena"
.



Comedor de reclutas
Comedor de reclutas

El plan de trabajo consistía en gimnasia e instrucción por la mañana, con un bocadillo sobre las once, invariablemente de mortadela, y por la tarde la clase teórica y tiempo libre.


Bocata de media mañana
El bocata de mortadela de media mañana

Además de la cantina, teníamos un pequeño economato para realizar nuestras compras —de tabaco negro, sólo Mencey— y un salón bastante amplio para cine, con proyección de películas no muy antiguas y sin repetirlas ningún día.


Cartón de Mencey

Se tocaba diana por la mañana a las siete, y tras vestirnos rápidamente, formábamos en el exterior, se izaba la bandera, se pasaba lista y leían las órdenes del día.


Toque de diana
"Quinto levanta, tira de la manta. Quinto levanta, tira del colchón, que viene el sargento con el cinturón..."

Después, antes del desayuno, teníamos un tiempo para el aseo. Los retretes eran del tipo de plato turco, los manteníamos bastante limpios y era obligatorio el papel higiénico, cuya compra corría por nuestra cuenta y guardábamos en la taquilla. Hoy podría parecer todo esto surrealista, pero en esos tiempos no era muy raro utilizar papel de periódico, que atascaba los desagües, y no te dejaba el "ojete", precisamente, en estado de revisión.


Los retretes
Los retretes

El toque de bajada de bandera era a las ocho de la tarde, y el de retreta para recogerte en la compañía a las nueve, también en formación y con nuevo pase de lista y lectura de los servicios del día siguiente. Podía tocarte guardia, que era el peor, cocina o limpieza, bien de la propia compañía o en instalaciones generales. A mí, a los pocos días me toco cocina. ¡Una enormidad! Cualquier cosa que se diga siempre quedará escasa. Ollas exprés cuya tapa se levantaba con grúa. Descomunales perolas que necesitaban varias personas para manejarlas. Miles de platos para lavar y secar, que aumentaban si el postre era arroz con leche, por ejemplo. Todo el día acarreando legumbres, enormes trozos de carne o cajas de pescado; pelando y cortando patatas, cebollas y todo tipo de verduras, y sobre todo barrer, barrer y fregar continuamente, pues los cocineros ayudados por soldados veteranos allí destinados, todo lo tiraban, ¡cabronazos!, al suelo. Terminabas reventado y después de las diez, cuando ya se había tocado silencio y todos estaban acostados. La única recompensa era ponerte como el "kiko" de comer todo lo que quisieras, incluso las exquisiteces que preparaban los cocineros para ellos.


Pelando patatas en la cocina
Pelando patatas en la cocina

Las ollas
Las ollas

Ese día que estuve en cocina cortaron el pelo a todos los reclutas de mi compañía y repartieron la ropa de soldado, el "kaki", con lo que me tocó estar con la mía propia y con largas greñas un tiempo más. La gente me miraba como a un bicho raro, pues éramos poquísimos los que deambulábamos por el campamento de tal guisa. Los de Ciudad Real me tomaban el pelo y me preguntaban si estaba enchufado de algún alto capitoste o general.


El corte de pelo
El corte de pelo

El 25 de enero nos hicieron el reconocimiento médico, y todo lo que se cuenta sobre ello es verdad. Tras las pruebas de rigor, vino el tanteo de los cojones y las vacunas, y entre ellas, ¡cómo no!, la famosa en la espalda. Puestos en fila, con el torso al descubierto, iban pasando soldados enfermeros sucesivamente: el primero te daba un brochazo de yodo, mojando, cual pintura se tratara, de un bote; otro iba clavando las agujas, que sacaba de una lata cuadrada de envase de carne de membrillo, en la espalda, y por último, después de tener la banderilla clavada un buen tiempo —alguno se mareó—, llegaba el del enorme jeringón, que aplicándolo en las agujas clavadas, suministraba la dosis indicada.


Los terribles jeringones
Los terribles jeringones

La Compañía estaba al mando de un capitán, que tuvimos la suerte que fuera "poco militar", nada estricto en disciplina. Su máxima aspiración era tratar de hacernos la vida más agradable, dentro de las posibilidades que él podía manejar, y sobre todo, conseguir que aprendieran a leer y a escribir un gran número de compañeros —yo mismo estaba sorprendido y me llamaba la atención que en esos años pudiera suceder tal cosa— que eran analfabetos o casi.


La Compañía 12
La entrada a la Compañía y la taquilla

El teniente —teniente Colmenar, por cierto—, famoso en todo el campamento, era todo lo contrario, militar hasta la médula, paracaidista, boina verde y no sé cuantas cosas más, pero buena gente y noble. Llevaba prácticamente la compañía, y de él se contaban historias que mezclaban actos de valor y cabal cumplimiento de sus deberes militares con otros de rebeldía a sus superiores, por lo que estaba allí medio confinado y sin el ascenso a capitán que por su edad correspondía. La oficialidad la completaban dos alféreces de complemento, naturalmente jovencísimos, que continuamente estaban desbordados. Ayudaban varios cabos chusqueros, reenganchados de quintas anteriores, que eran precisamente los peores, haciendo bueno el dicho ese de "cuando a un tonto se le da un látigo…". Esta figura de los reenganchados o chusqueros se contemplaba entonces, y como máximo se llegaba después de años de servicio profesional a brigada.


La Compañía
La Compañía por dentro

Las literas
Las literas

La gimnasia, a cargo del teniente Colmenar, claro —él lo llevaba todo—, resultaba extenuante. Corría y saltaba como una cabra, y aún seguía con fuerzas cuando toda la compañía estaba por los suelos, derrengada.


La gimnasia
La gimnasia

La instrucción, tan consustancial con el ejército: aprender a formar, a desfilar, hacer los giros, los movimientos con el fusil, conocer las órdenes de mando y toques de cornetín y corneta, a mí me parecía una tontería y una pérdida de tiempo; al fin de cuentas, todo consistía en que desfiláramos bien el día de la Jura de Bandera. Sólo cuando lo hacíamos con música o cantando nosotros, resultaba agradable. Para colmo, muchas veces terminábamos castigados, corriendo con el CETME en alto y con el teniente cabreado —os podéis imaginar—, y todo por culpa de los más de un niñato gilipollas e inconsciente que tenía por compañeros —en esto se notaba mucho la diferencia de edad—, que no sabían distinguir entre un momento de broma y otro de seriedad, y que la mitad de las veces o estaban en babia o eran tontos del culo, sin el más mínimo indicio de coordinación en los movimientos, que cambiaban el paso continuamente, y que cuando ordenaban girar a la derecha, por ejemplo, atropellaban al resto y giraban a la izquierda.


La instrucción
La instrucción

En las clases teóricas se aprendía el funcionamiento y limpieza del fusil CETME y poco más. Bastaban un par de días, pero con el personal de la clase... Cuando eres del grupo de los más espabilados existe el peligro de que los otros se mofen de ti o que te tengan más respeto. Yo creo que pasó esto último, y también por parte de los oficiales.


Fusil de asalto CETME
Fusil de asalto CETME

Cuando el Ejército recibió el fusil de asalto CETME en 1957, su creador, El Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales (cuyo acrónimo da nombre al fusil), creía haber logrado una de las mejores armas del mundo por su diseño y potencia de fuego. Su empleo en 30 naciones y medio siglo de servicio les ha dado la razón y lo ha convertido en mítico. Sustituía al anticuado rifle Máuser, y hoy él, a su vez, esta siendo sustituido por el G-36, fabricado por la firma alemana Heckler & Koch,


Mosquetón Mauser
Mosquetón Mauser

Nuestra compañía, además de contribuir con reclutas en los servicios de guardia, cocina y limpieza (supongo que en menor proporción que otras), era la encargada del mantenimiento, para ello fuimos seleccionados cuando pidieron gente con oficio. Se formaron brigadas de carpinteros, electricistas, fontaneros, albañiles..., y la suerte fue que nuestro capitán necesitaba colaboradores para poner en marcha ciertas ideas que le bullían en mente; pidió delineantes, personal con experiencia en oficinas y gente que supiera dibujar y pintar. Y allí que me presenté yo con otros siete, no sin el recelo de que me tomaran el pelo con la broma típica tantas veces oída, la de aquel que acude a la convocatoria de los que sabían escribir y le entregan una escoba para barrer.


¡¡A ver quién sabe escribir!!

No fue así, pues nos dedicamos a hacer las orlas de varios reemplazos, estadillos, encuestas, organigramas, acondicionar una sala de lectura, catalogar los libros y decorar la compañía, especialmente con un gran mural en el frente del dormitorio de reclutas: Don Quijote embistiendo al rebaño de ovejas, creyendo ver él a un ejército enemigo. Yo llevé, aprovechando una salida de fin de semana, a los quince días de estar allí, una edición del Quijote con la famosa escena que nos sirvió de muestra, e igualmente los materiales de pintura y pinceles necesarios. Pero el verdadero artista era un compañero, Clemente, del que me hice muy amigo; yo solamente le ayudaba. De otro amigo de aquel grupo, un tal Montesinos, supe luego que lo había pasado muy mal en el cuartel al que fue destinado, ya que tenía antecedentes penales por estar metido en política y haber sido detenido por la policía en alguna huelga de estudiantes.


Boceto del mural de la Compañía 12
Boceto del mural que pintamos en la Compañía 12 del CIR de San Pedro, en Colmenar Viejo:
Don Quijote envistiendo a los que creía soldados de un ejército enemigo

Amigos en el CIR de Colmenar
Amigos en el CIR de Colmenar Viejo. Yo soy el de la derecha

Lo importante de aquella comisión especial es que nos hicimos muy amigos de todos los mandos y nos librábamos multitud de veces de ir a instrucción, e incluso de ir a hacer prácticas de tiro en el cerro de San Pedro, a unos cuantos kilómetros. Claro, que de esto último, el resto de la compañía sólo fue una vez, ya que a la segunda, y debido a la cantidad de nieve acumulada, a punto estuvieron de sufrir un grave percance. La tercera vez que estaba programado ni se intentó.


Prácticas de tiro en el cerro de San Pedro
Prácticas de tiro en el cerro de San Pedro

Cerro de San Pedro en verano
El cerro de San Pedro en verano

Cerro de San Pedro en invierno
El cerro de San Pedro en invierno

Lo de las nieves fue permanente durante casi todo el tiempo de campamento. Para darse una idea baste con decir que cuando llegamos nos encontramos con una costra de hielo sucio en el suelo y la entrada de la compañía con dos escalones; luego, cuando mejoró el tiempo a finales de febrero y desheló, aparecieron otros más. Y es que el intenso frío fue casi problema de supervivencia. Por las noches bajaba la temperatura hasta 10 o 15 grados bajo cero, y la única forma de combatirlo era cerrar a cal y canto las ventanas —la zorrera que se formaba, todos fumando, era impresionante, y andábamos fatal de la garganta—, acostándote vestido, incluso con más ropa que durante el día, bebiendo coñac —todos guardábamos la botella en la taquilla, aunque estaba prohibido— y remetiendo bien las mantas y tapándote hasta el cocote, sin moverte para no desabrigarte. Menos mal que no hubo ningún gracioso que te quitara las mantas, porque hubiera supuesto congelación segura, como le ocurrió a uno haciendo guardia, que al hacer el relevo se lo encontraron muerto. Otro también murió de meningitis.


Las Compañías y la amiga para las noches
CIR de Colmenar. Se pueden apreciar las escalerillas de entrada a las compañías

Se habla siempre de la mili en términos amables —Qué risa, lo mal que lo pasamos—. Del pasado permanecen los buenos recuerdos y a los malos siempre se les termina por encontrar algún acomodo Pero verdaderamente, en Colmenar, en el primer reemplazo del año 71, el frío fue un problema bastante serio.

Durante el día, la salida del sol daba un alivio, pero muchas veces teníamos que ponernos, además de la braga, el tres cuartos, no el nuevo de salir a la calle, el de "bonito" como allí se decía, si no otro cochambroso y guarro del que salían lascas de mugre si apalancabas con las uñas, Parecíamos el ejercito de un país bananero, el que pintaba Ivá en la Puta mili. Tengo fotografías con las cejas y los mocos helados que parecemos estar en Siberia. Claro, que la fotografía más particular y que todo el mundo guardamos es aquella con nuestra cara en un duro de los de papel.


Como en Siberia
¡Como en Siberia! Con el tres cuarto viejo y la braga tapando hasta las orejas. De los agachados, yo soy el de la izquierda

Fotografía del duro
Y la famosa fotografía del duro

Debido al mucho ejercicio, al aire y al sol entre nieves, adelgacé y me puse súper bronceado en invierno. En el primer rebaje de fin de semana que pude ir a Ciudad Real, mi novia cuando me vio, y además con tan poco pelo, decía que parecía un marine americano. La vuelta desde Ciudad Real al campamento la hice varias veces en un taxi que me enteré que hacía ese servicio. Era un coche muy grande, de esos que llamaban un haiga, americano, con trasportines acoplados. Nos traía a diez soldados y a las seis de la mañana del lunes nos dejaba en las mismas puertas del campamento. La entrada era sigilosa, y con enseñar el carnet de soldado los que estaban de guardia te daban acceso.


Entrada al CIR de Colmenar
Entrada al CIR de Colmenar

No ocurría igual con las multitudinarias salidas, que te hacían formar para pasar una rigurosa revista de ropa, uñas, pelo, botas y demás historias, y que, desgraciadamente, a muchos echaba para atrás. La impresión que yo tenía de todo esto es que cuando más te puteaban y te trataban como a un perro era cuando estabas fuera del ámbito de tu compañía: estas revistas, las guardias, la cocina..., y más si el que estaba al mando era un chusquero.

Alguna vez hubo también revista o revisión de taquillas, pero creo que hacían la vista gorda y era una mera formalidad.


Carnet de recluta
Mi carnet de recluta

Dos veces a la semana, por la tarde, en ropa de deporte o con sólo los calzoncillos, y con la toalla y el jabón en la mano, íbamos a las duchas, que estaban un poquito apartadas. Nos enjabonábamos rápidamente en unas piletas —el intenso frío obligaba a hacerlo— y corriendo, todos en pelotas, pasábamos por un largo pasillo con chorros de agua a presión y muy caliente —la única en todo el campamento— que salían de las paredes. Terminabas medio escaldado.


Las duchas
Las duchas

El tema del sexo estaba controlado. Con las espuertas de bromuro que debían echar en la comida, el frío, y el sólo ver tíos, apenas si te ponías.

Uno de los momentos más esperados del día era cuando repartían la correspondencia. Había que estar muy atento porque la leían muy rápido y prácticamente la lanzaban al aire. Si tenías, todo era alegría; si no, ... melancolía.


La correspondencia
El reparto de la correspondencia

Dos veces tuve problema con la gorra. La primera, con la de campaña, que me la quitaron en la cantina. Ir sin gorra era una falta gravísima. Y además, ¿cómo saludabas a los mandos sin ella? Pero en pocos minutos me pusieron en contacto con la mafia de veteranos que las vendían, usada naturalmente pero no "capada" (era una broma, más bien putada, que consistía en romperte el plástico interior de la visera) y casi seguro que robada por ellos o por su camarilla. Tenían montado así, ¡cabrones!, su negocio. La segunda, con la de paseo o "bonito", en Madrid, en un fin de semana, que me la deje olvidada en un bar cercano a la estación de Atocha. Me di cuenta cuando estaba ya bajando a la estación del metro, pero volví corriendo y allí estaba. ¡Menos mal!, porque esa vez sí que hubiera sido grave. ¡Cómo me presentaba el lunes en el campamento sin ella! Y después de todo, qué suerte tuve de no cruzarme con alguien del Ejército o con "Pili y Mili", los de la PM (policía militar), que merodeaban frecuentemente por Atocha y me hubieran emplumado.

Aquello me dejo marcado durante años. Salía de mi casa y siempre tenía la sensación de que algo me faltaba, y hasta que hacía un repaso y apreciaba que era la obsesión por la gorra no me tranquilizaba.


uniformes de recluta
Los uniformes de faena o campaña, de paseo invierno (bonito), de paseo invierno con tres cuartos y paseo de verano

Las gorras
Gorra de campaña, gorro cuartelero y gorra de paseo

A pesar de la nieve, un día a finales de febrero salimos de maniobras por la zona, cerca del embalse de Santillana, con comida de campaña en el macuto y el "chopo", o mejor la "novia" (el Cetme) bien agarradito. Nos separamos en tres grupos al mando del teniente y los dos alféreces, y por caminos distintos y orientándonos con una brújula y el mapa correspondiente tuvimos que reunirnos de nuevo en un paraje indicado. Salió todo bien y fue un día agradable y de camaradería.


Aquel día de maniobras
Aquel día de maniobras

En el campamento hice el curso de cabo, aunque el examen se realizaba ya en los destinos. Y precisamente con el destino me siguió acompañando la suerte. Mi amigo Luís Perucho estuvo en el Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1, en Madrid, y le fue muy bien; otro amigo, José María García-Casarrubios —ambos de Criptana—, como tenía derecho a elegir por ser maestro, pidió estar con él, y yo, para no ser menos, en una encuesta que nos hicieron sobre diversas cuestiones, en la de preferencia de Arma y cuartel del Ejército ese fue el que indiqué sin mucho convencimiento. Y ese fue el que me concedieron y dieron a conocer unos días antes de prestar juramento de fidelidad a la Bandera.

La Jura, el 28 de marzo, salió perfecta, emocionante, con las familias presentes, que fueron invitadas posteriormente a visitar el acuartelamiento y a un aperitivo en los comedores. Después, un permiso de tres días.


Jura de la bandera
La jura de la bandera

La incorporación a los cuarteles, el 1 de abril, se hizo rápida y bien organizada: cada uno de nosotros sabía en dónde tenía que concentrarse y en qué camión subirse para el traslado. Después de pasar lista y estar completo, el vehículo salía a su destino. La casualidad fue que el conductor era un viejo conocido de Herencia, compañero de estudios, y de familia de camioneros como las mía, Abengoza.


Transporte de reclutas
El transporte de los reclutas hacia los cuarteles de destino

Al llegar al cuartel nos hicieron formar y nos volvieron a tratar como a putos reclutas; el pase a veteranos aún tardaría. Nos quedaba más mili, según el dicho, "que al palo de la bandera", o de comer aún muchísimos chuscos. Así que, otra vez vuelta a empezar, con el bocazas del sargento de turno mentándonos a nuestra madre a más de otras lindezas.

“Cuando yo me incorporaba,
tú recluta te reías
porque he dejado a mi novia
que era lo que más quería.
Hoy las cosas han cambiado,
recluta calamidad,
y la novia de un recluta
con un veterano va.
Quinto peluso no llores más,
mira tu “padre”, mira tu “padre”,
qué alegre está…”

Menos mal que vino a rescatarme mi amigo José María para llevarme a su compañía —ya lo tenía todo arreglado—, la de Plana Mayor y Servicios. Muchas veces este tipo de ayuda valía más que la de un general. Además, él, ya cabo y veterano de la quinta anterior, tenia cierta “mano” por desempeñar un cargo curioso dentro del organigrama del cuartel, el de Visita de Hospital, cargo que heredó del otro amigo, Luís, y que luego a su vez me traspasaría a mí.


Mis amigos José María Y Luis
Primero fueron mis amigos Luis Perucho y José María García-Casarrubios y luego yo. Los tres fuimos pasando por el
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1 y por el cargo de "Visita de Hospital". ¡Era un chollo!

El cuartel, en la carretera de Extremadura, Cantón de Carabanchel-Campamento de Madrid, Acuartelamiento de San Fernando, pertenecía a la División Acorazada Brunete nº 1, y era muy conocido por tener en la puerta como garita para el soldado de guardia un pequeño castillo, símbolo del arma de Ingenieros. Su coronel entonces, don Guillermo Díaz del Río Jáudenes. En 1988 desapareció de la zona y hoy se encuentra en la Base Cid Campeador en Castrillo del Val (Burgos).


Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1
Instalaciones abandonadas del Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1 - Cuartel de San Fernando

Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1
Detalles del pequeño castillo, símbolo del arma de Ingenieros, que servía de garita, y de la puerta de entrada.
A la derecha, emblemas de la División Acorazada Brunete, del arma de Ingenieros y del Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1

Aparte de mi compañía, donde estaban todos los enchufados —muchos ni aparecían por allí— había un batallón de Zapadores y otro de Transmisiones, que se encargaban de agilizar el movimiento de la División e impedir la del enemigo. Sus tareas incluían la construcción de caminos y puentes, tendido de campos de minas, detección y limpieza de obstáculos y establecimiento de comunicaciones tácticas entre las unidades. Casi siempre estaban de maniobras y apenas si teníamos relación con ellos. A mi cuartel pertenecían todas las grandes máquinas, pontones y puentes barcaza que salían en los desfiles del 12 de octubre, entonces Día de la Raza. Y otra compañía, medio pirata, era la de los "Vikingos" —así la denominábamos—, que iban por su cuenta, tenían horarios distintos, estaban rebajados de todo servicio y los tenían como mano de obra para construir un polideportivo para los mandos militares. Los veíamos subir por la mañana en camiones, con una pinta de brutos tremenda, y luego regresaban bien entrada la tarde.


Vehículo lanzapuentes

Las primeras semanas fueron bastante jodidas, pues aunque salía a las dos de la tarde y me iba a casa, tenía que volver al toque de retreta y dormir en el cuartel. Todas las mañanas seguíamos haciendo instrucción —los reclutas, claro— y el cabo furriel parecía que la tenía tomada conmigo: me chupé en nada de tiempo tres guardias, un retén y una imaginaria vigilando el dormitorio de la compañía, el tercer turno de cuatro para más coña, que te partía la noche y ya no podías conciliar el sueño.


De nuevo la instrucción
De nuevo la instrucción

Las guardias duraban 24 horas, alternándose dos en puesto (que iba variando a lo largo del día) y dos de descanso ininterrumpidamente. En el Cuerpo de Guardia, a la entrada del cuartel, había literas, mesas, sillas, armero y nunca faltaba por la noche un perol grande de café caliente y otro de coñac, éste por reminiscencias, supongo, de tiempos de guerra, cuando se mandaba a los soldados al frente de batalla embravecidos por una ardiente arenga y por cantidades ingentes de alcohol. Hoy dicen que se recurre a substancias psicotrópicas.


Cuerpo de Guardia
Cuerpo de Guardia

El peor puesto durante el día era la garita de entrada, pues tenías que parar a todo el que pretendiera acceder, y en caso de ser oficial del ejército, avisar con tiempo al cabo de guardia para efectuar el saludo reglamentario, Cuando llegaba el coronel del cuartel, aún peor, pues ya debía estar formada toda la guardia, con oficiales, sargento y tropa. Por la noche cualquier puesto daba "yuyu" cuando te quedabas solo, y más si alguien se acercaba y le tenías que gritar aquello de: "¿Quién va?" Y en caso de no ser reconocible y no contestar a la petición de: "¿Santo y seña?" (se daba la consigna todos los días en el Cuerpo de Guardia), disparar sin contemplaciones. De todas maneras, en mi cuartel, a pesar de que ya ETA existía, la disciplina estaba bastante relajada, y prueba de ello es que salvo dos balas que metías en el cargador del Cetme, el resto hasta diez te las daban en un liote con gran cantidad de vueltas de papel celo alrededor. ¡Vaya, que para unas prisas!


Una de las garitas de vigilancia y zona del depósito de agua
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1.
Una de las garitas de vigilancia y zona del depósito elevado de agua, también con puesto de guardia

Pero cierto es que terminar la guardia era un relajo. El toque de relevo significaba la alegría para unos y, claro, la "jodienda" para otros.

"Guardias venid, venid, venid,
guardias llegad, llegad, llegad,
unos irán al polvorín
otros irán a la Principal.
Si tienes guardia, jódete
que yo también la tuve ayer..."

Sí se ponía todo patas arriba cuando le tocaba el cargo de capitán de semana a Fermín Manso, de Zapadores, estricto a rajatabla en las ordenanzas militares y el coco del cuartel. No olvidaré que uno de aquellos primeros días, terminamos todos los que teníamos servicio de retén para emergencias arrestados en prevención, por el delito de no llevar el material que manda la reglamentación, que sin lugar a dudas no era de incumbencia de la tropa.


Esperando turno en el Cuerpo de Guardia
Esperando turno en el Cuerpo de Guardia

Al poco, y gracias a mi amigo José María, me dieron destino de escribiente en oficinas. Todas estaban bajo el mando del capitán Amillo Figueroa, de mi compañía, la de Plana Mayor y Servicios. Era un gran tipo, distante pero muy amable y correcto, y prácticamente el "amo" del cuartel, pues además de ser el jefe de todo ese negociado administrativo y burocrático, era público que pertenecía al poderosísimo entonces y temido SI, el Servicio de Inteligencia del Ejército.

Mi oficina era la Sección 1ª (S-1), nada siniestra, todo lo contrario, con fauna (algunos de los nombres no son los verdaderos) de variado pelaje: en primer lugar el jefe, el capitán Vadillo, entrañable donde los haya y ya mayor, que nos trataba como a hijos. Se jubiló aquel año después de haber entrado en el ejército durante la guerra civil. Le seguía por orden de graduación, que no por responsabilidad ni por capacidad de trabajo —no daba ni golpe—, el brigada Malinas, que todos los días abría el armario del material de escritorio —nosotros administrábamos y servíamos a todas las dependencias y cogía un "puñao" de folios, cuadernos, lapiceros, bolígrafos, borradores o incluso sacapuntas, y con todo el morro del mundo decía: "Je, je, para la niña". Debía tener el tío una librería en su barrio y del cuartel se llevaba el material. ¡Negocio redondo! Otro que tal bailaba era el también brigada Olmedo, que dicen que “asaltaba a mano armada” todos los días los almacenes de la cocina, y no sólo por llevarse el pan, al cual creo que tenían derecho oficiales y suboficiales. También el surtidor de gasolina (para las máquinas y los vehículos militares, no para los particulares); pero en esto creo que abusaba hasta el coronel. El sargento Hernández era el único suboficial que se ganaba el sueldo en la oficina, por lo menos tenia varias tareas a su cargo.


La S-1

El resto éramos tropa, variando continuamente según los reemplazos, pero entre los más peculiares: mi amigo el cabo José María, que no pisaba por allí casi nunca, pues andaba escaqueado, de permiso, ejerciendo el cargo de Visita de Hospital o haciendo el curso de Cabo 1º. Arrieta, vasco, que a la segunda semana de estar allí fue separado debido a que alguien denunció su simpatía con Eta; inmediatamente regresó, ya que el delator erró de plano: resulta que era sobrino de la entonces alcaldesa de Bilbao y seguidor de Blas Piñar.

De todos los de oficinas, como manejábamos información sensible que podía ser utilizada para fines perversos, pedían referencias; el Ayuntamiento de Criptana mandó a casa de mis padres un alguacil para rellenar una encuesta.


La S-1

Más compañeros: Vaquero y Cabrerizo, uno cacereño y el otro conquense, ambos maestros e igual de raros el uno que el otro. El cabo Jiménez, sustituto en lo del hospital cuando José María estaba de permiso. Almeida, del que conocíamos todas sus andanzas amorosas, y especialmente la forma de las tetas de su novia Maripuri. Olivares, manchego de Daimiel y enchufado del capitán Amillo ("De Daimiel, somos de Daimiel...", le cantaba, parodiando el himno de su pueblo); me lo encontré al cabo de los años trabajando en una tienda muy conocida y especializada en materiales de encuadernación, propiedad de la familia del capitán. El cabo Gutiérrez, mi sustituto a su vez en el cargo famoso del hospital, y al que luego cedí yo los trastos cuando me licencié, pero de eso aun queda mucho. Pensé antes cederlo —la cosa se hacía así, siempre que Amillo estuviera de acuerdo— a uno de Criptana que ya no he vuelto a ver más, a Pepe Mascaraque, pero estaba en una compañía de Zapadores y era muy complicado el traslado.


¡Viva el trabajo!
¡Viva el trabajo!

Éramos los soldados los únicos que dábamos el callo en la S-1; aunque tampoco había demasiadas cosas que hacer y perdíamos el tiempo miserablemente día tras día. Pienso ahora en los que no tenían un destino fijo, nada que hacer mientras no les tocara algún servicio, en lo torturante y aburrido que podía ser el tiempo estando manga por hombro, en las tardes interminables en la cantina para los que no eran de Madrid, aficionándose a la bebida y al juego.

Mi principal cometido en la S-1 era rellenar las Cartillas Militares; tengo pues el honor de haberme yo licenciado a mí mismo, con mi puño y letra. Los de mi quinta fuimos el último año que la teníamos verde; luego cambiaron de formato y eran de color blanco.


Cartillas Militares
Cartillas Militares. La verde fue mi reemplazo, el del 47, el último que la tuvo, pero como hice la mili
con dos años de prorroga, conviví con los que ya la tenían blanca

La cocina en el cuartel era buena. Tenían presupuesto para unos setecientos soldados y no comían más de cien, los que estaban de servicio cada día y pocos más. Yo la probé, pues eso, los días que tuve que quedarme allí obligatoriamente. Sé de un suboficial, por circunstancias que no vienen al cuento, que tras su mes reglamentario de cocina ingresó en su cuenta bancaria trescientas mil pesetas, ¡de aquellos años! ¿Alguna gratificación especial, acaso?

La vida en la mili cambió totalmente para mí cuando a las pocas semanas me concedieron el pase pernocta —¡ya podía dormir en casa!—, conseguido también con mi ya proverbial "potra" o más bien previsión: aunque vivía solo en Madrid desde hace años, estaba censado en Criptana en la casa de mis padres, y nunca me había preocupado en cambiarme de censo; afortunadamente sí lo hice unos meses antes de ingresar en el ejército.


Pase pernocta
Mi "pase pernocta", renovado de un primero concedido en mayo de 1971. Lo de vivir en Madrid con mis padres
me lo inventé; yo vivía solo, y mi nombre constaba en el censo como cabeza de familia

Otra de mis previsiones fue ahorrar lo suficiente para poder pagarme desayuno, comida y cena y seguir corriendo con todos los gastos de mi casa. Recuerdo —eran otros tiempos— que llegué a reunir ochenta y tres mil pesetas.

Me tenía que levantar temprano, y el transporte hasta el cuartel lo hacía primero en el metro, hasta la estación de Ópera, y allí, a las espaldas del Teatro Real, cogía el Bus 39 que me dejaba en la misma puerta del Regimiento.


Situación del Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1
Situación del Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1 en un mapa de la época

El 14 de mayo me examiné para cabo y, declarado apto, el 7 de junio fui ascendido a ese empleo con antigüedad del día 1. Significó para mí un cambio fundamental, pues inmediatamente fui nombrado Visita de Hospital, ya que mi amigo José María fue ascendido al empleo de cabo 1º, y con la recompensa añadida de disfrutar de 15 días de permiso por cada dos meses en el cuartel, además de quedar rebajado de cualquier otro tipo de servicio. Aquello de llevar galones —los compré en una tienda de efectos militares que había junto al metro de Campamento— significó asimismo que pasaba de recluta a veterano o padre. Con el tiempo llegué a ser el más antiguo de la oficina, el abuelo, el cabo-comandante de la S-1.


Nombramiento de cabo
Nombramiento de cabo

Carnet de cabo y galón
Carnet de cabo renovado del inicialmente concedido con fecha de 1 de junio de 1971.
Banda para los galones de hombrera del empleo de cabo

El cargo de Visita de Hospital era muy peculiar. Consistía en ir todos los días al hospital militar Gómez Ulla, visitar a los enfermos ingresados del cuartel, fueran oficiales, suboficiales o tropa —muchas veces no había nadie—, interesarse por ellos, realizar los encargos que te solicitaran y hacer un informe por escrito al capitán Amillo sobre la evolución de la enfermedad y estado anímico del ingresado. Muchos soldados aprovechaban en la mili para operarse de deformaciones en los pies, juanetes fundamentalmente, pues tenían fama los cirujanos del Gómez Ulla en esta especialidad.


Nombramiento del cargo de Visita de Hospital
Nombramiento (algo deteriorado) del cargo de Visita de Hospital

La visita estaba programada para las tardes, pues a las seis y media un comandante nombrado cada semana como Visita de Hospital de toda la División pasaba revista a los que íbamos de cada cuartel, que teníamos además que poner nuestro nombre y firma en un libro de registro: "Por el regimiento Mixto de Ingenieros nº 1, el cabo José Flores". Sin embargo, yo, que era el único cabo —en otros cuarteles realizaba esta función un teniente o un sargento— la realizaba por la mañana, como habían hecho todos mis antecesores. Me salía del cuartel a las doce, con mis trinchas (correajes) puestas, pues iba a de servicio aunque no fuera de armas, con mis credenciales que daban fe del cargo, sin miedo al sargento de guardia que te pudiera hacer revista de pelo, botas y demás historias y negarte salir, y por supuesto sin ningún miedo a la policía militar, que es más, me saludaban con todo respeto.


Hospital Militar Gómez Ulla
Antiguo Hospital Militar Gómez Ulla

Me iba andando hasta el metro de Campamento, y desde allí al de Carabanchel, y justo enfrente estaba el hospital. Realizaba la visita si es que teníamos algún enfermo, firmaba el libro de registro que ponían a la una y media —alguna vez tenía que esperar y siempre era el primero— y rápido me marchaba a casa. Nunca pasó nada, pero siempre tuve, incluso después de acabar la mili, el temor a que me llamaran para pedirme cuentas, aunque, eso sí, el servicio lo cumplía perfectamente.

La visita se complicaba si acaso el enfermo era oficial, por el respeto y trato debido, pero eso ocurrió dos veces y fueron ambos amabilísimos conmigo.

Todos los soldados cobraban por aquella época creo que unas ochenta pesetas al mes, los cabos ciento cincuenta y yo otras mil más por lo del hospital, que luego pedí me subieran a mil quinientas y me lo concedieron. Me pagaba el sargento Barriga, que hacía honor a su apellido y era el secretario de Amillo. También me suministraba tacos de billetes del metro.


Hospital Gómez Ulla
Antiguas salas del hospital militar Gómez Ulla

Los cabos 1º eran entre otras cosas los encargados de dirigir la instrucción por las mañanas, y cuando le tocaba de semana a mi amigo José María, trataba de ayudarle y hacer bulto porque la mitad de la gente se escaqueaba y él podía incluso sufrir arresto. Coincidió una vez con la anunciada visita del general de la División, y había que preparar una parada militar en su honor. Nos ejercitábamos con la ayuda de dos cabos gastadores que alguna otra compañía nos prestó y desfilando con marchas militares que ponían por los altavoces. El último día con la propia banda del Regimiento y con los toques reglamentarios de un sargento turuta, ya mayor éste, con no demasiadas luces, que incluso recibió reprimendas delante de todos del —¡cómo no!— capitán Manso.

Aprendimos el himno del Arma de Ingenieros:

"Soldados valerosos
del Arma de Ingenieros
cantemos a la Patria
con recia fe y amor.
¡Arriba nuestro lema!:
"Lealtad y Valor".
El Santo Rey Fernando
nos guía y nos protege,
Castillo con trofeos,
de roble y de laurel,
nos da su fuerza y gloria,
triunfaremos con él.
Con fortaleza, lealtad y valor,
gloria a España, al Ejército y al Arma,
los Ingenieros, daremos con ardor..."

El padre de mi novia murió en Madrid, ingresado en un hospital, en el mes de agosto, y no fui durante tres días al cuartel. Llamé por teléfono al sargento Palacios, de mi compañía, y fue suficiente. Ignoro si en otros cuarteles hubiera bastado con la llamada o me tendría que haber presentado por la mañana para pedir el correspondiente permiso. Desde luego, la ley militar prescribe situación de alerta a la primera falta, indagaciones a la segunda, y declaración de prófugo a la tercera, con lo que se da orden de busca y captura para el ingreso en prisiones militares o en batallones disciplinarios.

Ya trabajaba por aquella época en el Colegio Salesianos Atocha, y cuando llegó el mes de septiembre me pude reincorporar a dar clase, aunque sólo por la tarde. Iba vestido de soldado, pues no tenía tiempo ni para comer. Me levantaba temprano y desayunaba fuerte, al estilo inglés. No faltaban los huevos fritos con jamón o beicon, arenques ahumados, café con leche, galletas y fruta. ¡Muchísimo!, pero ya sólo tomaba una merienda cena cuando llegaba a casa y me acostaba pronto.


Vista aérea del Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1
Vista aérea del Regimiento Mixto de Ingenieros nº 1

Había disfrutado de dos turnos de vacaciones y en Navidad también pude ir a Criptana, hasta el 1 de enero, pues el 2 me incorporaba al cuartel. Fue la primera vez que pasaba el día de Reyes en Madrid, solo, y bastante triste, sin que el roscón que me compré para mí solito pudiera evitarme la melancolía.


Mi penúltimo permiso
Mi penúltimo permiso

Pero todo tiene su fin, y a principios de marzo de 1972 me llamó el capitán Amillo y me comunicó que no podía licenciarme sin hacer una guardia como cabo, que era lo tradicional. Y la hice, el día 5 de ese mes entraba a las ocho de la mañana en el Cuerpo de Guardia para no salir hasta el día siguiente a la misma hora, y nada menos que con el capitán Fermín Manso de semana. El evento se proclamó en la correspondiente Orden del Día y también circularon carteles de mano anunciando la "corrida". Triunfo absoluto con salida a hombros.


Mi primera y única guardia de cabo
Orden del 4 de marzo de 1972 anunciando mi guardia de cabo para el día siguiente.
Fue la primera y la última, y casi la despedida de la mili

Cartel de mano de mi guardia de cabo y última Visita de Hospital
Cartel de mano que circuló anunciando la corrida (mi guardia de cabo) con afamados toros astifinos de don Fermín Manso.
Orden de mi última Visita de Hospital

El 8 de marzo cumplí con la última Visita de Hospital, me fui una semana de vacaciones y el 15 volví para entregar toda la ropa, incluidos los calzoncillos y las magníficas botas, despedirme de mandos y compañeros y recoger la cartilla que yo mismo había ido rellenando y ahora me entregaban firmada con la licencia y un mes antes de lo que me correspondía. Bien que en ella se especifica: licenciado el 15 de abril de 1972 con Servicio Eventual en la 1ª Región Militar y paso a la situación de reserva para el 15 de enero de 1973. Adscrito a la Zona de Reclutamiento y Movilización nº 11 de Madrid, en el cuartel Infante Don Juan de paseo de Moret 3.


La licencia
La licencia y las botas

En este cuartel tenía que haberme presentado todos los años —en los pueblos se hacía en el de la Guardia Civil— para pasar revista, ya que la licencia no era definitiva hasta que no pasaran dieciocho años y en cualquier momento te podían movilizar. Nunca lo hice.

Estuve en la mili exactamente catorce meses, muy distinto de los ocho años que se hacían en 1800 o de los dieciocho meses del no tan lejano 1968.

INDICE

83 OTROS PARAJES Y CONSTRUCCIONES DE INTERÉS

Éstos son algunos lugares, casas, construcciones y monumentos que considero de importancia en Criptana y de los que no he hecho en los apartados anteriores una mención suficiente.

El Albaicín

La ascensión a pie a la Sierra de los Molinos a través del albaicín criptanense, fruto del asentamiento a finales del siglo XVI de familias moriscas procedentes del reino de Granada, entre casas encaladas de blanco cegador —algunas en típicas cuevas horadadas en la falda de la colina— con su zócalo de color añil, tramos de fuerte pendiente, escalerillas y recovecos, no es muy larga pero sí en algunos tramos penosa. El esfuerzo merece la pena al llegar a la planicie, allí donde El Burleta se yergue como hito principal del conjunto molinero bajo un cielo purísimo de azules intensos.


Albaicín
Albaicín

Las casas-cueva que algunas hoy han sido recuperadas para usos particulares o relacionados con el turismo, en tiempos sirvieron de vivienda para clases humildes, por lo que todo este barrio, medio en plan despectivo medio en plan de guasa, era conocido como el de los cueveros. La palabra cuevero, de uso sólo en Criptana, se aplicaba a todos los del barrio, vivieran o no en cuevas, y se aplica también con crueldad y por extensión para poner a cada uno en su sitio (estatus social de baja condición) y a los horteras, ordinarios, vulgares o de mal gusto.

Virgen de la Paz,
hermosa patrona de los cueveros,
dadnos fuerzas en las uñas
aunque no nos des dinero.

Albaicín
Albaicín

Cruz de Santa Ana

Junto a la ermita de Santa Ana, en la plazoleta del mismo nombre, hay una cruz grande que dice la tradición sirvió de división entre el barrio de los cristianos viejos y el de los cristianos nuevos, los moriscos del Albaicín. Allí comienza la pendiente más pronunciada que lleva a la Sierra de los Molinos.


Cruz de Santa Ana
Cruz de Santa Ana en otros tiempos

Cueva de Mambrino

Situada en la calle Barbero, en el Albaicín, en el límite con la Sierra. Alberga un taller de arte y museo iconográfico del Quijote realizado por el artista ya fallecido Eloy Teno Díaz, que daba vida al hierro en figuras y murales. Hoy, el hijo de Eloy, Xema Teno, perpetúa el legado de su padre y continua con su misma labor artística.


Entrada a la Cueva de Mambrino
Entrada a la Cueva de Mambrino

Cueva de la Despensa

En el Albaicín, en la glorieta de la Virgen de la Paz, esta casa cueva que en su día fue vivienda de molinero. Consta de patio de entrada descubierto, comedor con chimenea, despensa, dormitorio, cuadra y otras dependencias destinadas a guardar los aperos de labranza utilizados en otras épocas y los enseres habituales de una vivienda típica manchega. Abierta al público, consta también de una tienda de productos típicos y artesanía.


Cueva La Despensa
Cueva La Despensa

Mirador de la Sierra

Frente a la ermita de la Virgen de la Paz se encuentra el mirador natural donde se divisa todo el pueblo y la inmensa e infinita llanura manchega.


Panorama desde el Cerro de la Virgen de la Paz
Panorama desde el Cerro de la Virgen de la Paz

Cueva-silo del Molino Infanto

En la Sierra de las Molinos, al pie del Infanto, servía a los molineros para almacenar el trigo y luego se convirtió en humilde vivienda. Perdió su utilidad a finales de la década de los 60 y ha sido rehabilitada. Su interior se divide en dos habitaciones, la más próxima a la entrada cuenta con una chimenea y la del fondo con un pequeño pesebre.


Cueva-silo del molino Infanto
Cueva-silo del molino Infanto

Las Musas

En plena Sierra de los Molinos, Las Musas, local sucesor de la discoteca del mismo nombre, de tanto éxito por los años 80, y que engloba también el ámbito de la antigua Cueva de la Marcela que abriera Francisco Valbuena como bar por los 60.

Un enclave mágico que es restaurante, discoteca, bar y terraza, con una oferta cultural amplia y sorprendente.


Las Musas/Cueva Marcela
Las Musas/Cueva Marcela

Cueva de la Martina

En la misma Sierra de los Molinos, otra vivienda cueva del siglo XVI, excavada en la roca y habilitada como restaurante, y que aún mantiene con los mismos nombres e historia las dependencias originales, acogedoras y cálidas en invierno y frescas cuando la calor.


Cueva de la Martina
Cueva de la Martina

Museo de Eloy Teno (Espacio de los Artesanos)

Ubicado en el Albaicín, en la calle Rocinante, alberga exposiciones de tres artesanos locales: esculturas y murales en hierro de tema quijotesco, de Eloy Teno; maquetas de molinos, carretas y antiguos oficios, de Severiano Lucas, y construcciones en alambre de Antonio Manjavacas.


Museo de Eloy Teno
Museo de Eloy Teno (Espacio de los Artesanos)

Casa de los Tres Cielos

En el Albaicín, en la Cuesta de la Virgen de la Paz, es una antigua vivienda cueva restaurada y convertida en una magnífica casa rural. Fue la primera de este tipo que abrió en la zona y la más popular. Luego han ido abriendo otras: Casa del Abuelo José, Casa el Yelmo de Mambrino, Casa del Bachiller, Casa del Caño, Casa La Maquica, casa Albaicín Criptanense…


La Casa de los Tres Cielos
La Casa de los Tres Cielos. Entrada por la calle de la Libertad

Aldea de San Roque

El barrio o aldea de San Roque, en la vaguada oriental de la Sierra de los Molinos, constituyó hasta principios del siglo XX un enclave apartado en el que varios centenares de personas llenaban de vida las cuevas, algunas casas de labor y huertos diseminados en torno a la ermita de San Roque. De todo aquello sólo queda algún topónimo (calle de los Huertos), cuatro brocales de agua dulce (pozos de la Guindalera), unos pocos huertos sobreviviendo a duras penas, la ermita en última fase de ruinas y unas cuantas encinas centenarias.


Antigua fotografía de la aldea de San Roque
Antigua fotografía de la aldea de San Roque

Calle de los Huertos
Final de la calle de los Huertos. A la derecha, los pozos de la Guindalera

Ruinas de la ermita de San Roque
Ruinas de la antigua ermita de San Roque

Fuente del Caño

La ubicación de Campo de Criptana en altura, en plena ladera, se debe a la existencia de abundantes recursos hídricos en comparación con el entorno, pues la Sierra de los Molinos aparece salpicada de manantiales, como es el de la Fuente del Caño, que desde tiempo inmemorial brota y abastecía de agua potable a la población, principalmente a la zona del Albaicín. Ha tenido varias reformas a lo largo de los años, la última no demasiado afortunada según mi parecer.


El Caño
El Caño

El Caño en etapas anteriores
Una de las reformas que tuvo la Fuente del Caño en épocas anteriores y tal vez la mejor

La Fuente del Moco

La Fuente del Caño era muy concurrida a todas horas, casi siempre había que hacer cola y no era raro que hubiera sus pequeños altercados. Algo se solucionó en 1914 construyendo un canal desde el Caño hasta la plaza del Pósito, con una fuente con forma de cabeza de león. Villajos Lucas, en su libro Memorias, vidas y costumbres de Campo de Criptana, editado por la Asociación Encinares Vivos de La Mancha, comenta que los chicos iban a beber y a "guarrear" y pasó por allí don Bernardo Gómez, el boticario y director de la Banda de Música, que al ver a todos los mocosos arremolinados tuvo el ingenio de bautizar a la nueva fuente como "Fuente del Moco", que ha pasado a la posterioridad incluso en su nueva ubicación junto a las "escalerillas" de subida al Cerro de la Paz allá por los años 60.


La Fuente del Moco en la calle del Caño antes de la última reforma
La Fuente del Moco en la calle del Caño antes de la última reforma

En la plaza del Pósito se colocó en su lugar otra fuente también desaparecida con amplia pileta y busto en bronce de don Bernardo, el que preside actualmente el auditorio al aire libre de la plaza de Don Ramón Baillo.


Fuente y pileta, con el busto de don Bernardo Gómez, que sustituyó en el Pósito a la antigua del Moco
Fuente y pileta, con el busto de don Bernardo Gómez, que sustituyó en el Pósito a la antigua del Moco

Casa del Conde de las Cabezuelas

Situada en la Plaza Mayor 3, es una mansión señorial, de grandes dimensiones, con varios patios interiores y cuerpos menores dedicados a dependencias agrícolas. Data del siglo XVII. En su fachada principal (Rincón del Conde), muy espectacular y casi un escenario teatral, destacan una interesante balconada de madera y la portada en piedra, con restos de decoración pintada muy deteriorada, otro balcón principal con barandilla de forja y el escudo de la familia de los Baíllo, uno de cuyos miembros, Gregorio Baillo de la Beldad y Cárdenas, fue titulado Conde de las Cabezuelas a finales del siglo XVII por el rey Carlos II. En el portón de entrada, es curiosa la altura tan exagerada de las aldabas, apropiada para que los señores llamasen a la casa sin apearse de los caballos. El abandono sufrido durante los últimos años ha deteriorado notablemente su estado.

El título de Conde de las Cabezuelas ha ido pasando de generación en generación en la estirpe de los Baillo hasta la muerte sin descendencia del noveno conde, Juan Baillo y Henríquez de Luna (1924-1992). El actual portador del título es Jaime Ramón Bertrán de Lis Larrea Baillo, también marqués de Bondad Real y Grande de España, muy alejado y distante de las ambientes e inquietudes de nuestro pueblo, causa, entre otras no declaradas o desconocidas, por la que la familia Baillo cedió en 2018, tras largas gestiones, la propiedad del edificio al Ayuntamiento de Criptana. Se pretende rehabilitarlo para que pueda albergar el Archivo Histórico Municipal, además de para otros usos culturales.


Casa del Conde
La Casa del Conde
El Pósito

Se encuentra en la plaza del Pósito, fue construido a principios del siglo XVI y su evolución como institución es conocida a través de documentos conservados en el Archivo Municipal desde 1548. Era almacén de grano con una doble función: realizar préstamos en especie a los agricultores y regular el mercado del trigo para evitar o atenuar posibles conflictos sociales.


El Pósito
El Pósito, hoy Museo Municipal

Fue ampliado en el siglo XVIII —su época de apogeo— durante el reinado de Carlos III. Tras la guerra de la Independencia comenzó su declive y, tras diversos avatares, pasó a ser propiedad municipal en 1991. Su restauración para albergar actividades culturales concluyó en abril de 1996. Hoy es Museo Municipal.


Escudos en la portada del Pósito
Escudos en la portada del Pósito

Es una construcción en piedra (mampostería y sillar), de planta irregular, en dos alturas, en la que destaca la portada, con arco de medio punto enmarcado con una ornamentación de raíz plateresca consistente en dos pilastrillas que, siguiendo antecedentes mudéjares, quedan colgadas y sostienen una ligera cornisa sobre la que se levanta un ático decorado por tres escudos: en el centro el Escudo Imperial de Carlos I circundado por el Toisón de oro y flanqueado por dos de menor tamaño con la cruz de la Orden de Santiago bajo cuya jurisdicción estuvo la villa de Campo de Criptana.

Casa de la Tercia

Es un edificio de una planta de aspecto robusto, cubierta de teja árabe y muros de mampostería que se levanta en la esquina de la calle de la Concepción con la plaza de la Tercia. Presenta grandes sillares de piedra arenisca rojiza que se encuentra también en otros monumentos de la localidad. Data del siglo XVI y era el lugar donde se depositaban los diezmos, contribución que los agricultores debían pagar a la Iglesia (en Criptana a la Orden de Santiago) y que consistía en un diez por ciento de los frutos que se producían, abonándolos en especie, es decir con el propio producto cosechado. También de productos elaborados como queso vino, aceite y otros.


Casa de la Tercia
Casa de la Tercia

La palabra "tercia" venía del hecho de que una vez que se recogía este impuesto, se dividía en tres montones, llamados tercias, que se entregaban: una al Obispo, otra al Cabildo diocesano y otra al clero local.

Casa de la Torrecilla

Construida a finales del siglo XIX y perteneciente en su día a una familia de la nobleza criptanense, ha sido rehabilitada por varias escuelas taller y convertida en Hospedería. Es admirable el zaguán, el patio y las escaleras. Se encuentra situada a escasos metros de la Plaza Mayor, en la esquina entre las calles del Cardenal Monescillo y Cervantes, en pleno centro de la localidad.


Casa de la Torrecilla
Patio de la Casa de la Torrecilla

Casa de Don Miguel

Data de finales del siglo XIX y fue construida en el número 30 de la calle Castillo según proyecto de su propietario don Miguel Henríquez de Luna. La entrada es por un lateral a través de un pequeño jardín, con gran verja de hierro, cancela para vehículos, puerta para peatones y un pequeño pabellón para el guarda en la fachada a la calle. En la planta baja, estuvo instalado durante muchos años el Banco Español de Crédito. Es un bello ejemplo de la arquitectura modernista en la comarca y en él destacan su patio a la manera típica andaluza, el mirador sobre dos esbeltas columnas de fundición, su gran escalera de mármol y un magnífico vitral de san Miguel Arcángel.


Casa de don Miguel Henríquez de Luna
Casa de don Miguel Henríquez de Luna

Casa de Castilla

En la calle de la Virgen 20. Del siglo XVII, pero muy modificada. Importante balcón de trazado curvilíneo con jabalcones, barandilla de forja y hueco enmarcado con pilastras y dintel de piedra arenisca roja, rematado por un gran escudo que se inserta en la gran cornisa curva, al igual que otros cinco balconcillos con rejería también ondulada. El escudo pertenece a don Melchor de Castilla-Portugal y Zuñiga-Mendoza, noble avecindado en nuestro pueblo a finales del siglo XVII.


Casa de Castilla
Casa de Castilla

Casa solariega de los Treviño

En la calle de la Virgen 7. Del siglo XVII. Enorme caserón con portada de piedra arenisca roja, balcones en la planta superior y ventanas con rejas en la inferior. El antiguo portón a las dependencias agrícolas anejas se clausuró, pues hoy todo el edificio está ocupado desde 1987, tras múltiples reformas, por el Monasterio de Monjas Concepcionistas. Tiene trasera a la calle Murcia.

Los Treviño se asentaron en Ciudad Real en tiempos de Juan II, y la rama de Campo de Criptana se estableció cuando don Francisco Treviño y Guarnizo se casó en 1629 con doña María Josefa María Baíllo de la Beldad y Torres-Pacheco. Y fue doña Piedad Treviño y Suárez de Figueroa, descendiente de ellos y casada con Don Ramón Henríquez de Luna y Baillo (todos hemos conocido la casa como la de don Ramón) quien la donó en 1981 a las monjas.


Casa de los Treviño
Casa de los Treviño

Casa de Peña Carrillo

En la calle Cervantes 22. Del siglo XVIII. Muros de mampostería sin enfoscar. Pequeño alero con canecillos de madera. Portada de piedra arenisca roja, con balcón superior sobre jabalcones y escudo de piedra caliza. Dos balcones menores a ambos lados y varias ventanas con bella rejería.

Fue don Francisco Peña Carrillo y Acuña quien se estableció en Criptana a mediados del siglo XVIII.


Casa de Peña Carrillo
Casa de Peña Carrillo

Casa de doña Mariana Granero

En la calle General Pizarro 4. Destaca su bello mirador modernista, en piedra y cristaleras policromadas. El resto de la fachada mantiene el tono modernista con el uso combinado de decoración floral y motivos geométricos sencillos, y con el diseño de las rejas de las ventanas de la planta baja.


Casa de doña Mariana Granero
Casa de doña Mariana Granero

Casa de los Millán Alarcón

En la calle de Santa Ana 25. Destaca su portada de piedra caliza, con balcón superior, flanqueada por ventanales de bella rejería. El corral trasero tiene acceso por la calle de la Espada.


Casa solariega de los Millán Alarcón
Casa solariega de los Millán Alarcón

Casa de los Treviño

En la calle de la Soledad 16. Amplia fachada con cinco vanos y bella rejería de estilo castellano en ventanas y balcones.


Casa de los Treviño
Casa de los Treviño

Casa de los Barreda

Los Barreda de Criptana están emparentados con los Barreda de Ciudad Real capital, que desde 1973 ostentan el título del marquesado de Treviño Gotor. Tienen casa en la calle de la Reina, en el número 8, en antiguos terrenos de la huerta del convento de Padres Carmelitas.


Casa de los Barreda
Casa de los Barreda

Casa de los Penalva

En la calle del Convento 16, con trasera a la plaza de la Tercia, en antiguos terrenos del convento de Padres Carmelitas. Emparentados con los Baíllo, Henríquez de Luna, Yrrisary y con la alta sociedad. Fachada sobria con un gran zaguán y patio interior con fuente.


Casa de los Penalva
Casa de los Penalva

Casa de los Figueroa

En la calle de la Soledad 8, pero sólo se conserva la portada de piedra arenisca roja y el escudo sobre un nuevo edificio. Los Figueroa se establecieron en Criptana en el siglo XIX. Aquí vivieron también los De Torres.


Casa de los Figueroa
Antigua portada de la casa de los Figueroa, integrada en un nuevo edificio construido en el mismo solar

Casa de los Baillo

En la calle del Convento, esquina a la calle Castillo. Amplia fachada muy bien trazada, con bella rejería en balcones y ventanas. Bello patio manchego interior y jardín con reja a la calle Castillo.


Casa de los Baillo
Casa de los Baillo

Casa de las Venancias

En la calle de la Reina, ocupando toda la manzana entre las calles de la Paloma, Convento y del Monte. Es la más antigua del pueblo.


Casa de las Venancias
Casa de las Venancias

Otras casas o edificaciones por el pueblo

Merecen destacarse, además de por su relativa antigüedad, por su interés arquitectónico o por su tipismo. Conservan las fachadas o aspecto en su estado original o al menos con pocos cambios graves que lo alteren. Aún pertenecen afortunadamente al patrimonio urbano de Criptana. No sabemos por cuánto tiempo. Aquí tenemos una muestra por sólo algunas de nuestras calles, de la que quedan fuera totalmente las del barrio del Albaicin, prototipo del tipismo criptano-manchego). Es una muestra que queda como testigo, pues irremediablemente bastantes habrán desaparecido en años venideros:

  • Calle de Santa Ana. Pasada la plazoleta de Don Ramón Baillo, el bloque de los números 6 y 8 de los Arteaga. En el último tramo, la casa que fuera del veterinario don Feliciano León en el 22, afeada por el local comercial; la casa de los Cebolleta (Despacho de Loterías), en el número 24, y, al final, la casa con la tienda de la Buena Estrella.

Casa de la Buena Estrella
Casa de la Buena Estrella en la calle de Santa Ana, esquina a la de las Hermanas Peñaranda
  • Calle del general Pizarro. La casa de los Puebla (Farmacia), con vuelta por la calle Murcia, y la de los Esteso en el nº 3.

Casas de los Esteso y de los Puebla
Casas de los Esteso y de los Puebla en la calle del General Pizarro
  • Calle Murcia. Tras el Casino Primitivo, la casa conocida como de la Millona, de Pilar Quintanar Guadaño, en el nº 4, enorme, con bella y sencilla fachada y con trasera a la calle de la Virgen. En la acera de enfrente, formando un conjunto muy armonioso, las marcadas con los números 1 de Leal, 3 de los Reillo, 5 de los Ossorio Badía (luego del doctor Valiño) y 7 de Leopolda Manzaneque.

Calle Murcia
Calle Murcia
  • Calle de la Soledad. La casa de los Legaña, esquina a la Plaza Mayor, construida en 1931 para la Cafetería Los Molinos y habitaciones con camas de Jacinto Alberca y sus hijos. La número 13, conformando la esquina con la nº 1 de la calle Cervantes. Las 16 y 18, de tapial, encaladas en blanco y añil.

Casa de los Legaña
Casa de los Legaña, frente al teatro Cervantes
  • Calle del Cristo. La casa de los Lara, esquina a la calle Veracruz.

  • Plaza Mayor. La bella casa de Enrique Alarcón, frente a la Casa Parroquial.

Casa de Alarcón
Casa de Enrique Alarcón, entre la farmacia y el antiguo Sanchotel
  • Calle del Cardenal Monescillo. La casa marcada con el nº 16, esquina a la calle Cervantes.

Calle Cardenal Monescillo esquina a Cervantes
Calle Cardenal Monescillo, esquina a Cervantes
  • Calle Valenzuela. Al principio de la calle, nº 2, en blanco y añil.

  • Calle de Fernández Calzuelas. Al final, nº 18, la casa que fue de los Ríos.

  • Calle de la Tercia. La casa nº 6 de Ignacio Olivares Pistolilla, la 18 y, enfrente, la 7 (la de la antigua tienda de paquetería y ferretería de Manuel Antonio Olivares), algo desvirtuada por las puertas y persianas de los balcones en aluminio.

Casa de Ignacio Olivares
Casa de Ignacio Olivares en la calle de la Tercia
  • Calle de la Virgen. La casa nº 1 de Iluminado, con la tienda en un principio de tejidos y confecciones; la nº 4, que fue en su día de don Faustino López; el lateral de la enorme casa de doña Mariana Granero, en la esquina con la calle del General Pizarro, por la que tiene la entrada y suntuosa construcción principal; la llamada "casa de la Felisa", en el 24, frente a General Pizarro. En el segundo tramo, pasada la calle Castillo, la 36, de los Sánchez Olivares; 23, 48, 39, 43 y 58, y, tras la calle de la Paloma, el bloque de las 62, 64 y 66.

Casa de la Felisa
Casa de la Felisa
  • Calle Castillo. El bloque de las casas 12, 14 y la de la tienda de Valera, y, enfrente, en la otra esquina de la calle de la Reina, la que albergó hace años la tienda de comestibles de Perucho. Pasando la calle Convento, la 41 de los Lucerón y la 47, muy deteriorada, de Juan Jose Manzaneque Alarcos, con tienda de comestibles abierta en su tiempo. Y, en el tramo final, la casa que fue de Arsenio Díaz-Ropero, en la esquina con la carretera de Pedro Muñoz, con reformas en las ventanas superiores; la nº 42, con aplicación de piedra rústica al conjunto total de la fachada, que no cuadra con el estilo del pueblo; la abandonada casa de Consola Huertas, esquina a Huerto Pedrero; las número 59 y 61 y, por último, la casa de la Honesta en el 63.

Casa de la Honesta
Casa de la Honesta
  • Calle de la Reina. En el número 6, la casa en donde estuvo abierto el estanco de María Bustamante; la antigua Fonda Lucas, en el 21; Antonio Resa, el carnicero, en el 25; la de Ramón Casarrubios, en el 43; parte de la casa (se dividió en dos) en la que vivieron y tenían la carpintería los hermanos Paco y Pedro Bustamante, el 22; la antigua de Primitivo Olivares, en el 49; la que fue de Martiniano López, el panadero, a continuación; la llamada "casa de la luz", de Centrales Eléctricas Navarro, en el 53, y la casa que albergó los Almacenes Isasi, en la esquina con la calle de la Paloma.

La casa de la antigua Fonda Lucas
La casa de la antigua Fonda Lucas
  • Calle del Monte. En el 26, casa que fue del Maestro Angulo y luego de Sara Montiel, y, antes del cruce con Ramón y Cajal, varias y antiguas naves industriales.

La casa que fue de Sara Montiel
La casa que fue de Sara Montiel en la calle del Monte
  • Calle del Convento. Junto al Pozo Hondo, la antigua casa muy deteriorada del Colegio Teresiano. En el segundo tramo, la casa número 29, que fue sede primitiva del Casino de la Concordia, y, tras la iglesia del Convento, una serie de casas de muy bella factura: la antigua de Bernardo Ramírez, en el nº 22, comprada por el músico Luis Cobos; la nº 24, de los Sañoso; la nº 26, antigua de Amadeo Badía, y la enorme del 28, de Luis Esteso, que llega por la calle Castillo hasta la Casa de Don Miguel (Henríquez de Luna). También en este tramo, la número 39 de los Rasines. Y en el tercer tramo, las número 36 y 38, encaladas de blanco y añil.

Calle del Convento
Calle del Convento
  • Avenida de Sara Montiel. La parte antigua del Colegio Sagrado Corazón (Pozo Hondo).

  • Pozo Hondo. La casa número 14, en blanco y añil.

  • Calle Fontanilla. Casa y clínica veterinaria que fue de don Demetrio Cabañero, en el 4.

  • Calle Concepción. Pasada la calle Castillo, las casas número 29, 31, 33 y 35; la 84, de los Huertas, y, al final, antes de llegar a la calle Delicias, dos naves industriales antiguas, como la que fue clínica veterinaria de don Ángel Herreros en el 40 de la calle Isaac Peral.

Calle de la Concepción
Calle de la Concepción
  • Avenida de Juan Carlos I. En la esquina con la de la Concepción, la nª 2, encalada y sobria, la nº 5 y la 9, esquina a la calle de Pedro Muñoz, de los Díaz-Ropero (Bocatoro).

Casa de los Díaz-Ropero
Casa de los Díaz-Ropero
  • Avenida de Agustín de la Fuente. La casa que fue del médico don Honorio Leal, en el 1; la 4, en blanco y añil; la 8, de los Montoro, y, en la bodega de los Huertas, la que fue casa de los Simó, pero en la calle Mompó.

Antigua casa de los Simó
Antigua casa de los Simó
  • Calle Antonio Espín. La casa número 16, esquina a Campoamor, de los Ocaña.

  • Calle Isaac Peral. Casas de gran empaque a uno y otro lado. En el derecho, las 6, 14, 16 y 18. Y en izquierdo, la 3 de los Sánchez-Alarcos, la 5 de la familia Calonge Campo, la 7 de Jesús Leal, la 9 del abogado Ricardo Fernández y luego de los Lucas-Torres López-Casero, la 13 de Fernando Alarcón y la 15 de Palmero, esquina a la calle Maestro Manzanares. Y más adelante, en el 40, la antigua nave industrial que fue clínica veterinaria de don Ángel Herreros, muy bien conservada, con dos grupos de ventanas en arco y otra superior en romboide.

Casa de Fernando Alarcón
Casa de Fernando Alarcón

Parque Municipal Luis Cobos

El antiguo Parque Municipal, a ambos lados de la Avda. de Agustín de la Fuente, ya estaba proyectado desde 1922, en tiempos de la alcaldía de Domingo Esteso, en proyecto elaborado por Enrique Alarcón López-Casero, padre del cineasta; pero en eso quedo: en proyecto.

Se retomó su creación en 1934, siendo alcalde mi abuelo Antioco Alarcos, pero por la precariedad económica del momento, al considerarse obra más necesaria la construcción de grupos escolares, se desestimó.


Antiguo Parque Municipal
Antiguo Parque Municipal

Y por fin pudo llevarse a cabo su realización en 1944, siendo alcalde Feliciano León. El gasto de plantación de jardines, de colocación de bancos y farolas, más la expropiación a la familia Baillo, dueña de los terrenos, supuso unas 60.000 pesetas.

En 2015 desapareció el Parque Municipal como tal y, tras una profunda remodelación, pasó a llamarse Parque Luis Cobos. En él, en la parte oriental, además de la escultura del artista, luce el antiguo Quiosco de la Música que en su día estuvo en la Plaza Mayor, pero por razones que no entiendo con menos altura.


Parque Luis Cobos
Detalle del Parque remodelado

Barrio de las Charcas

Al sur del pueblo, en la zona más baja, entre la carretera de Alcázar y la vía del ferrocarril. Antes muy mal urbanizado y muchas veces embarrado, pues allí bajaban todas las aguas cuando llovía, era un lugar de casas humildes, y también, como ocurría con el Albaicín, considerado de gente de baja condición social.


Barrio de las Charcas
Final de la calle de la República Argentina, en pleno barrio de las Charcas. Al fondo, las vías del tren

Monumentos
  • Estatua de don Gregorio Bermejo López. Cabeza en bronce del que fuera cura párroco de Campo de Criptana entre 1945 y 1972. En la Plaza Mayor, junto a la iglesia.

  • Estatua de don Bernardo Gómez. Busto en bronce del que fue farmacéutico y ante todo músico que dirigió la Filarmónica Beethoven desde 1880 hasta 1924. En la plaza del Conde de las Cabezuelas.

  • Estatua de Don Quijote. Realizada en hierro por Eloy Teno. El hueco en el pecho simboliza a un Quijote viajero que se dejó el corazón en Criptana. En el Tumbillo.

  • Estatua de Miguel de Cervantes. En bronce. Dedicada al genial autor de Don Quijote de La Mancha. En la Plaza Mayor.

  • Estatua de Sara Montiel. Obra en bronce de Juan Cuevas en homenaje a los 80 años de nuestra querida Sara y que ella misma inauguró. Al final de los jardines del Pozo Hondo.

  • Estatua al Cincuentenario de la Inauguración del Templo Parroquial. Realizada en hierro por Eloy Teno. En el Pozo Hondo.

Estatuas

  • Estatua a la Aventura de los Molinos. Realizada en bronce de María Isabel Pérez Gago que representa una de las más conocidas aventuras de El Quijote. En la rotonda del polígono industrial.

  • Estatua a la Semana Santa. Realizada en hierro por Eloy Teno. En la plazoleta del Cristo.

  • Mujer manchega con niña. Composición en hierro de Eloy Teno. En la plazoleta del Cristo de la parte de arriba.

  • Estatua de Luis Cobos. Realizada en bronce por el escultor Alfonso Castellano en homenaje al músico, compositor y director de orquesta. En el parque que lleva su nombre.

Estatuas

La Poza

Manantial de agua que se sitúa a unos centenares de metros al norte del casco urbano sobre la carretera a Miguel Esteban, en el camino al santuario del Cristo de Villajos y muy cerca de la ermita de San Isidro. Las cartas-privilegio medievales dadas a la villa por la Orden de Santiago ya la mencionan, señalando que fue el Maestre D. Vasco Rodríguez en 1328 quién reconoció a los pobladores de los primitivos núcleos habitados del término (Criptana, El Campo, Posadas Viejas y Villajos) el derecho de acudir libremente con sus ganados a dicho manantial.


La Poza
La Poza

Los Pozos

Los pozos públicos de Campo de Criptana, como en otros muchos lugares, son escenarios de otros tiempos, cuando no existía el suministro de agua o tampoco se disponía de ellos en las viviendas. Afortunadamente, la mayoría se conservan.

Los había de agua salobre, con brocal, garrucha y pila: Pozo Hondo, de las Eras, plaza de Santa Ana y calle del Cristo. En todos ellos los gañanes daban de beber a sus mulas y burros al ir al trabajo y a la vuelta.

Y de agua dulce: Guindalera, Virgen, de las Olivas, del Concejo, de la Huerta del Bajo, del Charco, del Pico y Villalgordo.


Pozos de Villagordo
Los Pozos de Villalgordo

Pozo de la Nieve

Es el mejor conservado de toda la provincia de Ciudad Real y hasta principios del pasado siglo sirvió para almacenar y conservar el hielo para su distribución y venta.

Se localiza junto al santuario del Cristo de Villajos, sobre una pequeña elevación del terreno. En el Archivo Municipal de Campo de Criptana se conservan documentos sobre su funcionamiento desde mediados del siglo XVIII, aunque su construcción podría datar de varias décadas antes. También aparece representado en dos documentos gráficos, un cuadro al óleo de Francisco Pizarro Reillo pintado en la década de 1850, y una fotografía fechada en 1912, que han sido de gran utilidad para su restauración.


El Pozo de la Nieve junto al santuario del Cristo de Villajos
El Pozo de la Nieve, a la derecha, junto al santuario del Cristo de Villajos

El Pozo de la Nieve en el cuadro de Francisco Pizarro Reillo
El Pozo de la Nieve, junto al santuario del Cristo de Villajos, en el cuadro de Francisco Pizarro Reillo

Se trata de un pozo de planta circular de más de seis metros de diámetro y casi siete y medio de profundidad, revestido al interior con obra de mampostería irregular de piedra cuarcita y con canal de drenaje en el fondo para evacuar el agua procedente del hielo derretido y favorecer la conservación del resto.


El Pozo de la Nieve
El Pozo de la Nieve, con el fondo de drenaje visitable

El conjunto está cubierto con una construcción de planta cuadrada, lo más parecido a la original, con tejado a cuatro aguas, y rodeado por una era empedrada, elemento esencial en la explotación del pozo, ya que delimitaba el área de trabajo, permitía mantener limpia las inmediaciones para evitar que la nieve o el hielo se ensuciaran durante los trabajos de empozado y desempozado, y, en muchas ocasiones, se utilizaba como balsa, encharcándola en invierno para que sobre ella se formase el hielo.

El hielo se vendía transportándolo, preferentemente por la noche, sobre bestias de carga convenientemente protegidas por pieles de cabra, o en carretas cargadas de cestos envueltos en arpilleras.


Construcción exterior del Pozo de la Nieve
Construcción exterior del Pozo de la Nieve

Cuando éramos chicos, el pozo estaba lleno de escombros y se conocía como el "pozo de los deseos". Arrojando una moneda y pensando fijamente en una intención, decían que se cumplía. Sin duda que era una superchería para incautos promovida por los que de vez en cuando se encargaban de "limpiarlo"

Puente de San Benito

Situado sobre el río Záncara, en el kilómetro 9 del Camino de la Puente (a Tomelloso), se llama así porque hubo en su inmediación una ermita con ese nombre arruinada en 1813, y que a su vez fue construida sobre los cimientos de un antiquísimo monasterio de Benedictinos arrasado en tiempos de la dominación árabe.

Fue construido este puente de piedra entre 1798 y 1806 por orden del Supremo Consejo de Castilla. Tiene más de 200 metros de longitud y su trazado aparece quebrado aproximadamente por la mitad, con refuerzo cilíndrico en la articulación. Consta de diez arcos y tiene calzadas a uno y otro lado. Dos ojos están cerrados y terraplenados desde que una enorme avenida de aguas (octubre de 1838) socavó sus cimientos. Se encuentra en muy mal estado de conservación y ha desaparecido parte de su bello pretil de hierro.


Puente de San Benito
Puente de San Benito sobre el río Záncara. Extrañamente... con agua

La Laguna Salicor

Declarada Reserva Natural en el año 2000. Ocupa una extensión de 291 hectáreas al noroeste del término municipal, más allá de la ermita del Cristo de Villajos. Se caracteriza por su origen endorreico, presentar agua solo temporalmente y sus aguas salinas. La vegetación que se desarrolla consta de especies singulares como "Lepidium cardamines", o, "Microcneum coralloides", además de albardín, esparto, almarjo, salicor (que le da el nombre) y otras. Uno de los aspectos más relevante de la laguna es la avifauna, que presenta gran abundancia en el entorno, pudiéndose observar especies como grulla común, avutarda, sisón, alcaraván, y mucha más.

La Laguna de Salicor tiene también su pequeño río, que la nutre cuando las lluvias han sido abundantes. Es el Arroyo de San Marcos, que nace poco más de 4 kilómetros al sur, junto a la Huerta de Treviño.

Cerca de Salicor se encuentra la Laguna de Pajares, ya en Alcázar de San Juan, con la que comparte fauna y flora.


Laguna Salicor
Laguna Salicor

Monte de Chito

Se encuentra en la Dehesa de Acebrón, prácticamente desaparecida y cerca de la Laguna Salicor. Esta dehesa pertenecía en su día al Ayuntamiento, pero la fue vendiendo y dos partes, la finca Chito y la de la Hidalga, fueron compradas por los Treviño.

El Chito es uno de los mayores montes de encina y carrasca de Criptana, fruto de un resurgimiento de bosque mediterráneo climácico en una zona ampliamente talada y retalada durante siglos. Entre los animales que podemos ver están las codornices, las perdices, las grullas, las liebres, los conejos y los zorros. En la parte norte existe una quintería habitada y muy bien conservada.

Al lado, se encuentra el Monte de Quirós, con una masa cerrada de chaparros y carrascas sobre tomillar en una parte y, en otra mayor, con encinas centenarias sobre cereal. Se puede visitar libremente sin las trabas que tiene el Chito.


Monte de Chito
Monte de Chito

Senda de Cantareros

Comienza en la carretera que va de Alcázar de San Juan a Quero y termina por la carretera de Criptana a El toboso, más allá del Cerro Lobero. Es el mejor camino para desplazarnos por los parajes cercanos a la Laguna de Salicor.


Mapa zona Salicor
Mapa de la zona

La Hidalga

La quintería de La Hidalga, antigua villa romana, más allá del Santuario del Cristo de Villajos y dentro de la Reserva Natural de Salicor, era una finca propiedad de los Treviño. Ahora, la casa rural, enorme, se ha rehabilitado.


La Hidalga
La Hidalga

El Cerro Gordo

Es una colina de unos 690 metros de altura en el corazón del Chito, que constituye un cerro testigo (se puede estudiar en él la formación del terreno) en donde se aprecian restos de calizas en su parte superior, que son las que evitaron que el cerro desapareciera por la erosión o por las subidas y bajadas de agua y no se aplanara como el resto de la zona circundante. Está documentado que hasta el siglo IX existió una torre vigía y de comunicación sobre esta elevación.


Cerro Gordo
El Cerro Gordo

El Montón de Trigo

Montículo con la parte superior de la cima amesetada junto al Arroyo de San Marcos y cerca de la Laguna de Salicor y de La Hidalga. Esta aislado y desde él hay buena visibilidad del entorno, por lo que en época islámica se construyó una torre de vigilancia como lo atestiguan los restos de murallas perfectamente visibles.


El Montón de Trigo
El Montón de Trigo

La Vía del Hambre

En 1864 empezó la construcción de una línea ferroviaria que debía unir las localidades de Alcázar de San Juan y Quintanar de la Orden, pasando por Miguel Esteban. Era un proyecto que pretendía incluso la prolongación posterior por Cuenca hasta Zaragoza. Pero las obras se prolongaron en el tiempo y por diversos problemas se suspendieron en 1878, cuando sólo estaba realizada la explanación y plataforma de la vía, sin piedra, traviesas de madera ni railes. Hoy es un camino rural con un trazado demasiado rectilíneo que delata su origen.

Dicen que a los obreros les pagaban un buen sueldo, y que en aquellos tiempos de tanta penuria, a muchos de ellos y a sus familias les fue de un gran alivio para no pasar hambre, de ahí en nombre que quedó para la obra.

En Criptana, la vía tiene un recorrido de unos siete kilómetros por la zona de la Reserva Natural de Salicor. Entra desde Alcázar de San Juan por el paraje conocido como Haza Negra y continúa hasta el paraje de La Loma, en el término de Miguel Esteban.


La Vía del Hambre
La Vía del Hambre

Huerta de Treviño

Hasta bien entrado el siglo XX, el lugar de la antigua huerta estaba poblado de grandes olmos que fueron talados a mediados de los ochenta para sembrar cereal. Posteriormente, a mediados de los noventa, la grafiosis acabo con los pocos que quedaron en pie. En la actualidad solo quedan rebrotes, algunos ya de considerable altura. Además de los olmos, en estos lugares donde discurrían corrientes de agua, existían especies características como álamos o chopos, también prácticamente desaparecidas en la actualidad, Allí nace el Arroyo de San Marcos, que llega hasta la Laguna de Salicor.

En un montículo, coronándolo, existe un antiguo palomar, construcción típica de siglos pasados, pero en un estado ruinoso.


Huerta de Treviño
Huerta de Treviño

Arroyo de San Marcos
Arroyo de San Marcos

Huerta del Bajo

Se encuentra cerca de otra finca famosa, la Huerta Treviño, al norte del pueblo, en una cañada por el camino de la Puebla, a la derecha de la ermita del Cristo de Villajos. Estaba rodeada de una cerca de piedra que ya en muchos sitios no existe, ni tampoco la arboleda de olmos atacados por la grafiosis que poblaba la hondonada y que se están sustituyendo por otro tipo de árboles. Sí están los pinos, con formas raras y retorcidas.

Y está el pozo, muy grande y cuadrado, con una noria que se abandonó sustituida por una motobomba para llenar la alberca y regar la huerta. Otro pozo, en la parte de fuera, junto a la cerca, también muy grande y a ras de suelo, se cree que es de origen mozárabe.

Es, junto con la Huerta Treviño, una de las zonas más húmedas del pueblo, y durante muchos años dieron frescor y sombra al entorno.


Huerta del Bajo
Huerta del Bajo

Pinar de San Isidro

Situado junto a la ermita de San Isidro, su masa forestal está constituida principalmente por pinos carrascos. Los primeros se plantaron en la década de los cincuenta por la parte superior del cerro, en torno al santuario y en su falda sur. Y, tras algunas repoblaciones puntuales, una segunda plantación extendió la masa forestal por todo el entorno a lo largo de los años noventa.

Cuando se plantaron los primeros pinos muchos lo tomaron a chirigota, creyendo que aquello nunca arraigaría; la mejor prueba contra su incredulidad es contemplar la maravilla que hoy tenemos: el rincón forestal más bello de Campo de Criptana.


Pinar de San Isidro
Pinar de San Isidro

Huertos Cerretes

Son dos cañadas de la Sierra de los Molinos que van a parar al olivar de Penalva, al este de la carretera de la Poza. La escorrentía de estas dos vertientes daba lugar a un arroyo que recorría dicho olivar y seguía hasta la Cañamona. Era una auténtica zona húmeda, ahora solo resucitada en años de lluvias excepcionales.


Huertos Cerretes
Huertos Cerretes

El Cerro Lobero

Por la carretera a El Toboso. Es un monte bajo adehesado de encina y coscoja.


Cerro Lobero
Por el Cerro Lobero

Monte Viejo

Por la carretera de Arenales de San Gregorio y junto a la línea de ferrocarril Madrid-Alicante. El árbol característico era la encina, debido a que su hoja perenne y sus fuertes raíces eran idóneas para adaptarse a la escasa humedad de la zona. La tala indiscriminada en siglos pasados para el aprovechamiento de la madera y la roturación del suelo a gran escala para su uso agrícola fue convirtiéndolo en una dehesa cada vez más y más clareada hasta su desaparición. Uno de las pocas y más antiguas encinas que queda es la llamada "carrasca gorda".


Carrasca gorda
La "carrasca gorda"

Monte Juanito

Pequeño paraje por la carretera de Pedro Muñoz. Es, con el monte de Chito, aunque menos tupido que éste, una de las dos manchas de bosque mediterráneo en Criptana. Sus encinas o carrascas nos dan idea de cómo era nuestro entorno antes de convertirlo todo en tierra de cultivo.


Monte Juanito
Monte Juanito

Charca de la Virgen

Situada en el camino de la Virgen y nutrida por un pequeño manantial en el que drena el acuífero de la Sierra de los Molinos. Su valor viene dado por la existencia de un ecosistema cerrado y autosuficiente: lentejas de agua, carrizos, juncos y eneas inician una cadena alimentaria que se continúa con larvas y ranas y termina en galápagos y culebras de agua.


Charca de La Virgen
Charca de la Virgen

Río Záncara

Nace a 1.025 metros de altitud en Abia de la Obispalía (Cuenca) yendo a desembocar, después de 168 kilómetros, en el río Cigüela en el término de Alcázar de San Juan y, a través de él, en el Guadiana, en las Tablas de Daimiel. En Criptana tiene un curso de unos 13 kilómetros y la atraviesa de este a oeste

Hasta principios de los 70, el Záncara era un río fuerte y sano, con habituales salidas de madre (inundaciones de las llanuras aledañas) que fertilizaban las tierras, con densos y frescos bosques de ribera y cielos profusamente cruzados por una rica avifauna. Es la mano del hombre quien causa la desecación casi permanente por la sobreexplotación del acuífero que lo sostiene con fines fundamentalmente agrícolas.


Puente de San Benito en el río Záncara
Fotografía antigua del Puente de San Benito sobre el río Záncara

Río Córcoles

Nace en El Bonillo (Albacete). Y antes de llegar a Criptana, por donde hace un recorrido de unos 6 kilómetros, tiene la rareza de unir su cauce a una canalización artificial, la Acequia de Socuéllamos, nombre con el que ya llega hasta la desembocadura en el río Záncara, en Alcázar de San Juan. Se encuentra seco casi permanentemente excepto en años de muchas lluvias.


Río Córcoles
Cauce seco del río Córcoles (Acequia de Socuéllamos) a su paso por la carretera de Criptana a Arenales

La Sierra

Mapa topográfico de 2003

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La Sierra. Hacer Click para agrandar

Otros parajes y construcciones rurales

En el siguiente enlace, haciendo clic en los nombres, se puede ver el mapa en Google. Entrar aquí

INDICE

84 NUESTRO PASADO MÁS REMOTO

La actual población de Campo de Criptana es el resultado de la unión de otras cuatro más pequeñas: Villajos, Criptana (Chitrana), Posadas Viejas y El Campo, así como de otras de menor importancia como Villalgordo, El Pico de la Solana, etc.

El núcleo urbano más antiguo —ocupado por el hombre desde tiempos prehistóricos— estaba situado donde hoy se encuentra el santuario del Cristo de Villajos, a unos cuatro kilómetros hacia el norte del núcleo urbano actual, en la carretera a Miguel Esteban; de allí se trasladaron sus habitantes en el siglo XIII hacia el castillo de Chitrana, derribado en el siglo XV por orden de los Reyes Católicos, lugar donde hoy se alza otro santuario, el de Nuestra Señora de Criptana.

Apenas existe información documental de Posadas Viejas salvo que estaba situada en las cercanías del Camino de la Puente, al sur de la actual línea del ferrocarril, y que se despobló en torno a 1300.

El Campo surgió en el siglo XIII en el emplazamiento actual del núcleo urbano, en torno a una posición fortificada del Cerro de la Paz que cumplía función de avanzadilla del Castillo de Chitrana. Pese a ser el núcleo más reciente, atrajo a la población de los núcleos circundantes, tal vez por lo saludable de sus aguas y sus aires. Los asentamientos citados anteriormente acabaron por desaparecer a favor del nuevo núcleo que, con el nombre de Campo de Criptana, aparece documentalmente a comienzos del siglo XIV.

Por los restos arqueológicos que se han encontrado se puede afirmar que el término municipal de Campo de Criptana ha sido un área habitada desde el paleolítico inferior (1 000 000 - 100 000 a.C.) en la Edad de Piedra.


Formación de Campo de Criptana
Poblaciones que se integraron para la formación de la actual Campo de Criptana, con el contorno de su casco urbano en rojo

Principales restos arqueológicos y parajes en donde se han encontrado

Edad de Piedra
  • El Minguillo. Paraje lindando con Alameda de Cervera y junto a la Autovía de los Viñedos y el Canal del Guadiana. Constituye uno de los asentamientos paleolíticos más antiguos de la zona, probablemente de gente nómada siguiendo las riberas del Guadiana.

    • Paleolítico inferior. Pico triédrico
  • Rivera del río Záncara

    • Paleolítico medio. Hachas de mano, cuchillos de cuarcita y sílex, raspadores, hendedores, puntas.

El Minguillo
Paraje de El Minguillo

 Restos arqueológicos de El Minguillo
Resto arqueológicos encontrados en El Minguillo y expuestos en el Museo Municipal del Pósito

Edad del Cobre
  • El Pico. Paraje junto al pozo del mismo nombre. Al final de la calle Miguel Servet, continuando por el Camino del Pico. Parece ser que aquí hubo un asentamiento que pervivió en el tiempo hasta posiblemente el final de la Edad del Bronce.

    • Se observa a pie de tierra los restos de un posible dolmen. Cuchillos y puntas de flechas de diferentes formas, molinillos de mano, yunques y percutores… Restos de épocas posteriores. En unas canteras de yeso aparecieron vasijas de forma globular con restos humanos calcinados.

El pico
Paraje de El Pico
Edad del Bronce
  • El Pico. Paraje junto al Pozo del Pico ya citado anteriormente en la Edad del Cobre.

    • Cerámica manual negruzca, cerámica fina pintada de rojo y pequeñas vasijas pulimentadas. También objetos de adorno como pequeños discos de hueso y cuentas de collar.
  • Valrrepiso. Paraje situado en la ladera meridional de la Sierra junto a una antigua corriente de agua, por el actual Pozo del Cojo.

    • Instrumentos de sílex. Cerámica negra y teñida en rojo o amarillo (algunas piezas están perforadas denotando su uso para la fabricación de requesón). Flechas de metal y punzones de punta prismática.
  • La Atalaya. Cerro por la carretera a El Toboso y cerca del Santuario de la Virgen de Criptana

    • Restos de construcción, que posiblemente sean de una antigua torre vigía. Abundante tierra de ceniza y cerámica manual negruzca. Fosas excavadas en roca.

La Atalaya
La Atalaya
  • El Real. Paraje sobre una pequeña loma, al norte del Santuario de la Virgen de Criptana y a corta distancia de la Atalaya.

    • Instrumentos de sílex y restos de cerámica campaniforme. Pero lo importante es su campamento romano como veremos más adelante.
  • Montón de Trigo. Montículo junto al Arroyo de San Marcos y cerca de la Laguna de Salicor.

    • Restos de cerámica campaniforme. Indicios de un pequeño castro celta. Punzones de metal y restos de muñequeras para proteger el antebrazo cuando se utilizaba un arco. Enterramientos. Está aislado y desde él hay buena visibilidad del entorno, por lo que en época islámica se construyó una torre de vigilancia como lo atestiguan los restos de murallas perfectamente visibles.
  • Senda de los Cantareros. Empieza en la carretera que va de Alcázar de San Juan a Quero y termina por la carretera de Criptana a El toboso, más allá del Cerro Lobero. Es el mejor camino para desplazarnos por los parajes cercanos a la Laguna de Salicor.

    • Petroglifos o grabados rupestres hechos en enormes piedras junto a la Laguna Salicor, de los que el mejor conservado muestra varios signos dentro de un cerramiento circular con metro y medio de diámetro. El desconocimiento de su significado ha dado lugar a interpretaciones y procedencias fabulosas, de tal manera que se la conoce popularmente como la “piedra del ovni”, por conjeturar que tuviera un mensaje oculto venido de otros mundos.

Petroglifo en la Senda de los Cantareros
El Petroglifo (Piedra del Ovni) en la Senda de los Cantareros

Petroglifo en la Senda de los Cantareros
Petroglifo en la Senda de los Cantareros

 Dibujo del Petroglifo en la Senda de los Cantareros
Dibujo del Petroglifo en la Senda de los Cantareros
  • Pozos de Villalgordo. Entorno a los pozos de la antigua carretera al Cristo, junto a San Isidro.

    • Restos de sílex, cerámica y otros diversos que marcan una amplia secuencia de ocupación desde la Edad del Bronce a la Edad Media, y que existió hasta que en el siglo XIV los habitantes de este pequeño núcleo de población, conocido como Villalgordo, abandonaron este lugar para unirse a los que formaron el actual Campo de Criptana.
  • Hondonadas del Cristo de Villajos. En donde luego se situaría el pueblo de Villajos y junto al hoy santuario.

    • Restos de cerámica negruzca de la Edad del Bronce. Campos de urnas funerarias celtas, enterramientos celtíberos y objetos y útiles de la época junto con otros de tiempos posteriores como cerámica a mano y a torno, cuchillos de hierro, fragmentos de lanzas y fíbulas (broches).

 Asentamiento humano en la Edad del Bronce
Asentamiento humano en la Edad del Bronce
  • Cerro de la Virgen

    • Restos de la edad del Bronce. En lo alto del cerro se asentó una antigua población prerromana, posiblemente Cértima, que tuvo continuidad hasta la época medieval con el nombre de Chitrana (Criptana). La amplia visibilidad que desde el cerro se tenía de las zonas circundantes, facilitó que en su cima se erigiera una fortificación importante en épocas posteriores, el castillo de Chitrana.
  • Motilla del Juez. Al sur del río Záncara, por la zona en que limitamos con Alcázar de San Juan y con Argamasilla de Alba.

    • Ante la gran escasez de agua en esta época, proliferaron en La Mancha las motillas. Consistían en un montículo artificial situado sobre el acuífero y en el que se perforaba un pozo hasta llegar al nivel freático. Se protegía con una fortificación más o menos grande con forma de laberinto circular y con una gran torre vigía en el centro. A veces servía también como silo para cereales o para recoger ganado. Alrededor se establecían los asentamientos humanos. La más grande y mejor conservada es la Motilla del Azuer en Daimiel. La única que se sabe hubo por los alrededores de nuestro pueblo y totalmente desaparecida es la Motilla de Juez que al parecer tenía una fortificación de unos 20 metros de diámetro. Si existe el paraje de la Huerta del Juez por la zona.

Motilla del Juez
Paraje de la Huerta del Juez

Motilla del Azuer
Motilla de Azuer

Edad del Hierro
  • Palomar de Treviño. Dentro de la finca Huerta de Treviño, cerca del Santuario del Cristo de Villajos.

    • Fue un asentamiento sobre un montículo de unos nueve metros de altura y rodeado de un muro situado a unos tres metros de distancia, el cual, en algunos sectores todavía se mantiene en pie. Se ha encontrado abundante cerámica a mano y a torno. También fuyasolas (contrapesos para husos de hilar) y dientes de hoz. El palomar, que da nombre a la pequeña colina, aunque de interés etnográfico, es posterior, posiblemente del siglo XIX. El paraje también es conocido como el "Valle de los deseos".

Palomar de Treviño
Palomar de Treviño

Palomar de Treviño
Palomar de Treviño

Tiempo de los romanos
  • Cértima. Posiblemente en el Cerro de la Virgen.

    • Ya existía en tiempos de la Edad del Bronce y en el año 180 a. C. fue conquistada para Roma por Tiberio Sempronio Graco. Si es cierta esta conjetura, la población luego pasaría a ser Chitrana (Criptana), que es la que llegó a época medieval, desapareciendo cuando sus habitantes abandonaron el cerro para integrarse con los del Campo y formar la actual Campo de Criptana.
  • El Real. Campamento Romano. Paraje sobre una pequeña loma muy cerca del Cerro de la Virgen por el norte, a unos 800 metros.

    • Dos campamentos romanos, de los que sólo se conservan los muros exteriores y no completamente. El primero, de planta cuadrada, levantado posiblemente en la campaña de Tiberio Sempronio Graco para asaltar Cértima (en el Cerro de la Virgen) en el año 180 a.C. El segundo, de planta rectangular y esquinas redondeadas, de fecha muy posterior, quizá como base de operaciones por la zona.

Campamento romano de El Real
Restos del campamento romano de El Real

Campamento romano de El Real
Muro sur del campamento romano de El Real. Al fondo, el Cerro de la Virgen de Criptana
  • Alces. Probablemente en el paraje de La Hidalga, más allá del Santuario del Cristo De Villajos y dentro de la Reserva natural de Salicor.

    • Gran número de restos de varias épocas: cerámica diversa, instrumentos de sílex y metálicos, molinos de rotación, tejas, pesas de telar, una necrópolis celtibérica, monedas, broches, vidrio, una especie de ídolo en bronce de la época romana, un pozo de mampostería con el fondo cubierto con grandes losas romanas, cimientos de lo que parece ser un pueblo destruido, restos de antiguas construcciones…

Restos arqueológicos La Hidalga
Restos arqueológicos encontrados en La Hidalga y que se exponen en el Museo Municipal del Pósito
    • Esta profusión y variedad de restos encontrados da pie a pensar que aquí hubo un asentamiento humano al menos desde la Edad del Cobre, que dio lugar a una población prerromana, celtibérica, de gran importancia, la que sin duda los romanos llamaron Alces.

    • En el año 179 a.C. el pretor romano Tiberio Sempronio Graco, tras conquistar antes la población prerromana de Cértima, la luego Chitrana (Criptana), en el Cerro de la Virgen, entró en Alces derrotando a las tropas celtíberas que la protegían.

Alces
Alces, Villajos, el campamento romano en El Real, Cértima y Posadas Viejas. Con puntos rojos, las poblaciones actuales.
La carretera que cruza la zona es la calzada romana de Laminio (Alhambra, de Ciudad Real) hasta Titulcia, cerca de Madrid
    • Alces tuvo que perder mucha de su importancia tras la conquista romana ya que la cerámica de época posterior es escasa, así como las monedas encontradas. Se desconoce cuándo fue despoblada.

    • En 1917 aún se conservaban restos inequívocos de una antigua ciudad romana, como se comprueba en la fotografía realizada en ese año durante la visita que realizó el académico de la historia D. Antonio Blázquez acompañado de varios personajes, entre los que se encontraban don Faustino López, alcalde de Criptana por aquel entonces, y don Domingo Miras Reche, director de la Escuela del Pozo Hondo. Afirmó el académico que sin lugar a dudas eran de la antigua Alces. Lamentablemente, todo ha desaparecido. La roturación masiva para plantar cereal, pero sobre todo la desidia de los que tuvieron obligación de mantenerlos han tenido la culpa.

Restos de Alces
Visita del académico de la historia D. Antonio Blázquez en 1917 a los restos prehistóricos aún exixtentes en La Hidalga
  • Hondonadas del Cristo de Villajos.

    • Como ya se ha indicado en la Edad del Bronce, aquí hubo un asentamiento humano con gran cantidad de restos, sobre todo enterramientos. Y en época romana se constituyó un núcleo de población importante, el antiguo Villajos. que desapareció en el siglo XII al trasladarse sus habitantes a Chitrana. La despoblación posterior del Cerro de la Virgen para engrosar la villa de El Campo sería el origen de la actual Campo de Criptana. Sobre las ruinas de la iglesia de Villajos se erigió en el siglo XVII el Santuario del Cristo de Villajos, que ha llegado hasta nuestros días.
  • Posadas Viejas. Puente de San Benito.

    • El antiguo pueblo de Posadas Viejas estaba en las cercanías del Puente de San Benito, y ya allí hubo un entorno habitado desde época romana. Se despobló por el siglo XIV, pasando el vecindario a formar parte del actual Campo de Criptana. Se han encontrado restos de cerámica y metal, destacando un ánfora de grandes dimensiones.

    • También de época romana es un puente sobre el río Záncara, del que quedan algunas piedras en la base del puente actual, reconstruido entre 1798 y 1806. Era el antiguo puente paso de la calzada romana que unía Laminium (actual Alhambra) con Titulcia.

    • Al parecer, cerca hubo una ermita que debió servir como iglesia para Posadas Viejas, y que estaba dedicada San Benito. La ermita se mantuvo después de desaparecido aquel pueblo, y San Benito, con el tiempo, dio nombre al paraje y al puente.

Ánfora en contrada en Posadas Viejas
Ánfora encontrada por la zona en donde estuvo el pueblo de Posadas Viejas, junto al Puente de San Benito
  • La calzada romana. Eran las calzadas los caminos usados por Roma para la organización de su imperio, para la movilización de sus ejércitos, para el transporte de mercancías y para la difusión de su cultura por el mundo occidental

    • Por Campo de Criptana pasaba la calzada que de Laminio (Alhambra, de Ciudad Real)) llegaba hasta Titulcia, cerca de Madrid, y ahí enlazaba con la Emérita Augusta (Mérida) a Caesaraugusta (Zaragoza). Cuando en el año 1917, el académico de la historia don Antonio Blázquez nos visitó para certificar que las ruinas que entonces se conservaban en La Hidalga eran de la antigua ciudad celtibérica que los romanos llamaron Alces, también comprobó la existencia de dicha calzada romana, que hoy lamentablemente ha desaparecido. Desde Alhambra, por el sur, nos llegaba la calzada desde las inmediaciones de Argamasilla de Alba, pasaba cerca de Arenales, entraba por el puente de San Benito y llegaba por La Poza y San Isidro (todo son nombres actuales) hasta la zona de Villajos. Continuaba por el norte, posiblemente por el camino de Madrid, hasta Alces y, desde allí, a Titulcia. Por la zona de Villajos salía un ramal (algunos historiadores lo sitúan más al sur) que servía de enganche a otra calzada que unía por Consabura (Consuegra) a Toletum (Toledo).

Calzada romana Alces
Zona central de la Hispania romana. En rojo, la calzada Laminio-Titulcia. En ocre, el ramal a Toletum

Calzada romana
Calzada romana
  • El Villar. Paraje entre la carretera a El Toboso y el Cerro Lobero.

    • Restos de origen celtibérico y de la época romana.
  • Los Pareazos del Cristo

    • Como ya se ha indicado, en donde hoy se encuentra el Santuario del Cristo de Villajos hubo un asentamiento humano en la Edad del Bronce, y luego en época romana se constituyó un núcleo de población importante, el antiguo Villajos. que se despobló en el siglo XIII.

      Los Pareazos del Cristo parece ser que eran restos de su antigua iglesia parroquial, que se mantuvo durante muchos años después casi en descampado, Hacia 1663, sobre ella, en estado bastante ruinoso, se levantó la ermita santuario actual en el que se entronizó la efigie del Cristo de Villajos, que Campo de Criptana adoptó como copatrono en 1669.

      Alguien, hace unos años, tuvo la feliz idea de derribar estos pareazos, testigos de un tiempo pasado. Su desaparición es todo un homenaje a la desidia, la estupidez y la infinita incultura de todos los que fuimos testigos de cómo se nos fue cayendo el patrimonio, piedra a piedra, y no hicimos nada para evitarlo.

Pareazos del Cristo
Pareazos del Cristo

Tiempo de los visigodos
  • Villajos, Cértima (Chitrana y luego Criptana) y Posadas Viejas. Fueron los únicos poblados antiguos de entidad que pervivieron en esta época.

    • En Villajos se ha encontrado una pila bautismal visigótica.

    • En Cértina (Cerro de la Virgen) se erigió una fortaleza que perteneció a un noble visigodo de Urda.
Tiempo de los árabes
  • Villajos, Chitrana y Posadas Viejas. Se mantienen las poblaciones antiguas, que quedan bajo la esfera de la ciudad de Toledo, tanto durante el califato como durante la Taifa de Toledo.

  • Villajos. Los materiales cerámicos encontrados denotan la presencia musulmana a partir del siglo IX, con una mayor población en el XI.

  • Chitrana. Se agranda considerablemente la fortaleza o castillo en el alto del Cerro.

Fortaleza Chitrana
Chitrana
  • Huerta del Bajo. Cerca de la Huerta Treviño, al norte del pueblo, en una cañada por el camino de la Puebla, a la derecha de la ermita del Cristo de Villajos. El pozo en el exterior de la finca se cree que es de origen mozárabe.

Pozos mozárabes en la Huerta del Bajo
Pozo que se cree mozárabe en la Huerta del Bajo en invierno. Tiene cuatro brocales a ras del suelo
  • Montón de Trigo. Junto al Arroyo de San Marcos y cerca de la Laguna de Salicor. Se construye una atalaya defensiva como lo atestiguan los restos de murallas perfectamente visibles.

Montón de Trigo
Montón de Trigo

Reconquista. Fin de nuestro pasado más remoto
  • Cerro del Cristo. Frente al santuario y coronado con una gran cruz. Se erige una torre vigía de la Marca Media durante la reconquista de estos territorios por los cristianos, y desde donde se puede comunicar con otras torres.

Cerro del Cristo
Cerro del Cristo
  • Chitrana, Villajos, Posadas Viejas, El Campo…

    • Durante el proceso de reconquista iniciado en la región por Alfonso VI con la toma de Toledo en el año 1085, Chitrana, Villajos y Posadas Viejas pasan de manos musulmanas a cristianas y viceversa en varias ocasiones según las vicisitudes de la guerra.

    • En el año 1097, el rey moro de Denia se refugia en él castillo de Chitrana tras derrotar a Alfonso VI en la Batalla de Consuegra.

    • Después de los estragos de guerras de conquista y reconquista, en el año 1162, el rey Alfonso VII entrega Chitrana, Villajos, Posadas Viejas y otras poblaciones a la Orden de San Juan, para que las repoblara, tarea para la que es comisionado el caballero mozárabe toledano Miguel Assaraff.

    • En 1212, tras la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa, la frontera castellana se situó al sur de Sierra Morena y quedo consolidada la Reconquista de las comarcas manchegas.

Reconquista 1157-1212
La Reconquista entre los años 1157 y 1212
    • Dice la tradición que un lunes de Pascua de Resurrección del año 1222, a los pocos años de expulsados los árabes, un labrador de Villajos llamado Alonso Miguel, junto con su mujer, subieron al cerro del castillo de Chitrana, mientras la yunta de mulas descansaba de las faenas de arado en una tierra que dicho matrimonio poseía en la ladera de dicho cerro, sin pensar que iban a ser protagonistas de un portentoso suceso, ya que a la vista de ambos apareció, rodeada de luz singular, la imagen de Nuestra Señora, oculta quizá durante los años de la dominación árabe por temor a un posible sacrilegio.

    • En 1237, por un acuerdo con la Orden de San Juan, se reordena el territorio y Chitrana, Villajos y Posadas Viejas pasaron a la Orden de Santiago.

    • Es muy posible que junto al Castillo de Chitrana se levantara por estos años una pequeña ermita para dar culto a la imagen encontrada de Nuestra Señora.

Estampa antigua de la Virgen de Criptana
Estampa antigua de la Imagen de la Virgen de Criptana. No es la encontrada por el matrimonio de labradores en 1222, que
debió destruirse por algun hecho de guerra posterior. Ésta, de origen italiano, sin manto, se trajo a principios del siglo XVI
y también desapareció, quizá en un incendio, pues no es la que llegó hasta la Guerra Civil, igualmente perdida. La actual
es una réplica que se hizo en 1940, obra del escultor valenciano Federico Zapater
    • Entre los siglos XIII y XIV hubo una serie de hambrunas epidemias y pestes que llegaron a diezmar las poblaciones de manera alarmante, tanto que algunas llegaron incluso a desaparecer y a despoblarse. Dentro de nuestro entorno, la primera que lo hizo fue Villajos, cuyos pocos habitantes se trasladaron a Chitrana.

    • Hacia el 1300 se creó una nueva población denominada «El Campo», nacida inicialmente sobre una pequeña fortaleza situada en el «cerro de la Paz», que cumplía la función de avanzadilla del castillo de Chitrana. Sus mejores condiciones de salubridad ayudaron también a que a partir de 1328 pronto absorbiese los habitantes de su villa originaria Chitrana (Criptana), así como Posadas Viejas y otras de menor importancia. La nueva entidad pasó a denominarse Campo de Criptana

El Campo
En el cerro de la Paz, junto a una fortificación, se formó la población de El Campo, que dio lugar al actual Campo de Criptana...
    • El Castillo de Chitrana parece ser que fue derribado en tiempos de Enrique IV, pero vuelto a reedificar. En 1477, su dueño y señor era don Juan Pacheco, maestre de la Orden de Santiago y partidario de Juana La Beltraneja, hija legítima y heredera de Enrique VI, en la guerra que sostuvo con Isabel La Católica por el trono de Castilla, por lo ésta mando de nuevo abatirlo, ya definitivamente.

    • En 1511, la ermita de la Virgen de Criptana estaba en tan mal estado, que se erige el santuario actual, con grandes modificaciones desde entonces a lo largo de los años, aprovechando los muros y restos de construcción que aún quedaban del Castillo de Chitrana.

    • La Virgen de Criptana fue declarada patrona del pueblo en 1547.

Subida a la Virgen
Ascenso a... Chitrana
    • La iglesia del desaparecido Villajos, que se mantuvo durante muchos años después casi en descampado, estaba bajo la advocación de Nuestra Señora de Villajos. Hacia 1663, sobre ella, en estado bastante ruinoso, se levantó la ermita santuario actual en el que se entronizó la efigie del Cristo de Villajos, que Campo de Criptana adoptó como copatrono en 1669, y que quizá para que atrajera más la devoción de las gentes, se retiró la de la Virgen.

imagen antigua del Cristo de Villajos
Imagen antigua del Cristo de Villajos, tallada en Alcázar de San Juan hacia 1663 y desaparecida durante la Guerra Civil.
La actual es una copia, también como la de la Virgen, de Federico Zapater
    • La imagen de Nuestra Señora de Villajos es la descubierta emparedada en la restauración del santuario que se hizo en 1982. Es sedente, en un estilo románico de transición, en su día policromada, tallada de manera tosca —el rostro, quizá por mano más diestra— en un tronco de árbol, probablemente de álamo o de algún frutal, la Virgen sostiene entre los dedos de su mano derecha una pequeña bola y sujeta al Niño, que se sienta sobre su regazo mientras levanta la mano para bendecir. Hoy recibe culto en la Iglesia Parroquial...

Nuestra Señora de Villajos
Nuestra Señora de Villajos
INDICE

85 PERSONAJES CÉLEBRES Y POPULARES

Son mis personajes, contemplados por alguien nacido en el 47 —yo mismo— que posiblemente tenga distorsionada la memoria por los muchos años de ausencia a diario del pueblo y sólo abarque mi etapa de juventud. No son necesariamente nacidos en Criptana, pero sí que ha transcurrido allí la mayoría de su vida, o al menos la que les dio celebridad, entendiendo también por celebridad en muchos de ellos la condición eminentemente popular.

Los ilustres históricos

  • Alonso Granero de Heredia. Arzobispo de las Charcas, en San Luis de Potosí y primer inquisidor de Méjico, muerto en 1586

  • Fray Francisco Pérez. Soldado, héroe en las campañas de Flandes, que renunció a honores, tomó el hábito de San Francisco y murió en olor de santidad en 1628.

    Tercios de Flandes
    Tercios de Flandes

  • Don Juan Ramírez. Teniente General de artillería y Gobernador del Saxo de Gante, que recibió en 1612 del Sr. Arzobispo de Colonia, Ferdinando, un relicario de las Santas Vírgenes y Mártires compañeras de Santa Ursula, y que él a su vez regaló a la iglesia parroquial de Criptana.

  • Cristóbal Galindo. Capitán famoso y heroico que dio la vida en el sitio de Ginebra.

  • Diego de Cuenca. Corsario temible contra ingleses y flamencos, después marino a las órdenes de Bazán en la Armada Invencible y más tarde Gobernador en las posesiones de América.

  • Fray Miguel de Quirós. Matemático y genealogista del siglo XVII. Tomó el hábito cisterciense de San Bernardo en el Monasterio de Santa María de Huerta, provincia de Soria; fue abad de Junquera y visitador general de la Orden. Imprimió un Super Himnum Animae Propheate in laudem Johannis Baptistae (1644) y diversos opúsculos y tratados matemáticos: Arte gnomónica para fabricar todo género de relojes de sol; Noticias de Aritmética y Tratado muy copioso de resoluciones de muchas dudas curiosas tocantes a números quebrados. También Epigrammata sacroprofana, De los linajes y apellidos de los más de los títulos y grandes de España, Árbol genealógico de los reyes de Portugal y Genealogía de la casa de los Duques de Medinaceli.

    La Armada Invencible
    La batalla entre la Armada española y la flota inglesa

  • Don Bartolomé Magnes. Prior del Real convento de Uclés, de la orden de Santiago. En tiempos, el primer trozo de la calle de la Virgen hasta la del Castillo se llamaba de Magnes.

  • Manuel García León. Tras una brillante carrera militar fue secretario del rey de Nápoles y virrey de Pescara. Tiene una calle dedicada (al principio de la calle Valenzuela y paralela a la del Palomar).

  • Rvdo. Fray Isidoro Morales. General de los Cistercienses, varón virtuoso y literato brillante.

    Calle de Manuel García León
    Calle de Manuel García León

  • Don José Antonio Fernández Calzuelas. Quizá uno de los más ilustres criptanenses, ilustrado en época de Carlos III, miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, llegó a ser Capitán del Regimiento provincial de Milicias de Alcázar de San Juan. Vivía en la desaparecida casa conocida como de la Lerina, en la calle que lleva su nombre, frente al Pósito.

    Portada de la casa de Fernández Calzuelas
    Portada que perteneció a la casa de Fernández Calzuelas, hoy instalada en un lateral del Pósito

    Su fortuna era enorme y dejó, al morir en 1799 sin descendientes directos, en un acto de filantropía sin igual, tras cortas mandas a parientes y criados, la cantidad de un millón y medio de reales para los pobres de Campo de Criptana. El hecho, extraordinario en sí, provocó sin embargo, por el tremendo monto de la herencia, los interminables trámites oficiales, la ineficacia o mala disposición de quienes tuvieron que hacer el reparto, las sospechas de desviaciones fraudulentas de fondos y también la dificultad de obrar con equidad, graves alteraciones. Los sucesos ocurrieron a finales de junio de 1808 y en los meses siguientes: dos asesinatos, diversos incendios de cosechas y casas, ciento setenta y dos personas encausadas e intervención de fuerzas militares, son datos que nos hablan de la gravedad de la situación —con motín o asonada se llegó a asignar—, y todo coincidiendo con el inicio de la guerra de la Independencia contra Napoleón. Pero el tumulto, más que con movimientos patrióticos e insurreccionales, tuvo mucho que ver con la precaria situación, casi calamitosa, de las gentes más humildes de la población, aunque el derrotero político del país fuera el pretexto.


    Firma de Fernández Calzuelas
    Firma de José Antonio Fernández Calzuelas

  • Ignacio de Quirós. Profesor de derecho en la Universidad de Salamanca en el siglo XVIII. Pariente de Fernández Calzuelas.

  • Francisco de Quirós Santillán. Hijo del anterior y profesor de álgebra, trigonometría y arquitectura, Y también escultor. A él se debe la primera pavimentación de algunas de nuestras calles, como el tramo de la calle de la Virgen que va desde la del Castillo a la de la Paloma, que por ello se llamó en su día calle Empedrada, y la colocación de las desaparecidas "pasaeras" para cruzar la actual calle de Fernández Calzuelas, junto al Pósito, y la del inicio de la calle del Monte. A él se debió igualmente la figura yacente del antiguo Sepulcro. Vivía en la calle de la Reina, en la casa conocida como la de las "Venáncias", que parece ser que es la más antigua del pueblo.

    Casa de las Venancias
    Casa de las Venancias, en la esquina de la calle de la Reina con la del Monte

  • Don Juan Antonio de las Infantas. Deán de la Santa Iglesia Catedral de Toledo y colaborador del P. Florez en su obra La España Sagrada. En su honor la plaza de las Infantas, más conocida popularmente como la del Pozo de la Eras.

    Don Juan Antonio de las Infantas
    Portada de la edición original del tomo XVIII de la España Sagrada (1764) y licencia otorgada por
    don Juan Antonio de las Infantas para la publicación del Mercurio Histórico y Político

  • Jácome de Buendía. Militar y noble hacendado que tuvo su casa en la que antes fuera de su madre doña Josefa de Lizama, perteneciente hoy a los herederos de don Francisco Treviño (C/ Virgen y General Pizarro). Tiene calle dedicada (al final del Pozo Hondo, la siguiente paralela a Valenzuela). Parece ser que tuvo allí un molino de aceite conocido luego por el de Cereceda.

  • El conde de las Cabezuelas. Don Gregorio Baillo de la Beldad y Cárdenas fue el primer conde de las Cabezuelas, título concedido por el rey Carlos II el 16 de Septiembre de 1.690. Nació en Campo de Criptana en 1624 y murió en 1710. Fue Abogado de los Consejos y Suprema Inquisición y miembro del Consejo de Hacienda en su Sala de Oidores. Sus padres fueron don Juan Baíllo de La Beldad (en realidad Díaz-Carrasco Baíllo) —como se ve, jugaron con los apellidos a su antojo— y doña Ana de Cárdenas Espinosa. Se casó con doña María Francisca de Gijón Salcedo y Cervantes, y tuvieron dos hijos: Gregorio Félix y María Francisca.

    El Condado de las Cabezuelas tiene su sede en Campo de Criptana, e incluye poblaciones de Ciudad Real (además de Criptana, Alcázar de San Juan, Tomelloso, Socuéllamos, Arenales de San Gregorio, Herencia y Pedro Muñoz) y Toledo (Villafranca de los Caballeros, Quintanar de la Orden y Quero). Siempre en poder de la Casa de Baillo, en la actualidad lo está de la Casa de Bertrán de Lis, quien posee además el Marquesado de Bondad Real (Grande. de España).


    Casa del Conde
    Casa del conde de las Cabezuelas en la plaza Mayor

    A su gran poder económico, con enormes propiedades de tierras y gran cantidad de ganado lanar, caballar y mular (de sus muletadas procedían buena parte del ganado de labor de los campesinos de la comarca), los condes de las Cabezuelas unían su influencia política y social, que mantuvieron muchísimos años a pesar del cambio político que supuso el paso del Antiguo Régimen al sistema liberal que se asentó en España a partir de los años 30 del siglo XIX. A mediados de ese siglo XIX era el conde de las Cabezuelas el primer contribuyente de la provincia de Ciudad Real, y durante la Restauración controló políticamente durante bastantes años el distrito electoral de Alcázar de San Juan.

    Anterior al Condado fue el Mayorazgo de las Cabezuelas, fundado en torno a 1660 por don Cristóbal García de la Beldad, un tío del primer conde. Éste es el que ordenó edificar una capilla en la antigua iglesia parroquial desaparecida en 1936, en la que fueron siendo sepultadas las sucesivas generaciones de la familia.

    El segundo conde de las Cabezuelas fue don Gregorio Félix Baíllo y Gijón Salcedo (1649-1713), hijo del anterior y nacido en Criptana. Casado con doña Ángela de Torres-Pacheco y Cárdenas y con doña María de Solís Magaña y Pacheco en segundas nupcias. Diez hijos.

    Tercer conde: don Francisco Antonio Baíllo de la Beldad y de Torres-Pacheco (¿?-1759), hijo del anterior y nacido en Criptana. En el Catastro de la Ensenada de 1752 figuraba como el mayor propietario de nuestro pueblo. No tuvo descendencia.


    Escudo de los Baillo
    Escudo de los Condes de las Cabezuelas en la conocida como Casa del Conde, en la plaza Mayor

    Cuarto conde: don Juan Antonio Baíllo de la Beldad y Morales (1730-1800), sobrino del anterior. Nacido en Zalamea de la Serena (Badajoz). Fue coronel del Regimiento de Milicias de Alcázar de San Juan y recibió del rey Carlos III el hábito de la Orden de Calatrava. Regidor perpetuo de Campo de Criptana en 1764 y 1774 y Procurador General Síndico por el Estado de los Hijosdalgo en 1767. Casado con doña Manuela Rosa Ceballos y Gijón y con doña Antonia Jaramillo Loaisa y Priego en segundas nupcias. Seis hijos. El monto total de su riqueza (casas, fincas rústicas, ganado, etc.) ascendía según su testamentaría a la enormidad en aquella época de más de dos millones de reales.

    Quinto conde: don Juan de la Cruz Baíllo de la Beldad y Jaramillo (1776-1806), hijo del anterior. Nacido en Criptana. Fue capitán del Regimiento de Milicias de Alcázar de San Juan, caballero de la Orden de Montesa y maestre de la Real de Granada. Casado con doña Antonia Marañón y Saavedra Resa. Tres hijos.

    Sexto conde: don Juan de la Cruz Baíllo de la Beldad y Marañón (1804-1890), hijo del anterior. Nacido en Criptana. Senador del Reino. Casado con doña María del Pilar Marañón y Pérez de Nueros. Cinco hijos.

    Séptimo conde: don Ramón Baíllo de la Beldad y Marañón (1828-1898), hijo del anterior. Nacido en Criptana. Diputado a Cortes por el distrito electoral de Alcázar de San Juan en 1879 y 1881. Casado con doña María de los Dolores Baíllo de la Beldad y Justiniano. Dos hijos.


    Don Ramón Baíllo de la Beldad
    Don Ramón Baíllo de la Beldad y Baíllo de la Beldad, VIII conde de las Cabezuelas

    Octavo conde: don Ramón Baíllo de la Beldad y Baíllo de la Beldad (1863-1930), hijo del anterior. Nacido en Criptana. Abogado, licenciado en Derecho civil y canónico. Diputado en las Elecciones Generales de 30 de abril de 1903 por Ciudad Real y senador por Burgos en la legislatura de 1908-1909 y por la provincia de Ciudad Real en la de 1910-1911. La plazoleta en la trasera de la iglesia parroquial lleva su nombre. Casado con doña Luisa Manso y Pérez-Tafalla. Doce hijos.

    Noveno conde. No está nada claro que don Ramón Baíllo de la Beldad y Manso (1892-1935), hijo primogénito del anterior, tuviera el nombramiento de conde de las Cabezuelas. Pocas genealogías heráldicas lo incluyen; en la mayoría no aparece y hacen el salto a la descendencia de su hermano Juan Baíllo de la Beldad y Manso (asesinado en 1936 en Paracuellos al igual que otro hermano, Rafael). Hay que pensar que al poco de morir su padre entrábamos en tiempos de la República y él murió a los pocos años. Nació en Madrid, fue Diputado a Cortes por Almagro en la Legislatura de 1918 y por Almadén en la de 1919. Se casó con doña Teresa Pérez-Cabellos y Maseres y tuvieron dos hijos: Cecilia, con protagonismo posterior en la perdida que la familia Baillo ha tenido del Condado de las Cabezuelas (ahora hablaremos), y Ramón, que no aparece tampoco en ningún linaje heráldico, pero sí en las crónicas de sociedad como heredero del condado de las Cabezuelas. Quizá él mismo se autoproclamó o estaba en li tigio con la familia. Los periódicos de la época hablan de su vida un tanto irregular y de su casamiento en 1946, en Buenos Aires y por la Iglesia, con la actriz y cantante Imperio Argentina, matrimonio que apenas duró dos años.

    Noveno (o décimo) conde: don Juan Baíllo de la Beldad y Henríquez de Luna (1924-1992), hijo de Juan Baíllo de la Beldad y Manso y nieto de don Ramón Baíllo de la Beldad y Baíllo de la Beldad. Nacido en Madrid.


    Plaza Mayor 1940
    La Plaza por los años 40, con el "Rincón del Conde" al fondo

    Al morir sin descendencia don Juan Baíllo, pasó el título del condado a una de las descendientes de la familia, doña Cecilia Baillo Pérez-Cabellos (que arriba hemos indicado), que había casado con don Vicente Bertrán de Lis, marqués de Bondad Real y Grande de España, por lo que éste se convirtió también en el X conde de las Cabezuelas. Es así como en la actualidad el título de Conde de las Cabezuelas está en poder de la Casa de Bertrán de Lis, con sucesivos nombramientos en don Vicente Ramón Bertrán de Lis Baillo (XI conde, en 1993) y don Jaime Ramón Bertrán de Lis Larrea Baillo (XII conde, en 1998).

  • Otras familias de la oligarquía criptanense. Además de la múltiple descendencia de los Baíllo, con casas y posesiones por todo el pueblo, otras grandes familias han ostentado, aparte del poder económico, también el control político y social en Criptana durante años, pues, en otras épocas, cuando se pudo votar, todo estaba muy amañado o era necesario ser contribuyente (propietario) para ejercer el derecho a votar y ser votado en algún tipo de elecciones. Muchas de estas familias terminaron emparentando entre sí, al tener muy poca relación con el resto de la sociedad criptanense, o con otras de la nobleza nacional. Algunas han desaparecido y las más de ellas no tienen su actividad ni residencia normal en Criptana.

    Los Castilla tuvieron su casa, edificada en el siglo XVII y que aún perdura aunque muy modificada, en la calle de la Virgen 20. El escudo nobiliario que ostenta pertenece a don Melchor de Castilla-Portugal y Zúñiga-Mendoza, que estaba casado con doña Antonia Quintanilla. Sus padres fueron don Apóstol de Castilla-Portugal y Mendoza y doña Francisca de Zúñiga y Valdés En la antigua iglesia parroquial incendiada en 1936 hubo una capilla, al lado de la que tenían los Baíllo, dedicada a Santiago Apóstol, que todos conocían como la de Castilla. El linaje arranca al parecer de don Diego de Castilla y Sandoval, un hijo bastardo del rey de Castilla Don Pedro el Cruel con doña Isabel de Sandoval.


    Capilla de Castilla
    Capilla de Castilla, dedicada a Santiago Apóstol, en la iglesia parroquial desaparecida en 1936.
    A su derecha estaba la de los Baíllo, donde se veneraba una imagen de María Inmaculada

    Los Quirós tuvieron una enorme casa solariega en la esquina de la calle de la Virgen con la de Cristo Rey que databa del siglo XVI. El escudo nobiliario, en el que aparecen las armas de los Martínez-Espinal, con quien estaban emparentados, se pudo salvar y luce en la fachada del Ayuntamiento. Su lema: Después de Dios la Casa de Quirós”. Hacia 1877, era don Mariano Quirós Espinal uno de los mayores contribuyentes a las arcas del Estado con 1.471 pesetas (el conde de las Cabezuelas era el que más aportaba: 6.278 ptas.)

    Los Treviño se asentaron en Ciudad Real en tiempos de Juan II, y a don Francisco Treviño y Dávila el rey Carlos IV le concedió en 1789 el título de marqués de Casa Treviño Gotor. La rama de Campo de Criptana se estableció cuando don Francisco Treviño y Guarnizo se casó en 1629 con doña María Josefa María Baíllo de la Beldad y Torres-Pacheco. Su casa solariega estaba en la calle de la Virgen 7, ocupada en la actualidad por el Monasterio de monjas Concepcionista, pero que aún conserva el blasón de los Treviño.

    Los Henríquez de Luna han emparentado con muchos otros linajes de la nobleza, no sólo criptanense. Sus casas han sido múltiples, baste citar como muy antigua la que en la calle Castillo hacía esquina con la del Convento, un enorme caserón que tenía patio interior con galerías y amplios corrales. Cuando ellos lo desocuparon dio de sí para varios establecimientos y viviendas, incluida la posada en donde se alojó Azorín cuando aquí vino en 1905 para escribir uno de los capítulos de La ruta del Quijote. Otra mucho más moderna, del siglo XIX, también en la calle Castillo, número 30, es la llamada de Don Miguel (Henríquez de Luna Baíllo), bello ejemplo de la arquitectura modernista en la comarca.


    Boda Henríquez de Luna-Penalva
    Fotografía publicada en prensa de la boda celebrada en 1933, en la iglesia de Santa Bárbara
    de Madrid, de doña Paz Penalva Baíllo con don Miguel Henríquez de Luna Baíllo

    Los Barreda de Criptana están emparentados con los Barreda de Ciudad Real capital, que desde 1973 ostentan el título del marquesado de Treviño Gotor. Cuando don Juan Treviño y Aranguren V marqués de esta Casa fue asesinado en 1936 sin descendencia, le sucedió su hermana doña María de la Concepción, casada con don Luis Barreda y Ferrer de la Vega (pariente de los Barreda de Criptana), y luego el hijo de estos don José Luis Barreda y Treviño. Por otra parte, don Narciso Barreda y Rosales, de Criptana, se había casado en 1896 con doña Agustina Treviño y Baílló, de cuyo matrimonio nacieron varios hijos que emparentaron con los Henríquez de Luna Baíllo y, uno de ellos, Manuel, se casó con la condesa de la Cañada. Los Barreda tienen casa en Criptana en la calle de la Reina y trasera a la del Convento, en antiguos terrenos de la huerta del convento de Padres Carmelitas.

    El linaje de los Peña Carrillo se estableció en Criptana a mediados del siglo XVIII, en la persona de don Francisco Peña Carrillo y Acuña. Su casa solariega en la calle Cervantes 22, que conserva el escudo en piedra caliza.

    Los Penalva tienen casa en la calle del Convento, con trasera a la plaza de la Tercia, en antiguos terrenos del convento de Padres Carmelitas. A principios del siglo XX, don Casimiro Penalva Estela estaba en el puesto sexto entre los mayores contribuyentes de Criptana a las arcas del estado, con una aportación de 553 pesetas. Emparentados con los Baíllo, Henríquez de Luna, Yrrisary y con la alta sociedad: su hija Carmen casó con Emilio Losada Drake, marqués de los Castellones y conde de Valdelagrana.


    Escudo de los Salazar
    En esta fotografía de la Semana Santa de 1947, se ve el escudo de los Salazar
    en el lateral de la terraza del Casino de la Concordia

    Los Salazar tenían una enorme casa solariega en la calle de Santa Ana, frente a la iglesia, por donde ahora se encuentra la Casa de Cultura, en cuya fachada se ha colocado el escudo. Muchos lo recordamos también en el muro lateral del Casino de la Concordia. Estaban emparentados con los marqueses de Corvera que a su vez lo estaban con los Castilla-Portugal y los Baíllo y tenían posesiones en Criptana. Durante el tiempo de Cuaresma la imagen de la Virgen de Criptana es vestida con un manto morado donado a finales del siglo XIX por don Gregorio Salazar y Chico de Guzmán y doña. Criptana de Bustos y Castilla.

    Los Figueroa tenían su casa solariega en la calle de la Soledad de la que se conserva sólo la portada en piedra arenisca roja. Se establecieron en Criptana en el siglo XIX.

    Los Ayala estaban en casa contigua a la anterior, y solo se conserva el escudo. Aquí se establecieron en el siglo XVIII.

    Y también, los Guevara, los Fernández Calzuelas, los Peñaranda, los Longoria, los De Torres, los Granero, los Millán Alarcón, los Melgarejo (emparentados con los Castilla-Portugal y con los Baíllo), los Yrrisarry...


    Fuerzas vivas Criptana
    "Fuerzas vivas" de Criptana, alla por los años 20 del pasado siglo, a la salida de una reunión política en el Teatro Cervantes
Alrededor de la Iglesia

  • Don Gregorio Bermejo. Párroco en Criptana durante muchos años, que en tiempos difíciles de escasez, cuando una y otra vez las obras de la iglesia tenían que ser suspendidas por falta de medios para seguir, no cejó nunca en su propósito, con todo el pueblo entre incrédulo y asombrado de ver cómo iban tomando cuerpo los sueños de aquel enorme, socarrón y pertinaz don Gregorio.

    Don Gregorio Bermejo
    Don Gregorio Bermejo y la iglesia parroquial en una postal de la época

  • Don Julio Gil. Sacerdote coadjutor por aquellos años 50 y 60 y fundador y director del Colegio Teresiano. Su fuerte era la Gramática. Para aprender a conjugar hacía recitar los verbos "desarzobisconstantinopolitanizar" y "desenguromentantingular". En Bachillerato elemental daba Latín; Historia del Arte, Filosofía y Griego en el superior, y preparaba para el examen de PREU. Y aún tenía tiempo, aparte de sus labores como sacerdote, para formar grupos de teatro de aficionados y representar obras en el Teatro Cervantes.

  • Don Santos Muñoz. Sacerdote coadjutor y profesor de Religión en el Teresiano.

  • Valero, primer sacristán y organista; Casimiro, segundo sacristán, y, ¡cómo no!, Francisco, el genial campanero.

    Don Julio, don Santos, Valero, Casimiro y Francisco
    Don Julio Gil y don Santos Muñoz, coadjutores. Valero y Casimiro, sacristanes, y Francisco el campanero

  • La Manuela. Mujer de Casimiro, el sacristán. Se encargaba entre otros quehaceres de cobrar los reclinatorios y sillas que usaban las mujeres en la iglesia del Convento (cuando era templo parroquial por estar el de la Plaza en construcción) para arrodillarse y sentarse. Era la costumbre. Los hombres se sentaban aparte, en unos pocos bancos laterales.

  • Valeriano Angulo, un simple maestro albañil, y su hijo José Vicente, verdaderos artífices de la iglesia parroquial. En muchos casos hubieron de enmendar la plana a los arquitectos y, desde luego, idearon los sistemas de construcción y resolvieron con ingenio los cientos de problemas que la obra planteaba por la precariedad y penuria de medios empleados.

    Antigua puerta del Convento. Valeriano Angulo y su hijo Jose Vicente
    Antigua puerta del Convento, por donde la Manuela cobraba las sillas y reclinatorios.
    Valeriano Angulo y su hijo José Vicente con otros operarios

  • Don Juan Miguel Villar, sacerdote consiliario o director espiritual de Acción Católica, y Manolo Briega, Manolo Santos y Paco Olmo, seglares, que eran los que verdaderamente llevaban el movimiento apostólico.

  • Santiago. Catequista (siempre colaborando con la Iglesia y primer seglar que en el pueblo fue autorizado a dar la comunión) que preparaba para la Primera Comunión en lo que entonces se decía ir a la Doctrina, los domingos después de comer en la ermita de la Madre de Dios. Para que tuviéramos perseverancia y no faltáramos nos daban vales que en Reyes canjeábamos por juguetes o libros.

  • Las hermanas Peñaranda. Carmela, Micaela, Victorina y Luisa, nacidas por los años 70 y 80 del siglo XIX, vivían en la Plaza, en la casa que ellas cedieron para vivienda del Párroco y hoy acoge diversas dependencias parroquiales, y luego en la calle de Santa Ana, esquina a la de Santa Teresa, y en ese barrio tienen calle dedicada, la que enlaza la de la Virgen de Criptana con la Costanilla. Hijas del general Peñaranda, don Ignacio Peñaranda y Baillo, determinaron desde su juventud constituirse en comunidad, a modo de beaterio religioso, dedicadas exclusivamente a la oración y a la ayuda a los más necesitados. Su generosidad fue tal, que quedaron literalmente pobres al vender poco a poco las muchas propiedades que les dejaron sus padres.

    Don Juan Miguel, Santiago el catequista y doña Luisa Peñaranda
    Don Juan Miguel Villar, Santiago el catequista y doña Luisa Peñaranda

  • Francisco López-Casero, El Monarca. Alma mater de la Semana Santa de los años 50, 60, 70... Era de la cofradía del Cristo de la Columna, y se le veía siempre sin capirote, con la capa recogida sobre el brazo y organizando la procesión del Jueves Santo en interminables paseos de arriba abajo.

  • Don Santiago Olivares. Sacerdote de la Orden de Misioneros del Corazón de María. Recluido en su casa, sólo le dejaron en su día, celebrar medio clandestinamente en el Convento misas para el eterno descanso de difuntos.

  • Jesús Antonio. Rezador casi oficial del rosario de difuntos, de larga trayectoria. Ya lo hacía también su abuelo.

  • Carmelo Díaz-Ropero Reillo. Organista, sacristán, modelista, maquetista, escritor...

  • El Pregonero, Bautista El Morenete y otros. Anderos. Habituales en la puja, que se realiza el Domingo de Ramos de cada Semana Santa, con todos los presentes en traje y corbata como la solemnidad del acto requiere.

    Francisco López-Casero, don Santiago Olivares y Carmelo Díaz-Ropero
    Francisco López-Casero, don Santiago Olivares y Carmelo Díaz-Ropero

Los maestros
  • Don Ramón López Manzanares. Director de una escuela subvencionada por el Ayuntamiento a principios del siglo XX y creador de una larga saga de maestros. De él se conservan unas Nociones de Analogía y Sintaxis de Gramática Castellana. Tiene calle dedicada (entre Isaac Peral y las vías del tren).

  • Don Especioso Perucho. Presbítero en la iglesia parroquial y fundador en 1918 de una escuela gratuita para pobres en la entonces llamada "Casa de la Culebra", frente a la actual plazoleta de Don Ramón Baillo

  • Don Domingo Miras. Maestro en la Escuela Graduada de Niños Nº 1, hoy del Sagrado Corazón, en el Pozo Hondo, en 1907, y director desde 1910 a 1937. Era también topógrafo y realizo el mapa de Criptana de 1910. Hoy el colegio público de la Avda. de Sara Montiel 30 lleva su nombre.

    Don Ramón López Manzanares, don Especioso Perucho y don Domingo Miras
    Don Ramón López Manzanares, don Especioso Perucho y don Domingo Miras

  • Don José María García-Casarrubios y don Ángel Molina. Maestros durante muchísimos años en las Escuelas del "Palomar", y el último también jefe local de la OJE.

    Don José María García Casarrubios y don Ángel Molina
    Don José María García-Casarrubios y don Ángel Molina

  • Don Leonidio Arteaga. Fue durante muchos años maestro y director de las Escuelas del Pozo Hondo.

  • La madre Rosario. La más emblemática entonces y alma del colegio de las monjas, el de Ntra. Sra. del Rosario de religiosas dominicas.

  • Don José Sainz. Cofundador del Colegio Teresiano junto con don Julio Gil. Don José era todo una institución en el Teresiano y prácticamente quien lo llevaba. Tenía una rara habilidad para dar tortazos de castigo: nos llamaba —ya sabíamos para qué y acudíamos cubriéndonos la cara con los brazos—, nos tiraba de la patilla, instintivamente hacia ella iban nuestras manos, nos descubríamos... y, ¡zas!, guantazo que te venia sin saber ni cómo ni por dónde.

  • Don Florentino Isern. Profesor en el Teresiano y maestro en las escuelas del Pozo Hondo. Era de él muy característica la frase: "¡Niño!, te voy a dar una patada... que te voy a mandar a la repulsiva luna".

    Don Leonidio Arteaga, don José Sainz y don Florentino Isern
    Don Leonidio Arteaga, don José Sainz y don Florentino Isern

  • Don José Antonio Sánchez-Manjavacas. Profesor de Lengua y Literatura en el Teresiano y director de la biblioteca Alonso Quijano. Él fue el principal animador en Criptana de la Fiesta del Libro, el 23 de abril de cada año y el primero que intentó promover turísticamente nuestros molinos.

  • Don Venancio. Tenía una cultura enciclopédica y por su forma de ser y por su forma de dar las clases, rápidamente se convirtió en el profesor más carismático, en el "santo y seña" del Teresiano. Impartía clases de Geografía, Historia, Lengua, Inglés, Latín y Griego. Con él siempre estábamos cantando. Cantábamos los ríos, montañas, mares, cabos y golfos; cantábamos romances, canciones antiguas o que él se inventaba, y cantábamos al torpe que se equivocaba en una rueda o concurso de preguntas aquello de "Tu cabeza es dura, dura, durísima...", con la música de un conocido anuncio radiofónico de entonces de un no menos conocido detergente: "Esse lava blanco, blanco, blanquísimo...", y que llevaba también aparejado el ocupar el último puesto en la fila desplegada junto al entarimado de la pizarra.

  • Don Francisco Flores. Se hizo cargo del Teresiano en su última etapa y, como sacerdote, fue al tiempo capellán del Asilo de Ancianos. Con su mala salud de hierro, en el colegio puso alma y vida hasta que los tiempos avanzaron y en Criptana fue inaugurado un instituto. El Teresiano, en aquel momento, ya no tenía razón de ser y cerró sus puertas.

    Don José Antonio Sánchez-Manjavacas, don Venancio, don Francisco Flores, y don Rogelio Sánchez Ruiz
    Don José Antonio Sánchez-Manjavacas, don Venancio (fotografía pequeña), don Francisco Flores, y don Rogelio Sánchez Ruiz

  • Don Rogelio Sánchez Ruiz. Fundador y promotor del Centro Comarcal de Educación Especial María Auxiliadora y, más adelante, del Centro Ocupacional Comarcal de Atención a Discapacitados Psíquicos que lleva su nombre. Toda una vida dedicada a los discapacitados. Es hijo adoptivo y bien merecido de Campo de Criptana. Había nacido en 1913 y, según él contaba, en un cortijo de nombre Matafrías, que pertenecía al término municipal jienense de La Puerta de Segura, aunque sus padres los inscribieron en el juzgado de Génave, en Jaén. Murió en 2013 con los 100 años cumplidos.

Los artistas

  • Sara Montiel. Considerada uno de los mitos más importantes del séptimo arte en todo el mundo, por su espectacular belleza y gran voz. Protagonizó o participó en unas 60 películas, entre las que destacan: Veracruz (1955), El último cuplé (1957), La Violetera (1958), Carmen la de Ronda (1959), Mi último tango (1960), Pecado de amor (1961) y Varietés (1971). Fue la primera actriz española en triunfar en Hollywood.

    Sara Montiel en Veracruz.1954
    Veracruz, 1954. Gary Cooper, Sara Montiel, Denise Darcel y Burt Lancaster

  • Enrique Alarcón. Decorador de cine y director de arte. Premio Goya honorífico en 1991. Su nombre permanecerá unido a algunos de nuestros títulos más emblemáticos, como El baile, de Neville; Calle Mayor, de Bardem; Los jueves, milagro y La vaquilla, de Berlanga; El cochecito, de Ferreri; Maribel y la extraña familia, de Forqué; Llanto por un bandido, de Saura; Los derechos de la mujer, de José Luis Sáenz de Heredia, y Tristana y Ese oscuro objeto de deseo, de Buñuel. Samuel Bronston le hizo responsable de la dirección artística y ambientación de El Cid, de Anthony Mann, y Rey de reyes, de Nicholas Ray.

    Enrique Alarcón
    Enrique Alarcón

  • Manuel Manzaneque. Actor y director teatral. En 1967 dejó su carrera como actor (diecisiete películas y siete de ellas como protagonista) para fundar y dirigir la Compañía Tirso de Molina, y con ella representó obras clásicas y contemporánea de prestigio por toda España. En 1992, con motivo de la Expo de Sevilla, lleva a cabo el que quizá sea su más ambicioso montaje, El Quijote, con Josep María Flotats y Juan Echanove como Quijote y Sancho respectivamente; se estrenó en Nueva York y llevó este montaje por varios países europeos y americanos. En sus últimos años se ha convertido en viticultor y posee una bodega y vino de denominación propia en la finca Élez de El Bonillo, en Albacete.

    Manuel Manzaneque
    Manuel Manzaneque en una de sus primeras películas, como director-propietario
    del Teatro Esproceda de Madrid y en su faceta de viticultor

  • Francisco Gómez de Ramón. Fundador en 1850 de la que hoy conocemos como Banda Filarmónica Beethoven de Campo de Criptana

  • Don Bernardo Gómez. Sucesor a su padre en 1879 en la dirección de la Filarmónica Beethoven. De gran cultura, farmacéutico, compositor, amigo de Chueca y socio número 50 de la Sociedad General de Autores —prácticamente socio fundador—, compuso numerosa obra, incluso zarzuela, que desgraciadamente no se ha conservado en su totalidad.

  • Manuel Angulo Sepúlveda (Maestro Angulo). Director de la Filarmónica Beethoven desde el final de la Guerra Civil hasta 1983.

  • Rafael Calonge (Falín). Director de la Filarmónica entre 1983 y 2003.

    Francisco Gómez de Ramón, don Bernardo Gómez, Manuel Angulo Sepúlveda y Rafael Calonge
    Francisco Gómez de Ramón, don Bernardo Gómez, Manuel Angulo Sepúlveda y Rafael Calonge

  • Los Tablas. Saga de los Calonge que ha tocado y toca en la Filarmónica Beethoven, aquí representados por uno de sus patriarcas: Ramón Calonge Bustamante.

    Ramón Calonge
    Ramón Calonge Bustamante, miembro de toda una saga de músicos: Los Tablas

  • Ángel Arteaga. Compositor y profesor del Conservatorio de Música de Madrid, desaparecido prematuramente en el apogeo de su creatividad

  • Manuel Angulo López-Casero. Catedrático de Música de la Universidad Autónoma de Madrid y compositor.

    Ángel Arteaga y Manuel Angulo
    Ángel Arteaga y Manuel Angulo López-Casero

  • Luis Cobos. Director de orquesta. Con tan sólo ochos años ingresó en la Filarmónica Beethoven En 1968 creo el grupo musical Conexión y a lo largo de la década de los setenta se dedicó a la producción musical y a dar conciertos de saxofón. Su gran oportunidad llegó en 1982, cuando la discográfica CBS le propuso adaptar al mercado español la iniciativa que con gran éxito estaba desarrollando en el Reino Unido Louis Clark al combinar pequeños fragmentos de música clásica al frente de la Royal Philarmonic Orchestra. El resultado fue Zarzuela, que unía y actualizaba en una única pieza fragmentos del género chico con fondos musicales contemporáneos. Luego siguieron otros proyectos. Aún colea su Concierto del IV Centenario del Quijote al principio del verano de 2005, reuniendo en la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana, sobre el más sofisticado escenario allí jamás ubicado, a cerca de cinco mil personas sentadas y a otro gran numero de pie e imposible de calcular. Dio pie dicho concierto a la instauración del Festival "Tierra de Gigantes", que se celebra todos los años.

    Luis Cobos
    Luis Cobos

  • Maruja Perea. Soprano aficionada. Son muy recordadas sus actuaciones en las zarzuelas que con motivo del día de santa Cecilia organizaba la Filarmónica Beethoven.

  • Maribel Beltrán. Soprano y directora de la Coral Santa Cecilia.

    Maribel Beltrán
    Maribel Beltrán en su merecido homenaje en 2009 con motivo del Día Internacional de la Mujer.
    La fotografia del fondo corresponde a un concierto de la Coral Santa Cecilia en el día de su patrona

  • Los Maestronic. Grupo musical nacido por los años 60, que ha ido renovando sus componentes a lo largo de los años.

    los Maestronic

    los Maestronic
    Los Maestronic con algunos de sus primeros y últimos componentes

  • Micaela Peñaranda y Lima (una de las hermanas Peñaranda), nacida a finales del s.XIX . Escribió novelas de un realismo estrechamente ceñido a la moralidad católica convencional de la época, como Así es el mundo, Sembrar con lágrimas y recoger con alegría o ¿Mudar de opinión?

  • Domingo Miras Molina. Dramaturgo: Una familia normal, Gente que progresa, Las brujas de Barahona, Egisto, Penélope, Fedra, Entre Troya y Siracusa , Aurora, La monja Alférez.

  • Raimundo Escribano. Pertenece al Instituto de Estudios Manchegos y ha publicado versos, relatos, ensayos y centenares de artículos en periódicos y revistas de España e Hispanoamérica.

  • Valentín Arteaga. Poeta y religioso teatino. Se dio a conocer como poeta en 1972 con el libro La esperanza del barro, al que siguieron otros. Ha publicado ocho libros en prosa y 22 poemarios. En junio de 2003 fue elegido Prepósito General de la Orden de Clérigos Regulares (los teatinos).

    Micaela Peñaranda, Domingo Miras, Raimundo Escribano y Valentín Arteaga
    Novela de Micaela Peñaranda. Domingo Miras, Raimundo Escribano y Valentín Arteaga

  • José González Lara. Alcalde de Criptana entre 1955 y 1971, poeta, escritor y miembro del Instituto de Estudios Manchegos.

  • Villajos Lucas. Nació en 1907 y fue jornalero como su padre, y "cuevero", como él solía decir (nació en el barrio de las "Cuevas"), y que sin apenas instrucción (leer y escribir y las cuatro reglas), sorprendió a todos como poeta y dejó para la posterioridad la crónica de las costumbres, vivencias y oficios de su época, hasta 1983 en que murió. Su magistral trabajo está recogido en un libro póstumo que se editó en 2009: Memorias, vidas y costumbres de un pueblo - Campo de Criptana.

  • José Aureliano de la Guía, nacido en 1963. Autor de varios libros de poesía, ha recibiendo múltiples distinciones por su obra. También ha hecho incursiones en el campo de la prosa e investigaciones lingüísticas en torno a la forma de hablar manchega y criptanense.

  • María Zaragoza, nacida en 1982. Articulista, ensayista y autora de novelas, relatos cortos, poesías o guiones cinematográficos, ha sido galardona en numerosos certámenes.

    José González Lara, Villajos Lucas, José Aureliano de la Guía y María Zaragoza
    José González Lara, Villajos Lucas, José Aureliano de la Guía y María Zaragoza

  • Francisco López-Casero Olmedo. Licenciado en Ciencias Económicas, profesor de Economía en el Instituto de Munich, escritor y conferenciante.

  • Luís Cabañero. Actor y director aficionado de teatro. En 1996 formo la compañía Aspaviento.

  • Lola Madrid, La Caneca. Actriz y directora aficionada de teatro. Lola es también presidenta de la Asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos desde 1978 y vive y respira para defenderlos. Comparte, como ya hizo su padre, Caneco, esa pasión molinera con el teatro.

    Luis Cabañero y Lola Madrid
    Luis Cabañero y Lola Madrid

  • Francisco Valbuena. Conocido sobre todo por su faceta de pintor de La Mancha y del universo cervantino, fue un artista polifacético, un adelantado de su tiempo, que se adentró también con éxito en la escultura, serigrafía, decoración y fotografía. Su obra es temperamental, fuerte, de colores calientes y sobre todo viva.

    Francisco Valbuena
    Francisco Valbuena y una de sus obras

    Francisco Valbuena
    Autoretrato de Francisco Valbuena


    Isidro Antequera. Aunque natural de La Solana, Campo de Criptana ha sido siempre su pueblo. En 1974 fundó la Escuela Municipal de Pintura, pionera en su día. Su pintura, de trazo grueso pero dedicada sobre todo a la luz y el color, muestra con total realismo, la época y el entorno donde le ha tocado vivir, su modo de ser y la belleza de sus gentes.

    Isidro Antequera
    Autorretrato de Isidro Antequera y una de sus obras

  • José Díaz. Pintor de la nostalgia urbana dentro de una neofiguración cargada de reminiscencias, ha incursionado también en la abstracción. Su formación es totalmente autodidacta y se fortalece en los ambientes artísticos madrileños de la década de los 50.

    José Díaz
    José Díaz y una de sus obras

  • Eloy Teno. Dio vida al hierro en figuras y murales.

  • Andrés Escribano. Pintor grabador, escultor-ceramista y dibujante. Director de la Casa de Cultura y de la Universidad Popular

  • Paco Calonge. Cómico y showman. A los 17 años se inició en el mundo del espectáculo, formando parte de la Banda Cómica El Empastre, como músico y primer cómico. A los 25 actuó ya en solitario como humorista, y su salto a la televisión fue en 1992, con el programa de TVE-1 "Hola Raffaella".

  • Honorio Cruz, Jorge Fuentes y Rafael Castellanos. Toreros

    Eloy Teno, Andrés Escribano, Paco Calonge y Rafael Castellanos
    Eloy Teno, Andrés Escribano, Paco Calonge y Rafael Castellanos

Alrededor del deporte

  • Enrique Millán Alarcón. Fue el primer (y único) castellano-manchego en acudir a unos Juegos Olímpicos de Invierno. A su proeza nunca se le dio, ni se le ha dado después, la importancia que merece.

    Nació en Campo de Criptana el 9 de febrero de 1908 y era el menor de tres hermanos. Jerónimo, el mayor, fue abogado y administró la bodega familiar en la calle de la Virgen.

    Enrique Millán Alarcón, que estudió Farmacia y abrió una en Madrid, era un atleta que practicaba todos los deportes y sobre todo el alpinismo. Estuvo vinculado a la Sociedad Sierra Nevada y al Club Penibético en Granada, y al Club Alpino Peñalara en Madrid. Fue campeón de España de esquí de fondo en 1935 y nada menos que seleccionado para los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en 1936 en Garmisch-Partenkirchen, en los Alpes Bávaros, al sur de Alemania, participando el 9 de febrero en la prueba de 18 kilómetros de esquí nórdico, en la que no logró terminar por rotura de los esquís a 2 Km de la meta.

    Vivieron los Millán Alarcón en la calle de Santa Ana, 25, en un bello caserón manchego que aún conservan.

    Primos de ellos fueron Enrique Alarcón, decorador de cine, y Fernando Alarcón, que fue alcalde en Criptana.


    Enrique Millán Alarcón
    Enrique Millán Alarcón
    Gracias a Fernando Arrechea, historiador especializado en historia del deporte y los Juegos Olímpicos,
    he podido descubrir la condición de olímpico de nuestro paisano Enrique Millán Alarcón,
    y a él debo también la cesión de la fotografía (Blog de Fernando Arrechea).

  • Hermanos De la Fuente Chaos, (Agustín y Alfonso). Eran de Madrid y jugaron en el Atlético de Madrid y en la Unión Criptanense por los años 30. Se casaron con muchachas de Criptana. Agustín, murió muy joven, arrollado por un tranvía cuando iba, por fuera, en el pescante de otro. La avenida que baja a la estación y el campo de fútbol llevan su nombre. Alfonso llegó a ser médico de prestigio, catedrático y, en otra faceta, presidente de la Real Federación Española de Fútbol entre1956 y 1960.

  • Fernando Alarcón Millán. Super atleta que practicaba infinidad de deportes y en todos era bueno, primo del cineasta Enrique Alarcón y del olímpico Enrique Millán Alarcón. Jugó en la Unión Criptanense por los años 30. Fue alcalde de Campo de Criptana entre 1946 y 1948, repitiendo entre 1953 y 1955.

  • Rosina Alarcón. Hija del anterior. Fue una de las mejores jugadoras de tenis en España por los años 50 y 60.

  • Carnemicho. Jugador de la Unión Criptanense por los años 30. Su padre tenía una carnicería en la calle de Cristo Rey, por donde Muebles Herencia, y luego él la tuvo en la calle Castillo.

  • Birrí (Lorenzo Muñoz Quirós). El mejor futbolista que ha dado Criptana, sin lugar a dudas. Jugó en la Unión antes y después de la Guerra Civil y fichó por el Real Madrid en 1942.

     Los De la Fuente Chaos (Agustín y Alfonso) y Birri
    Los hermanos De la Fuente Chaos (Agustín y Alfonso) y Birri

  • Otros Jugadores de la Unión Criptanense: Mundo, con la misma planta que Ramallet, el mítico portero del Barcelona; Juanje y Perico, también cancerberos; los Machotas, Pinorra, Caneco, Palop, El Pregonero, Benja, Olmedo y su hermano pequeño —claro— Olmedete, Pachichi Cruz, el otro Pachichi (Utrilla) que fue policía; Juan Lorenzo, Campos, Julián Bustamante (Colodra), Rubisa, El Jaro la Hormiga, Verdú, Parreño, Piel de Coco... O más actuales, como Peñín, defensa izquierdo, que después en el Salamanca y en una eliminatoria de Copa Del Rey anuló a Dani, estrella del A. de Bilbao e internacional con España.

    Viejas glorias de la Unión Criptanense
    Mítica alineación de la Unión Criptanense. Arriba, de izquierda a derecha: Mundo, Parreño El Pregonero, Mariano El Chicote,
    Muñoz El Niño los Tangos, Rametes, Juanvi y Sotero, hermano de Mundo, (utillero). Abajo: El Negus, Machotas-2, Pachichi,
    Machotas-1, Caneco y Olivares el de la farmacia.

    Viejas glorias de la Unión Criptanense 2
    Otras viejas glorias de la Unión Criptanense

  • Perreta (Moisés Rubio). Fue el primero que hizo que no interesásemos por el ciclismo en Criptana. Tenía clase y fueron muchos sus triunfos regionales.

    Perreta
    Moisés Rubio Perreta

  • Fernando Manzaneque. Ciclista profesional entre 1958 y 1968. Destacó en las carreras por etapas, donde podía desplegar sus habilidades en las largas fugas en etapas de montaña. Se caracterizaba por una gran regularidad, finalizando 11 veces la Vuelta a España, 6 de ellas entre los 10 primeros, y los 8 Tours de Francia que corrió. Consiguió 40 triunfos. Los más destacados fueron 3 etapas en el Tour de Francia, dos en la Vuelta a España y la clasificación general de una Midi Libre.

    1958, el primer año como profesional, fue glorioso para Fernando —Nando, como le decíamos aquí—, con su tercer puesto en la Vuelta a España y primer español. Acabada la carrera, absolutamente "todo el pueblo", con sus autoridades a la cabeza y Banda de Música, esperó en la estación su llegada a las doce de la noche en el "Cartagena", para recibirlo como se merecía. Hasta el tren lo homenajeó parando cinco minutos. Fue apoteósico ver a la multitud subir hasta el convento para que Fernando ofreciera el ramo de flores con que se le había obsequiado a la Virgen de Criptana, que allí estaba. Y a Ramonín, pasando la bicicleta con los brazos en alto y gateando de rodillas.

  • Jesús Manzaneque. Hermano del anterior y también ciclista, más fino corriendo y especialista en las carreras contrareloj (se habló de él incluso para que atacara el "record de la hora"). Nos deparó igualmente días de gloria y fue uno de los habituales en las famosas "Rutas del vino".

    Fernando y Jesús Manzaneque
    Fernando y Jesús Manzaneque

  • Otros ciclistas. También descollaron, entre otros, Carreño, Santiago Ortiz, Cecilio (el de los Manolis) y Manolo Quintanar (Boletas).

  • Eugenio Jiménez Manzanares. Con su tío Santiago, siempre en el Bar Eugenio (donde ahora el Bar La Plaza), que fundara su abuelo Eugenio Jiménez Rodríguez-Manzaneque. Eugenio ha sido corredor ciclista en sus años mozos y luego el primer manager, mentor, consejero y siempre amigo de nuestro gran campeón ciclista Fernando Manzaneque. Creó y dirigió la famosa carrera ciclista Rutas del Vino y ha sido presidente de la Federación Castellano Manchega de Ciclismo.

    Eugenio Jiménez
    Eugenio Jiménez

  • Purificación Ortiz. Nacida en 1972. Atleta especialista en salto de longitud, 100 metros lisos y 200 metros lisos, considerada como una de las mejores atletas paralímpicas españolas. En su amplio palmarés se deben destacar cuatro medallas olímpicas: una de oro en salto de longitud, una de plata en 100 metros lisos y una bronce en 200 metros lisos (conseguidas en los Juegos Paralímpicos de Barcelona de 1992),así como otra de bronce en salto de longitud en los Juegos Paralímpicos de Atlanta de 1996. Licenciada en Derecho, ocupa un alto cargo en la ONCE

    Purificación Ortiz
    Purificación Ortiz

Alrededor de la salud

  • Don José Minguijón. Médico. Aquí se estableció (era de Arrancacepas, en Cuenca) después de una etapa en el Hospital de La Princesa de Madrid, aquí se casó con una criptanense y aquí abrió después una bodega. Entre él y sus amigos el pintor Zuloaga y escultor Juan Cristóbal compraron el molino El Burleta, cedido en la actualidad para su custodia al Ayuntamiento. Juan Cristóbal talló en madera de caoba la magnífica efigie del Cristo de la Expiración, que fue donada por don José Mingujón al pueblo de Criptana para recomponer la imaginería destruida en la guerra civil de 1936.

    Don José Minguijón con Juan Cristóbal e Ignacio Zuloaga en la puerta del Burleta. El Burleta en la actualidad. El Cristo de la Expiración
    Don José Minguijón (a la izquierda) con Juan Cristóbal e Ignacio Zuloaga en la puerta del Burleta.
    El Burleta en la actualidad. El Cristo de la Expiración

  • Don Honorio Leal. Médico. Persona muy atenta, sabia y muy agradable en el trato. No ponía ningún reparo en visitar a los enfermos a cualquier hora en sus casas —creo que incluso le gustaba—, sin prisas, dando conversación y preguntando por toda la familia. Siempre se le recordará como un hombre bueno.

    Don Honorio Leal
    Don Honorio Leal y su casa y consulta en el Tumbillo

  • Otros médicos. También muy queridos y populares por aquella época fueron don Salvador Martínez, don Manuel Torres, don Antonio Ortiz, don Julián Esteso y más tarde don Dámaso. E igualmente, otros de gran prestigio, nacidos en Criptana y que han desarrollado su labor fuera, como Ángel Escudero o Ramón Ortiz.

  • Don Horacio del Barco. Dentista. Tenía la clínica al lado del teatro Cervantes, además de otra en Alcázar.

  • Doctor Valiño. Médico pediatra y dentista con la clínica en la calle Murcia.

  • Don Félix Puebla. Boticario. En la esquina de la calle Murcia con la del General Pizarro, donde la actual de García-Reillo y antes de don Evelio, Y también entonces: Sureda, Quirós y Guijarro.

    Don Dámaso Alegre y don Ángel Guijarro
    Don Dámaso Alegre y don Ángel Guijarro

  • Julianete. Practicante. Hacía curas y ponía inyecciones, indiciones como algunos decían. Y también del gremio: Aranda, que se marchó pronto del pueblo, Bisturí, Ventura, y Avelino. Y las que hacían la competencia, sin ninguna preparación, sólo la destreza en poner pinchazos: La Apolonia, La Poli o “la María la que pincha”, que tenía una doble vida, pues su otro menester era el de pipera en un cajón de madera para resguardarse del frío en la esquina de la mercería Casa Valera, frente al cine Rampie.

  • Doña Pere (Peregrina), doña Adela y doña Aurelia. Comadronas. Antes nuestras madres daban a luz en las propias casas, con el único recurso sanitario de esmerar el aseo, ollas de agua hirviendo, lienzos limpios y la ayuda de la comadrona.

  • La Gavilla. Curandera. Tenía cierto don para remediar torceduras, contusiones, dolores lumbares y de ciática e incluso fracturas. Y no menos, La Julianeta y Josefa La Macarena.
Taberneros

  • Domingo Flores, El Chato Pelines. Mi abuelo. A principios del siglo pasado por los antiguos soportales de la Plaza. Allí se jugaba mucho, y él se salía del mostrador y era el mejor. Tanto, que cerro la taberna y se hizo jugador profesional, y de eso vivió hasta que en 1924 prohibieron el juego.

    Mi abuelo Domingo Flores y la zona de los soportales
    Mi abuelo Domingo Flores, el Chato Pelines, y la zona de los soportales que había antes en la Plaza

  • José Antonio Briega. Puesto de aguardientes y taberna igualmente por los soportales de la Plaza y en las primeras décadas del siglo pasado.

  • Pepe. Tenía el bar en la calle del Caño. "No es Acuarium, ni es Chicote, ni Gambrinus, ni Negresco; es Pepe en su bar terraza, a la entrada del cine Imperio".

  • Los Legaña. Cafetería Los Molinos (ahora reformada y con otro nombre) en la Plaza, esquina con Soledad.

    Legaña
    Cafetería Los Molinos, Legaña

  • Santiago Jiménez. Bar Eugenio (ahora Bar La Plaza). Su padre, Eugenio Jiménez Rodriguez-Manzaneque, fundó el bar en 1905. Luego, Conchi con su marido Joselín y Jesús, hijos de Santiago, se quedaron con el establecimiento y lo dividieron: Conchi quedó con el antiguo local pero con el nombre de Bar La Plaza, y Jesús con otro bar abierto en antiguas dependencias con el nombre de Bar Eugenio.

    Bar Eugenio
    Santiago, en primer término, y al lado su sobrino Eugenio

  • La Gabina y su hijo Ignacio Montero. Bar Bejarano (luego Bar Los Faroles), donde ahora Eugenio. Con estos ripios se anunciaba en los años 40: "Si en este verano tú tienes calor, vete al Bejarano, el sitio mejor. Vermut y refrescos, cerveza muy fría, anchoas y mariscos y hay gambas del día".

  • Los Cabañero. Eran de El Bonillo (Cuenca), y el primero que vino al pueblo fue el mayor de ellos Sinesio, para hacerse cargo de la repostería del Casino Primitivo. Luego se trajo a sus hermanos pequeños Pepe y Luis, que fueron taberneros hasta el final de sus días, y tanto en el casino como luego en el Bar Castillo, mas conocido como el de "Los Pepes", fueron verdaderos maestros de hostelería, y muchos fueron los que con ellos aprendieron el oficio.

Con negocios o establecimientos

  • Agudo. Fabrica de gaseosas, sifones y polos de fresa limón y menta en la calle del Caño, junto al antiguo cine Imperio. Y con puesto también dentro del Teatro Cervantes.

    Agudo
    Agudo

  • Higinio Torrente. Paquetería y mercería en la calle de santa Ana, frente a General Pizarro. Especialista en camisería, calcetines, tirantes y ligas para caballeros, y corsés y medias de seda.

  • Cebolleta. Estanco, lotería, venta de licores a granel y de sogas en la calle de Santa Ana.

  • Rametes. Tienda de comestibles en la plaza de Santa Ana. Luego se marchó del pueblo enrolado en una trouppe de circo, de músico.

  • El Caballista. Horno al final de la calle de Santa Ana, de donde salían las tortas tan afamadas para todos los de nuestra generación.

  • La Buena Estrella. Toda una saga familiar que se ha mantenido al pie del cañón en el comercio (ferretería, comestibles, droguería...) más antiguo del pueblo, primero durante unos años en la Plaza, donde la farmacia, y luego en la calle de Santa Ana.

    La Buena Estrella
    Uno de sus primeros anuncios. El batiburrillo del interior, donde tan pronto ves un Crucifijo o una imagen del Corazón de Jesús
    como boínas, pañuelos de hierbas, menaje de cocina, huevos, detergente, garbanzos, seras o harina de titos.
    El inefable Pepe, el último de la saga, en la puerta del establecimiento, ofertando productos para la vendimia

  • Abundio Escudero. Tienda de comestibles en la calle de la Guindalera.

  • Lola, la alpargatera. Taller y tienda en la calle del General Pizarro, junto a la casa de los Granero.

  • Concha Arias. Periódicos y tebeos en General Pizarro, esquina a la calle de la Virgen. Luego El Sordete y su mujer, Vicenta.

    Concha Arias
    En la esquina estuvo la librería Arias y, al lado, Lola la alpargatera

  • El Bisutero. Tienda de juguetes en la calle Murcia. Puestos por las ferias

  • Paco, el carnicero. Establecimiento en la rinconera del Teatro Cervantes, en la Plaza.

    Paco, el carnicero
    La Filarmónica Beethoven en una procesión de su patrona Santa Cecilia por la Plaza.
    Al fondo se ve la carnicería de Paco junto a los Estudios fotográficos de la PBL

  • Nati, la churrera. Establecimiento en la Plaza, a continuación de la Casa Parroquial. Antes, su padre: Florentino Sanz, que también freía buñuelos y servía horchata y refrescos.

  • La Margarita. Confitería, heladería y horchatería en la Plaza.

  • Policarpo Reillo. Pescadería. El último comercio en desaparecer de la casa de los Quirós antes de su derribo y de la posterior construcción del edificio esquinero entre las calles de Cristo Rey y Virgen.

  • Julian Carreras. Tejidos, confecciones, mercería y antes muchísimas más cosas en la calle de la Virgen

  • Manolo Calzado. Droguería en la calle de la Virgen.

  • El Feliso. Futbolines, billares y venta de tabaco americano en la calle de la Virgen.

    El Feliso
    Billares y futbolínes del Feliso

  • La Boni. Mujer del Feliso, que vendía perdigones de plomo para las escopetas en la misma casa, subiendo a la galería del patio por unas empinadas escaleras.

  • Pablo Fernández. Fábrica de chocolate en la calle de la Virgen. En distintas épocas tuvieron tres marcas de chocolate a la taza en el mercado: Los Glotones, Pablito y Alfonsito. Y tienda en la esquina de la calle Convento con la de la Paloma.

  • Pablete Escribano. Fábrica de chocolate, galletas y productos dietéticos en la Avda de Juan Carlos I, en una especie de chalé frente al Parque. Y tienda en la calle del Cardenal Monescillo.

  • Leovigildo. Fábrica de sifones, gaseosas y polos en la calle Castillo. Y bar: Bar Leo.

  • Ramón Arteaga. Comerciante de tejidos, Primero dependiente en Iluminado y luego con comercio propio en la calle Castillo: Galerías Ramar.

    Ramón Arteaga
    Ramón Arteaga Sánchez-Guijaldo, de Galerías Ramar

  • Valeriano Perucho, Mesié. Tienda de ultramarinos y coloniales en la esquina de la calle Castillo con la de la Reina.

  • Moratalla. Billares en la calle Castillo.

  • El Niño Blando. Carbonería en la calle del Convento, por los corrales de la parte trasera de un enorme caserón que ocupaba tres o cuatro casas actuales con frente por la calle Castillo.

  • Arreborrica. Taller de hojalatería al final de la calle convento.

  • Manuel Antonio Olivares. Droguería y ferretería en la calle de la Tercia.

    Manuel Antonio Olivares
    Aquí estuvo el almacén de droguería y ferretería de Manuel Antonio Olivares

  • José Mari Quiñónes, Almidón. Tienda de comestibles y más cosas al principio de la calle de la Concepción y por la de Fontanilla.

  • Carmelo. Tienda de comestibles en la calle de la Concepción, frente a la antigua bodega del Conde.

  • Ramón García-Casarrubios, El Niño Bonito. Almacén de ferretería, productos enológicos y juguetería "El Nuevo Vulcano" en la Plaza, en la antigua casa de Alarcón, y bodega "Fomento Vinícola" en la calle de la Concepción, en la gran manzana entre la travesía del Monte y la calle Oriente. Todo un personaje, al que muchos no muy desacertadamente compararon, salvando las distancias, con el Juan March criptanense.

    El Niño Bonito
    Aquí, en la calle de la Concepción (carretera de Pedro Muñoz) y con vuelta a la del Monte, estuvo
    el gran complejo y residencia de Ramón García-Casarrubios Angulo, El Niño Bonito

  • Miguel Alberca Punano. Tuvo una Autoescuela para conductores y "Oficina de Información y Asesoramiento" ( vamos, una gestoría) bajo los antiguos soportales de la Plaza, donde el Sanchotel. Enseñó a conducir en aquella época a todos los del pueblo y tramitaba licencias de caza o cualquier otro "papel" que se formalizase en Madrid o en Ciudad Real, Además, tenía tiempo para enseñar a escribir a máquina. Cuando en la oficina se presentaba algún chico sin dinero para recoger, encargado por sus padres, algún documento, se guardaba mucho de no poder cobrar el encargo y los despachaba con: "Oye, chico, no te preocupes, ves a tu casa y le dices a tu madre que te lo dé y vienes a por él". Luego se cambió a la calle de la Virgen, en la esquina con la travesía de Murcia, enfrente de Cabila y al lado de la carnicería de Felipe, y después a la calle de la Tercia.

  • Los Agapitos. Lavado de coches en la calle de la Concepción, junto a la desembocadura de la calle del Monte

  • Chapa. Bodeguero (El Bengalí) en la calle de Blasco Ibáñez 2. Anisados, licores y coñacs.

  • Honesta Manzaneque. En la avenida de Agustín de la Fuente. Creadora de una gran fábrica de harinas, panificadora y pastas para sopa, que extendieron luego a Socuéllamos, Aranjuez y Baena. Llegaron a emplear a más de trescientos trabajadores.

    Honesta Manzaneque
    Casa donde vivió Honesta Manzaneque y uno de sus primeros anuncios gráficos

    Honesta Manzaneque

  • Los Manolillos. Taller mecánico y luego Cine Capitol de verano junto a la gasolinera de Valeriano Lorenzo SL.

Muy populares en su profesión

  • Colaso. Deshollinador en las primeras décadas del siglo pasado. Siempre iba con la ropa sucia, llena de hollín, y la cara y las manos con tiznajos, y con sus utensilios de trabajo: una pequeña escalera, un saco de arpillera y escobas atadas a unos palos. Muy popular, los chicos se metían con él: Colaso, Colaso.

  • Francisco Iniesta, Pinorra. Zapatero remendón que tuvo su taller en la calle del Caño.

    Pinorra
    Francisco Iniesta, Pinorra

  • Don Demetrio Cabañero. Veterinario en el Pozo Hondo, frente a la casa de los Granero que albergó en su día el Colegio Teresiano.

    Don Demetrio
    Aquí tuvo don Demetrio su clinica veterinaria y taller de herraje

  • Dionisio, Lilla. Tuvo la fragua en la calle del Norte.

  • Canalejas. Fragua en la calle Murcia.

  • Joaquín García Iniesta. Taller de Bicicletas en la esquina de la calle del Convento con la de la Tercia.

    Joaquín
    Joaquín García Iniesta, el de las bicicletas

    Antonio Romero. Fragua en el Tumbillo.

  • Juan Leal (Juanito el del coche). Servicio de taxi en el Pozo Hondo.

    Juanito el del coche
    Juanito el del coche

  • Teodosio Moreno, Totó. Sastre en la calle de la Concepción.

  • Pedro Alberca, Bachito. Servicio de taxi y coche al punto a Madrid y Ciudad Real (su famosa "rubia") en la calle de la Concepción.

  • José María, el de "La diaria". Era de Alcázar y fue el primero que puso transporte público con Criptana, un carricoche arrastrado por mulas. Y luego un coche con motor, "El Gavilán", que tenía en la parte de atrás un balconcillo, como los antiguos vagones de trenes, por donde se subía y bajaba el personal.

    Ángel Arteaga
    El coche Arteaga. "La segunda Caja de cerillas"

  • Ángel Arteaga. El famoso coche Arteaga —el autobús, se entiende—, con servicio a Alcázar de San Juan. Fue José Vicente Arteaga, su padre, con taller de herrería en la Tercia, quien inició el negocio con el coche de línea entre las dos poblaciones. Era tan pequeño ("La caja de cerillas" lo llamaban), que mucha gente tenía que ir por fuera en los pescantes o incluso arriba en la baca. Hubo una segunda "Caja de cerillas”, algo mayor, pero también con tan poca fuerza que los viajeros tenían que apearse en las cuestas. Sobre esto se cuenta una anécdota: circulando por el paraje de La Cañamona, al adelantar a uno que iba andando por la carretera, Ángel le invitó a subirse al coche. Pero el caminante, todo serio y circunspecto, denegó la oferta por tener... prisa. Luego vinieron los autobuses mas o menos modernizados según las épocas, y la línea a Madrid.

    Ángel Arteaga
    Ángel Arteaga

  • Paco Torres. Carpintero, acomodador en el Teatro Cervantes y Tramoyista.

  • Gúmer. Ya era popular de pequeño porque ayudaba a su madre, portera en las Escuelas del Pozo Hondo; luego, empleado en la gasolinera de Valeriano Lorenzo, y además apuntador en las funciones de teatro dentro de la concha en la embocadura del escenario del Teatro Cervantes.

    Gúmer
    Gúmer

  • Don Juan García Sánchez. Era de Madrid y fue empresario y gestor durante muchos años del Teatro Cervantes. Cuando murió, su mujer, la Sra. Carmen, siguió como patrona.

  • Milagros González Lara. Confitera como ya lo fueron sus padres. Especialista en los famosos “Cordiales”. En la calle de la Virgen.

    Milagros González
    Milagros González Lara

  • Anita, la turronera. Cada feria levantaba su cuarto de madera, lleno de luz, en el paseo del Parque. Pero no era feriante de paso; ella se quedaba hasta después de Navidad, y la veíamos luego, envuelta en su luto y en compañía de su hija, en la calle de la Virgen, sentadas a orillas de un carrito plano, y después, con el frío, en la esquina de la Casa del Conde.

  • Hermanos Díaz-Hellín (Los Nipópolos). Carreros. Había muchos en el pueblo, y todos tenían trabajo.

  • Gregorio Manjavacas. Tonelero. Tenía su taller en El Tumbillo, al comienzo de la calle Antonio Espín.

  • Rafael Muñoz, Pájaro Frito. Impresor. "La Constancia" era la imprenta, en la calle Fontanilla.

    Pájaro Frito
    Rafael Muñoz, Pájaro Frito

  • Tomás, el lechero. Pasaba por las calles con su ganado de cabras que ordeñaba en las mismas puertas de las casas; luego con un borriquillo y grandes cántaras de leche de vaca.

  • Juan José Fernández, Coleta. Calderero. Aprendió el oficio en los astilleros de Valencia y abrió el taller en El Tumbillo.

  • El Gato. Tortero. En la calle de Miguel Esteban tenía el horno de tortas, que repartía en bicicleta por las calles.

  • Juan José Herencia. Guarnicionero en la calle del Caño. Había muchos, pues era un oficio pujante, pero luego cayó en declive al desaparecer las mulas.

  • Vicente Muñoz, El Jarete. Repartía piensos a domicilio con un motocarro y antes con un carrete tirado a mano. Y además, músico.

    El Jarete
    Vicente Muñoz, El Jarete

  • Fernando, El Diablo. También conocido simplemente por El Colchonero. Pregonaba por las calles su variado quehacer: "¡Se arreglan paraguas, colchones de lana y somieres!".

  • Leandro. Se ganaba la vida como intermediario en la venta de palomos y liebres, ya muertos, productos de caza furtiva, algún conejo, o pollos de los de entonces de corral, en este caso vivos. El pobre aguantaba como nadie el consabido regateo en el precio, muy compungido, casi medio llorando. "Pero mire, mire que pechuga tiene...". Otras veces hacía de buhonero y pasaba con una caja repleta de hilos "de todos los colores", de "agujas que cosen solas", botones, alfileres y cosas variadas de poco valor.

  • Garrigós. Trapero. Recogía por las casas ropas y trapos viejos, papel y cartón, y pellicas de liebres y conejos que se habían tenido secando pegadas sobre las paredes de cámaras o corrales. Cambiaban todas estas cosas por la mercancía que llevaban en la tartana, generalmente cacharros de loza y barro, sartenes y unas algarrobas para los chicos

  • Foril. Carbonero en la calle Miguel Servet. Y aún tenía tiempo para comerciar con otro tipo de géneros, para preparar y vender berenjenas en la Plaza y para ser matarife de gorrinos por las casas cuando eso se estilaba.

    Foril
    Degollando al cerdo. El quinto por la izquierda es Jesús Manzaneque, Foril

  • Las Mayas. Pasaban por las calles con una furgoneta, que era una especie de "Carrefour" en miniatura; llevaban de todo, desde papel higiénico hasta una lata de anchoas. Luego han abierto un restaurante y hotel.

  • Carasio, El Chato la Marusa y el hermano Juan. Estañadores y lañadores. Los cántaros, lebrillos, orzas, tinajas, pucheros, y fuentes de barro que se rajaban o rompían, no se tiraban —la economía de entonces no daba para más—, se guardaban para que el lañador los apañara uniendo con lañas y masillas especiales los trozos entre si. También, cuando los cacharros de porcelana se desportillaban o se salían, o las sartenes o peroles se desgastaban por el uso, estos humildes artesanos los reparaban con remaches o con gotas plomo y estaño que fundían con el cautín o soldador, caliente casi al rojo en un bote con ascuas.

  • Ramón Rodrigo. Posadero. Fue la última en el pueblo, un enorme caserón con la entrada principal por la calle del Cardenal Monescillo y las portás por la de la Soledad.

  • José María Albacete. Carbonero. Llevaba su producto a las casas como hoy hacen con el butano o con el gasóleo para calefacción. Ya empezó esta tarea de joven con su padre, y lo hacía con un carro y luego remolque tirado por mulas.

    José María Albacete
    José María Albacete

  • Pepe, El Recadista y Faustiniano Hidalgo. Recadistas, frente a la calle Castillo. El viaje normal era a Madrid y ocasionalmente a Ciudad Real. El medio de locomoción, el tren, y se encargaban de recoger o llevar paquetes, comprar algún producto o realizar cualquier tipo de diligencia. También vendían cordeles. Luego Pepe se estableció por su cuenta en la misma calle pero un poquito más abajo y en la acera contraría. E igualmente recaderos o recadistas fueron Manuel Vaquero, Pablo Ortiz; Roberto Martín Serrano o Daniel Escribano.

  • Salcedo. Espartero. Siempre sentado en una silla de madera en la puerta de su casa, en la calle Castillo, dale que te dale con su pleita y el manojo de esparto bajo el brazo.

  • La Tonina y La Apolonia. Peinadoras. Realizaban todas las mañanas, de casa en casa, su función, además de ir contando todos los chismes que ocurrían en la vecindad, desarrollando el importante papel de "correo" del cotilleo.

  • Jerónimo Díaz-Parreño, el pregonero. Con su chaqueta gris oficial, pantalones de pana y correaje al pecho, convocaba a toque de trompetín cornicabra y cantaba por las calles con su cantinela característica, noticias o avisos que interesaba que todos conocieran: "De parte del señor alcalde, se hace saber...".

    El pregonero
    ¡¡De parte del señor alcalde... !!

  • Porrino. Barbero y peluquero a domicilio y también esquilador de mulas y borricos. No "despreciaba" la invitación a un trago de vino. ¡Qué peligro a últimas horas de la tarde!

  • Marcelo Martínez. Llevaba las sacas de correspondencia desde la estación hasta la oficina de Correos, y aprovechaba para subir o bajar también viajeros en su viejo coche, tipo diligencia, tirado por un caballo. Era una estampa que resultaba incluso anacrónica en aquellos tiempos.

    Marcelo
    Marcelo en la puerta de su casa con la familia

  • Lesmes. Calero."¡Cal, cal blanca! ¡Cal para encalar!", pregonaba por las calles. "¡Cal en terroooón!".

  • Melitón. Peluquero en un cuarto abierto en la calle Castillo, en el desaparecido caserón de los Henríquez de Luna que en su día fue posada donde se alojó Azorín cuando aquí vino en 1905 para escribir uno de los capítulos de La ruta del Quijote.

  • Alfredo, Isidro de las Heras y Malmira. Fotógrafos. Retrataron el paisaje y el paisanaje de Criptana.

    Isidro de las Heras
    Isidro de las Heras y una de sus fotografías de los molinos Infanto y Burleta

  • Valbuena. Blanqueador y pintor. ¡Un verdadero genio! Sólo pedía libertad en su vena artística, y aquí te pintaba una guirnalda, allá una cenefa, unos pajaritos decorando el techo, los plafones... Era de figura muy menuda, no en vano en Carnavales se vistió varios años de Charlot, a quien imitaba a la perfección incluso en los andares. Hizo también sus pinitos con los pinceles y expuso algo, pero el verdadero artista, al que inició, fue su hijo mayor, Francisco Valbuena.

  • Mínguez, el zapatero. En plan ambulante, empujando su carrete y arrastrando su pata chula, en el verano vendía "helaetes" caseros, artesanos, de cucurucho o de medida, ajustados con unas máquinas especiales entre dos galletas.

  • Piejo. También vendedor de "helaetes" en la Plaza.

  • José María Cruz, El Tonto. Relojero y tamborilero delante de las procesiones de la Virgen de Criptana y del Cristo de Villajos.

    José María Cruz, El Tonto
    José María Cruz, El Tonto

  • Iríbar. Portero en la Verbena del recinto del Parque y en cuantos espectáculos hubiera organizados por el Ayuntamiento.

  • Paco, el guardia. Paco Mateo. Mítico jefe de la policía municipal de Criptana en tiempos del franquismo. Y con él, su cuadrilla de municipales: Blasete, El Churrero, Modesto, Isidro, Chaqueta, Guaguán y Gorrufus..., estos dos últimos guardias de tráfico. ¡Entonces éramos así de modernos!.

    Paco, el guardia
    Paco el guardia (el cuarto por la izquierda en la fila de abajo), junto con la plantilla de
    policías municipales en los primeros años cincuenta

  • La Maria Antonia. Colchonera. Vareaba la lana de los colchones para que quedara hueca y blanda, deshaciéndolos y volviéndolos a rellenar y coser de nuevo. También ayudaba por las casas en las tareas más pesadas, como el lavado de ropa, y en la cocina del Casino Primitivo y luego en la del bar Castillo.

  • La hermana Cordeles. Freía titos, normales o picantes, en su casa y luego los vendía en cucuruchos de papel estraza en la Plaza, junto a las terrazas de los bares. Era el mejor acompañamiento a una botella de vino con sifón.

  • La Sabas. Sabas Monreal , luchadora por las libertades, tuvo su primer despacho de pan y otros productos alimenticios en la calle Eras, y luego en la avenida de Juan Carlos I, y lo atendió durante 55 años, hasta su muerte.

    La Sabas
    Sabas Monreal

  • Juandela. Venta de chucherías. Primero en "el cuartillo" de la calle Castillo, frente al cine Rampie, y luego en la calle de la Virgen.

  • La María la que pincha. Con puesto de chucherías en la esquina de Valera y frente al Cine Rampie. Lo de “María la que pincha” era por su otro oficio de poner inyecciones.

    La María la que pincha
    La María la que pincha

  • Chufitas. Vendedor de chucherías y variantes diversas en una tiendecilla por la calle de Santa Ana. Especialista en horquillas para tirachinas y petardos.

  • La Punciana. Chucherías en la calle de la Concepción, esquina a la de la Paloma.

  • Memé. Vendedor ambulante en un carrito de golosinas para los chicos.

    Cucurucho de pipas
    Cucurucho de pipas

  • La Pradilla. Mujer del Pradillo, claro, con tienda de mil cosas y también para los chicos: helados caramelos, pipas...

  • Los Alcolado. De chicos recorrían los pasillos del Teatro Cervantes con un cajoncito al cuello, pregonando su mercancía: pipas y caramelos del puesto que su madre tenía junto la puerta de entrada.

  • La hermana Castañera. "Pipera" con el puesto al lado del hoy Bar la Plaza. En los inviernos asaba castañas

    Cucurucho de castañas
    Cucurucho de castañas

  • La Santa Negra. Pipera con el puesto al lado del antiguo Bar Bejarano, hoy Bar Eugenio.

  • La Pata Galana. Con tiendecilla de chucherías, plátanos y dátiles en los antiguos soportales de la Plaza, por donde el Hotel. Luego se trasladó a otro pequeño "cuartejo" cercano al Rincón del Conde.

  • La Dacia. Pipera con puesto en la esquina de la Casa Parroquial. Otras veces se ponía al final de la calle de Santa Ana, en la puerta de su casa. Como todas las pipera, nos surtía de chucherías y demás menudencias a la chiquillería de entonces. Tenía casi de todo, pero eso sí, perfectamente colocado y clasificado: caramelos variados, boletas de anís, zaras negras y rojas, chicles de boleta y de pastilla (los Bazoka), sifones o gallos de plástico llenos de anises, figuras de masa de azúcar, pan de higo, chocolatinas, cigarrillos y monedas de chocolate, cigarrillos de verdad, chufas, castañas pilongas, pipas, que vendía a granel, a perragorda la medida, "discretas" gafas de colorines, relojes de plástico, pelotas de badana con una goma…

    Antiguo puesto de chuches
    Antiguo puesto de "chuches" y baratijas. Años 20 del pasado siglo

Los políticos

  • Faustino López. Alcalde de Criptana entre 1930 y 1931 (ya lo había sido antes en 1923) y último de la Monarquía Constitucional de Alfonso XIII. Era oriundo de Cantabria y se instaló en el pueblo tras su paso por América. Tenía una tienda de tejidos y la casa familiar en la calle de la Virgen, donde la actual farmacia de Cristina López-Casero.

    Faustino López
    Faustino López

  • Emilio Sepúlveda Muela. Militante del PSOE, primer alcalde republicano en Criptana tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, encabezando una mayoría de socialistas y republicanos.

  • Antioco Alarcos. Mi abuelo. Alcalde republicano en varias ocasiones: desde octubre de 1931 a noviembre de 1932, agosto y septiembre de 1933, y desde noviembre de 1933 a enero de 1934. Con 849 sufragios fue uno de los más votados en las elecciones de 1931. Perteneció casi desde su fundación a Acción Republicana, partido fundado por Manuel Azaña (presidente de la República de 1936 a 1939), pero que a partir de 1934 pasó a llamarse Izquierda Republicana al fusionarse con otros partidos. En las elecciones de 1936 fue el más votado, presidió por ello la sesión extraordinaria de constitución del Ayuntamiento y fue nombrado Concejal o Regidor Procurador Síndico, elegido por la Corporación para administrar y supervisar las cuentas del Ayuntamiento y defender los derechos de los ciudadanos frente a la Administración municipal. Fue mi abuelo con toda seguridad el personaje más carismático de la República en Criptana. Acabada la guerra, fue inmediatamente apresado, conducido a Alcázar de San Juan y asesinado en las tapias del cementerio, condenado a muerte por la jurisdicción militar.

    Antioco Alarcos
    Mi abuelo Antioco Alarcos

  • Gregorio Ortiz Arteaga. Alcalde republicano entre 1932 y 1933. Mayoría con la coalición del PSOE y Acción Republicana.

  • Manuel Vela López. Alcalde republicano en 1934. Mayoría socialista-republicana.

  • Luis Sánchez-Manjavacas. Alcalde republicano en 1934. Mayoría socialista-republicana.

  • Martín Marcos-Alberca Olivares. Alcalde republicano en 1934. Mayoría socialista-republicana.

    Alcaldes de la mayoría socialista-republicana
    Gregorio Ortiz Arteaga, Manuel Vela López, Luis Sánchez-Manjavacas y Martín Marcos-Alberca Olivares


  • Dionisio de la Torre. Alcalde republicano de Criptana entre 1934 y 1935 en el bienio Ceda-Partido Radical.

  • Aurelio López García-Yébenes. Alcalde republicano en 1935. Bienio radical-cedista.

  • Juan Manuel Santos Montes. Alcalde republicano entre 1935 y 1936. Bienio radical-cedista.

    Alcaldes del bienio radical-cedista
    Dionisio de la Torre, Aurelio López García-Yébenes y Juan Manuel Santos Montes

  • Juan Manuel Sánchez-Calcerrada. Alcalde republicano en 1936 por el Frente Popular.

  • Leovigildo Romeral Ortiz. Alcalde republicano en 1936.

  • Matías Olivares Rubio. Alcalde republicano entre 1936 y 1937 por el Frente Popular.

  • José María Bustamante. Último alcalde republicano en Criptana, entre 1937 y 1939.

    Últimos alcaldes republicanos
    Juan Manuel Sánchez-Calcerrada, Leovigildo Romeral Ortiz, Matías Olivares Rubio y José María Bustamante

  • Julián Esteso Cenjor. Primer alcalde franquista en Criptana durante unos meses de 1939.

    Primer alcalde franquista
    Julián Esteso Cenjor

  • José Vicente Moreno. Alcalde entre 1939 y 1940.

  • Alfonso Cereceda Morán. Alcalde durante unos meses de 1940.

  • Feliciano León Rodríguez. Tío de mi mujer por estar casado con una hermana de su madre. Fue alcalde entre 1940 y 1946. Era un buen hombre, buen médico y llegó a acumular en algún momento las direcciones del Hospital Nuestra Señora de Alarcos, de Ciudad Real, y la Dirección General de Sanidad de toda la provincia. La primera directiva del equipo de fútbol Unión Criptanense, fundado en 1925, estaba formada por Santos Ortiz, de presidente, junto a Agustín Pradillo y Feliciano León, que también eran jugadores. Luego fue presidente del Manchego de Ciudad Real

    Alcaldes franquistas
    José Vicente Moreno, Alfonso Cereceda Morán y Feliciano León Rodríguez

  • Fernando Alarcón Millán. Alcalde entre 1946 y 1948. Repitió entre 1953 y 1955.

  • Emiliano de Torres y de Torres. Alcalde entre 1948 y 1953.

  • José González Lara. Alcalde entre 1955 y 1971. Escritor y poeta (ya reseñado en el apartado de artistas). Tuvo un importante papel para la recuperación de los molinos al conseguir despertar el interés de diferentes gobiernos de Latinoamérica para que apoyaran la construcción de nuevos ejemplares que les representaran. Aquello le valió para ser distinguido como comendador de la Orden de Isabel la Católica, la máxima condecoración civil del Estado. En Ciudad Real llegó a ser el responsable del archivo de la Diputación Provincial, y desde este puesto propuso la formación de una editorial propia con un riguroso criterio de calidad, la hoy prestigiosa Biblioteca de Autores Manchegos. Fue miembro del Instituto de Estudios Manchegos y uno de los fundadores del Grupo Literario Guadiana.

    Alcaldes franquistas
    Fernando Alarcón Millán, Emiliano de Torres y de Torres y José González Lara

  • Antonio López-Casero. Farmacéutico. Alcalde de Criptana entre 1971 y 1977. Presidente en su día del Colegio de Farmacéuticos de Ciudad Real. Militante de UCD a través de uno de sus grupos integrantes, el Partido Demócrata Liberal. Diputado nacional en 1977 en las Cortes Constituyentes y Director General de Farmacia en el primer Gobierno de Adolfo Suárez.

    Alcalde en la Transición
    Antonio López-Casero

  • Ramón García-Casarrubios Quiñones. Alcalde designado entre 1977 y 1979 y electo por Alianza Popular entre 1983 y 1987.

  • Antonio González Manzaneque. Militante de UCD. Primer alcalde electo tras la vuelta de la democracia en Criptana, entre 1979 y 1983.

  • Joaquín Fuentes Ballesteros. Alcalde por el PSOE entre 1987 y 2003.

  • Santiago Lucas-Torres López-Casero. Alcalde por el Partido Popular desde 2003

    Alcaldes democráticos
    Ramón García-Casarrubios, Antonio González Manzaneque, Joaquín Fuentes Ballesteros y Santiago Lucas-Torres

Populares a secas

  • El tonto de la Lerina. Era de una familia hacendada que vivían en la desaparecida casa conocida como de la Lerina, frente al Pósito, que antes perteneció a don José Antonio Fernández Calzuelas, que por eso el nombre de la calle. Se pasaba nuestro personaje todo el tiempo en el Casino Primitivo, y a pesar de la escasa distancia de su casa, siempre iba en un coche de caballos con cochero, que tenía que pasar horas y horas en la calle, hiciera frío o calor, esperando a que saliera el amo.

    El tonto de la Lerina
    Portada de la casa donde vivió el "tonto de la Lerina", antigua de José Antonio Fernández
    Calzuelas, desmontada en su día y hoy instalada en un lateral del Museo Municipal del Pósito

  • La Bonifacia. Personaje curioso y popular de las ferias a principios del siglo pasado. Esta mujer, que enviudó joven, y que destacaba por sus aires masculinos —le gustaba participar en las tertulias con los hombres, entre los que se identificaba como uno más—, era la que en la traída de la imagen del Cristo de Villajos portaba la "jineta", emblema de la ya desaparecida Real Orden de Esclavitud del Santísimo Cristo de Villajos, que abría siempre la procesión. Vivía en el Pozo Hondo, llevaba siempre un pantalón debajo de las sayas y un madil de cuero como los herreros, fumaba como un carretero y se ganaba la vida haciendo pleita de esparto.

    La Bonifacia
    La Bonifacia

  • La Patona. Personaje muy popular y odiado por la chavalería de tiempos anteriores a la Guerra civil. Soltera, de aspecto hombruno, vivía en un cuartucho bajo en la calle de la Virgen y ejercía de vigilanta en el "gallinero" del Teatro Cervantes. "¡Que viene La Patona!", entre los chicos, tenía el mismo sentido de temor que luego aquello de "¡Que viene Paco, el guardia!". También estaba atenta a que nadie sobrepasara la línea de juego en el campo de fútbol. Daba palos con un vergajo o cordel. Hay una expresión muy usada en Criptana: "¡Eres más guarro que La Patona!".

  • El Bonillo. Esquilador de mulas y famoso personaje todos los años en los carnavales. Inventaba cuchufletas o letrillas de crítica hacia hechos locales o nacionales. Como la que en 1928, subido en un carro a manera de carroza y vestido de militar, parando de tramo en tramo y en todas las esquinas para echar el discurso, criticaba la intervención del Gobierno en el precio de la uva. Decía así: "Yo soy Primo de Rivera,/ defensor de los obreros,/ y he de quitar el abuso/ de todos los bodegueros".

  • Manuel Villacañas, Portillo. Tenía una especial facilidad para componer ripios, versos, coplillas o chascarrillos, que soltaba a todo aquel que se prestaba a escucharlo. Acabó sus días metido a Sancho Panza bufón por mil y un teatrillos de La Mancha.

    Portillo
    Típica postal quijotesca de los años 50 con Manuel Villacañas, Portillo, en el personaje de Sancho Panza.
    Fotografía junto a los molinos

  • Manolo, El Mascarón. No faltaba ningún año a la cita del carnaval por los años 60 y 70, con su grupo de siempre, a cara descubierta, interpretando de manera jocosa algún hecho de actualidad. Murió joven y nos perdimos muchos años de disfrutar de su sana alegría y de su buen humor, a pesar de la apariencia de persona seria.

  • Las Alcuzonas y Nati, La Templa. Vestidas de máscaras, no se perdían igualmente ningún carnaval de aquellos años.

  • Orejetas. Famoso y popular en todos los sentidos. Cuando pasaba al lado de alguna chica guapa, echaba el culo hacia adelante y decía: "Techo ñaño vida". En los bailes de carnaval, la apoteosis final llegaba con el baile de la conga —en eso poco se ha cambiado— e, irremediablemente, con Orejetas —la chunga y pitorreo era general— fumándose un puro en el escenario de la orquesta, bailando con las animadoras (las chicas que acompañaban a los músicos) y haciendo gestos inequívocos de pretender "tirárselas".

    Orejetas
    Orejetas

  • Bisturí. Hijo del practicante Bisturí. Era jefe de una banda de chicos por la zona de la calle del Caño y la Sierra. Adentrarse en este territorio tenía su peligro, pues podías salir con una pedrada en la cabeza. Luego —las vueltas que da la vida— yo le di clases particulares de apoyo en el Teresiano porque me lo pidió don José Sainz, y él, pasados los años, cuando se casó, le dio a su padre, alcalde por el Frente Popular en algún período de la Guerra Civil, un consuegro nada menos que guardia civil.

  • El Gori. Ayudaba a los Calcerrada a vender "alcahuetas" los domingos en la Plaza. Se fue a Francia a trabajar y venía los veranos dándose “pisto” con un enorme transistor, más grande que una maleta, y a todo volumen por las calles.

  • La Josefina Camacho. Empleada del Ayuntamiento, vivía en una casa de vecinos de la calle Castillo, frente al hoy bar Castillo, en un antiguo caserón de los Henríquez de Luna que en su día fue posada donde se alojó Azorín cuando aquí vino en 1905 para escribir uno de los capítulos de La ruta del Quijote. La tal Josefina fue muy popular por su aspecto: muy bajita, y aunque entrada en años, super arreglada y super maquillada, con el pelo tirando a rojo, algo que en aquellos tiempos era bastante atrevido. Dicen quienes la conocieron de joven que daba mucho juego entre el sector masculino. Tenía muchos gatos —algunos blancos, de angora—, que eran, acaso, los únicos que soportaban su tremendo mal genio.

  • La Acacia. Con su cuadrilla de siempre, sin careta, con el único adorno de su propio pelo blanco y sus ojos azules, guardaba en tiempos más recientes el espíritu auténtico del carnaval de Campo de Criptana. ¡Quién no la recuerda vestida de virgen a lomos de una mula!

    La Acacia
    La Acacia en la puerta de su casa

  • Marcelo. Jugador empedernido y campeón supremo en los billares del Feliso a las "105", variante autóctona en Criptana del billar normal de carambolas, pero poniendo por medio diez piececitas de madera, como peones de ajedrez, que puntuaban individualmente por 10 cuando eran derribadas en una tirada con carambola. Era muy propio de él rematar con la última carambola y, mientras dejaba el taco sobre el tapete lenta y ceremoniosamente, decir engreído a los abatidos perdedores y a todos los mirones: "Ésas son si no caen más".

  • Sorrastra. Jugador habitual de cartas. Personaje proverbial al que se recurría para ensalzar o desacreditar la suerte, el vicio o cualquier otra circunstancia, según los lances del juego, de los compañeros de partida.

    Sorrastra

  • Lamparilla y Calenturas. De la cuadrilla de peones del Ayuntamiento. Servían para todo y echaban mano de ellos las autoridades municipales para cualquier menester, incluso para reforzar a la policía. Los hijos, con los mismos motes heredados de los padres y quizá de los abuelos, también eran famosos entre la chavalería.

  • El Flecha. Supervisor de todo lo que tuviera que ver con el Ayuntamiento, hombre de confianza, ayudante y consejero del alcalde de turno, acompañante habitual del mismo y casi su sombra.

    El Flecha
    El Flecha

  • Violero. Impedido en silla de ruedas que vendía boletos de una rifa por la calle de la Virgen.

  • Chulán. Otro impedido, con dos muletas, que comerciaba con tabaco sentado en un sillón de madera junto a la puerta de Muebles Herencia.

    Chulán
    Chulán junto al coche Artega y apoyado en la puerta del Teatro Cervantes

  • La hermana Palomaras. Tenía su propia "fábrica de abonos" en la calle de la Reina. Actuaba de basurera y no es que fuera empleada municipal; lo que hacía era ir por las calles recogiendo boñigas de las caballerías, las llevaba a su casa, dejaba que pudrieran en el barranco y luego vendía el producto a algún agricultor. "Hay gente para to", que dijo el Guerra.

  • El Cani. Rebuscador en el campo tras la vendimia o el agosto o "vete a saber". Recogedor de colillas de tabaco y habitual pedigüeño por las casas del pueblo.

  • Pajón. Siempre iba con un mono azul y al pobre, como le daban de vez en cuando ataques epilépticos, se tumbaba en el suelo espatarrado aunque fuera en medio de la calle.

  • Juanaco. Traje de pana negra, siempre manga por hombro y "libador asiduo de los caldos de la tierra".

  • La Manguita. Seca, enlutada, con sayas y pañuelo a la cabeza. Continua pordiosera de puerta en puerta. Vivía en una cueva.

    Bella panorámica desde la cueva de La Manguita
    Cueva de La Manguita. Toda la vida pasando penalidades..., pero, eso sí,
    disfrutando de este bello panorama desde su humilde morada

  • Manuel Iniesta, Fariñas. Disminuido psíquico. Ayudante esporádico en la tienda de comestibles de Perucho, en la calle de la Reina, para hacer recados y acarrear bultos de un almacén que tenían en la calle Castillo. Un hombre bueno y peculiar: se hacía tarjetas de visita para felicitar la Navidad y pedir el aguinaldo. En la página web oficial de Criptana, en la sección correspondiente a Asociaciones / Banda Filarmónica Beethoven, se cuenta la siguiente anécdota: Tenía dicho (Fariñas), primero al maestro Angulo y luego a Falín, que cuando se muriera tenía que ir al entierro la Banda de Música. Naturalmente, medio bromeando, se le contestaba que no tuviera cargo, que eso estaba hecho. Pues bien, el día de su fallecimiento (en 1990) se presentó su hermana en la Academia reclamando el compromiso, que había sido el único capricho de su vida, y que había dejado dinero para tal fin. No hubo manera de convencerla de que la banda ya no tocaba en entierros, así que hubo de presentarse en Alcázar, que era el sitio donde en sus últimos años vivió. Tuvo un entierro de ensueño A los pocos días se presentó la hermana y el primo a darnos una gratificación de cuarenta mil pesetas para que nos invitáramos, que no hubo manera de no admitir. Así terminó el amigo Fariñas, fiel a su pueblo hasta la muerte.

  • Caneco. Los Martínez de Madrid han sido molineros durante tres generaciones.

    El primero, en el molino San Antonio, al lado de la hoy Escuela Familiar Agraria, fue Doroteo Martínez de Madrid.

    Su hijo Salustiano, que nació acabando el siglo XIX, ayudaba en las labores de molinería, pero el legendario oficio entró en crisis por no poder competir con las modernas fábricas de harina y tuvieron que dejarlo.


    Caneco
    Salustiano Martínez de Madrid, Caneco

    Salustiano fue un personaje muy popular. Ya de niño, protagonizó una anécdota muy conocida en Criptana, al querer imitar lo que en la mitología clásica se cuenta de Dédalo, que con plumas y cera construyó alas batientes para que él y su hijo Ícaro pudieran escapar del laberinto del Minotauro, en la isla de Creta. Vamos, que quiso volar, y con cartón, plumas de gallina y unas cintas para sujetarse las rudimentarias alas a los brazos, se subió a una cina y, agitando rápidamente los brazos, se lanzó al espacio. El batacazo hubiera sido tremendo de no haber aterrizado en el montón de basura que abajo se encontraba.

    Con unos años más, pasó a ser mozo con los Penalva. El trato con gentes de mayor nivel cultural, le hizo despertar el interés por aprender. Descubrió el placer de leer, y muy pronto el teatro se convertiría en su verdadera afición.

    No tardo, junto con otros aficionados, en formar compañía para hacer representaciones en el Teatro Cervantes. En una de las comedias en las que intervino, interpretaba un personaje que no era de su agrado, pues nada más salir a escena tenía que decir: "Yo soy el gran Tomasón". No le gustaba el nombrecillo, y andaba dándole vueltas para encontrar algo más gracioso. Así, que el día del estreno, no se le ocurrió otra cosa que decir: "Yo soy el gran Caneco", y desde entonces dejó de ser Salustiano para convertirse en Caneco, el mote que él mismo se puso, porque quiso.

    Los avatares de la vida hicieron que cambiara su trabajo con los Penalva por el de enjalbegador, pero nunca le faltó el toque de genialidad: rotuló comercios, pintaba cenefas en las habitaciones de las casas que iba a blanquear y compuso poemas y letras de estudiantinas de Carnaval.


    El molino infanto por los años 50
    El molino Infanto por los años 50

    Pasados los años, a Caneco, nuestro paisano y decorador de cine Enrique Alarcón, que era copropietario del molino Infanto junto a Rafael Gil, director de cine, y Alfredo Fraile, director de fotografía (en 1948, con producción de CIFESA, habían rodado casi enteramente en Criptana Don Quijote de La Mancha), le propuso hacerse cargo de la custodia y puesta en marcha del molino. Y por espacio de 10 años cuidó de él, dejando el oficio de pintor para sus hijos e hijas. Volvió a lo que había sido de niño. Fueron sus mejores años sin duda. Y enseñó a su hija Lola —Lola Madrid, así es como se la conoce—, el viejo oficio de molinero. Fueron los últimos… Cuando cerraron el Infanto, se pararon los relojes de una época que jamás ha de volver.

INDICE

86 APODOS DE CAMPO DE CRIPTANA
(Agradezco a mi sobrino Abel Flores Ortiz su labor en la recopilación)

—Oye, ¿y tu de quién eres? —me preguntaban de chico.

—De Valeriano Flores —contestaba, sabiendo que no sería suficiente…

Y es que en todos los pueblos, y en Campo de Criptana por supuesto, se sigue conociendo a las familias por sus motes o apodos, que pasan de generación a generación. Mientras yo no dijera que soy de "Pelines", nadie me relacionaba. Acaso sí por el nombre de mi madre, "la Flor de Antioco", que era más popular.

Los apodos suelen ser por lo general apropiados y ocurrentes, pertenecen a nuestras raíces y debemos sentirnos orgullosos de ellos.

A-B-C-CH-D-E-F-G-H-I-J-L-M-N-O-P-Q-R-S-T-U-V-Z

Panorámica de Criptana
Panorámica de Criptana

A
Abundio
Adrianas, Las
Aguarones de Ansia
Aguarrica
Agudo
Agujero, El
Albareta
Alcuzonas, Las
Alemanes, Los
Alicates
Alpargatero
Anás
Anastasios, Los
Antoñicos, Los
Apreturas
Arenero, El
Artillero, El
Arreborrica
Arriscao, El
 
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B
Bachito
Bajatelato
Bala, El
Baleos
Balín
Baltasara, La
Barbas
Bartolas, Las
Beato, El
Bellotas
Benitillo
Berruga
Birrí
Bisutero
Bisturí
Bizcochos
Blanquillo, El
Bobo, El
Bocacha
Bocalobo
Bocatoro
Bociquin
Bodega
Bolañeros, Los
Bolas
Bolengo, El
Bolero
Boletas
Bolichas, Las
Bolita
Bolliscas
Bollitos
Bombi, La
Bonifa
Bonillo, El
Borlita
Botines
Brasero
Brujo, El
Bucarrilla
Buchaca
Buendía
Buqueque
 
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Arando
Arando

C
Caballero, El
Caballista, El
Cabecilla
Cabecillaladeá
Cabilas, Las
Cacharra
Cachas Negras
Cachetes
Caga en Alto
Cagastillas
Cagueta
Calenturas
Calero, El
Camborio
Cambrión
Camison de Seda
Campanero, El
Canario
Candileta
Caneco
Cani, El
Canije
Cantarillas
Cañabate
Capa
Capapollo
Capaverde
Capirre
Capoto
Caracateo
Caracero, El
Caragranizo
Carabina
Carabinero, El
Carasio
Caravino, El
Carbonero, El
Cardona
Carnemicho
Carpantas, Las
Carriles
Carruta, El
Casaca
Cascanta
Cascañeta
Cascas, Las
Castañero, El
Catarra, La
Catalán, El
Caudillo, El
Cazuela
Cebolla
Cebollero, El
Cebolleta
Cebollo
Cerocerosiete, El
Ceja
Ceja Blanca
Cementos
Centeno
Cerrita
Cesteros
Cestillo, El
Ciegas
Cisneras, La
Civil, El
Civilote
Coceros
Cojo Aguedilla, El
Cojo Cayo, El
Cojo Felipero, El
Cojo Majano, El
Cojo Mantecas, El
Cojo Niño, El
Cojo Paletilla, El
Cojona
Colchonero, El
Coleo
Coleta
Colmillo
Colorao, El
Colodra
Colorin
Confite, El
Convenencias
Cordeles
Cortezas
Costillones
Cota
Cotorro, El
Criminal, El
Cruceta
Cuatrovasos
Cuernos de Oro
Culocontento
Culofeo
Curilla, El
Curro, El
Cuquillo
 
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La siembra
La siembra

CH
Chaparro
Chaqueta
Chasquero, El
Chata Badía, La
Chata Bolas, La
Choto Cesteros, El
Chato de la Cuevecilla
Chato Gitano, El
Chato la Marusa, El
Checa
Chichanco
Chichancas, Las
Chicharras, Las
Chicharro
Chicharrón
Chichas, Las
Chichones
Chicote, El
Chimole
Chiqui
Chispa, El
Chite
Chivilla
Chocolate
Chorizo
Chorlito
Chorrilla, La
Chotila
Chuán
Chulo, El
Chupao, El
Churrero, El
Chuta
 
 
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D
Dacia, La
Desnudo, El
Diablo, El
Diente, El
Diente de Mula
Dios Grande, El
Domingona, La
Duerme
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La siega
La siega

E
Echababas
Entero
Espachurrá, La
España
Esquilarrabos
Estache
 
 
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F
Fariñas
Febrera, La
Felicitas, Las
Feliso, El
Flecha, El
Folión
Follaque
Forastero, El
Foril
Fuchi
Funes
 
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G
Gachasfollando
Gachona
Gafas, El
Galo
Gallego, El
Gaona
Garbancero
Garrota
Garrón
Gato, El
Gaullete
Gavilán, El
Gavilla
General, El
Giba
Gitano
Gitanillo, El
Gorila
Gorrino con Tirantes, El
Gorro, El
Gorrufos
Gricia, La
Guaguan
Guapas, Las
Guerrini
Guinda
Guitarra
 
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La trilla
La trilla

H
Habichuela
Habichuelo, El
Hermosillas
Higos en Torre
Hocico Toba
Hormiga, La
Hospitalero, El
Huevete
Hurón, El
 
 
 
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I
Inspector Gachet      
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J
Jaque
Jarete, El
Jaro Borrejo, El
Jaro Calandria, El
Jaro Coleta, El
Jaro Lancia, El
Jaro Malo, El
Jaro Mastín, El
Jaro Móstoles, El
Jaro Peuco
Jaro Tobías, El
Jaula
Jefe, El
Jeta
Jurao, El
Jumilla
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L
Lamparilla
Lapicero
Legaña
León
Lidio
Liebre, La
Liebro, El
Liendre
Liles
Lilla
Lili, El
Lina Morgan, La
Litri, El
Lobra, La
Lolo, El
Luchana
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Aventando
"Ablentando"

M
Macarena, La
Macarrones
Macuto
Machotas
Machuco
Madregachas
Maestrillo, El
Maete
Majano
Maina
Malaño
Malhuele
Malmira
Malrrasquilla
Mamao, El
Manazas
Manco la Virgen, El
Manchao
Manitas de cordero
Manito
Manguitas, La
Manolis
Manosnegras
Manosvueltas
Manquete, El
Manuelejas
Mantecas
Manzana, La
Maravillas
Marcos, Los
María del Manto
Marianete
Maria de Rapa
María del Sastre, La
Marragolpes
Masas, Los
Marotos, Los
Marotejos, Los
Mataespañoles
Matamoros
Matamulas
Mauflas
Mayer
Mayo
Mediobesito
Mediohuevo
Mediometro
Melonero, El
Mella, El
Mena
Mencitos
Mentiroso
Menudo
Merro
Mesié
Mierda, Don Manuel
Mijagotillas
Minaya
Mindolo, El
Minis
Millona, La
Minuto
Miste, El
Mítico, El
Místico, El
Mochuelo, El
Molinillo, El
Monene
Monago, El
Monarca, El
ElMónico
Monín
Monterilla
Monton de Mierda
Moño
Moñoardiendo
Moñozorongo
Moquilla
Moquita
Moreno Picatostes, El
Moragon, El
Morenete, El
Morquilla
Morete, El
Moro, El
Moteño
Muchasrrulas
Muda, La
Mueso, El
Mujer Peón, La
 
 
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La vendimia
La vendimia

N
Natas
Navajero
Nazarenas, Las
Negus, El
Nena, La
Nene, El
Niebla
Niño Blando, El
Niño Bonito, El
Niño la Sillera, El
Niño del Tango, El
Niño Goma, El
Nipópolo
Nueve, El
 
 
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O
Obispo, El
Ocho, El
Ojete
Ojo Azul
Ojos de Mochuelo
Orejetas
Orejón, El
Ovejo, El
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Recogiendo la aceituna
Recogiendo la aceituna

P
Pachichi
Pacha, La
Pacho
Paducha
Pajareta
Pájaro Frito
Pajalarga
Pajares
Pajarero
Pajarilla
Paje, El
Pajillas
Pajón
Palotes
Paletas
Palomero
Palomo, El
Panduro
Panraja
Panrajao
Panta
Pantalonas, La
Pantera Rosa, La
Panterilla
Panza Coco
Panza Morena
Pañales
Pañeretas, Las
Pañero, El
Pardillo, El
Párpados
Parra
Parrillano, El
Pastas
Pastora, La
Pata Galana, La
Pata Olivilla
Pataseca
Patajo
Patas
Patas Tuertas
Patín
Patitas
Patiti
Patona, La
Pavo, El
Pavonas, Las
Payasa, La
Peana
Pechecetes
Pecho Helao
Pedorrito
Peina
Pelao
Pelebona, La
Pelines
Peloestopa
Pelos
Peluchas, Las
Pellejilla
Pepe Canal
Pepe Hostias
Perchel
Perdío, El
Perragorda
Perreta
Peseta
Petenero
Petra Ojetes
Picacojones
Picatostes
Picola
Pichi
Pichirrichi
Pichón, El
Picola, La
Piejo, El
Piel de Coco
Pies Negros
Pijilín
Pilío, El
Pillo, El
Pincha
Pinchacacas
Pinchahuevos
Pinchamoros
Pincho
Pinorra
Pita
Pitufos, Los
Pinta
Pinturas
Piote
Pipa
Pisahuevos
Pisaflores
Pistolilla
Piter Stiguar
Pitete
Pocapena
Pocateta
Pocho
Pollastres
Pollito, El
Pollo, el
Polvos
Poni, el
Porras
Porrino
Potaje
Potito
Potra
Potro
Pregoneros, Los
Prensa
Prisillas
Pucheretes
Pulguilla
Punano
Punciana, La
Puntapuros
Puntaillas
Punteritas
Putilla, El
Putete, El
Putita, La
 
 
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Esquina Pelines
Este enclave frente a la Fuente del Moco y entre las calles del Caño y de la Virgen de la Paz, es conocido entre las gentes del barrio por "Esquina Pelines".
Y es que mi abuelo Domingo, El Chato Pelines vivió de chico con sus padres y los primeros años de casado en una casa que hubo anteriormente en esa esquina.
Lo de Pelines es casi seguro que fuera el mote que ya tuviera mi bisabuelo y que lo arrastrara de ascendientes anteriores.
Ya un antepasado nuestro, mi tatarabuelo Casimiro Flores Marcos-Alberca, vivió en el siglo XIX por la zona, en el número 6 de la calle de la Veracruz

Q
Quemao, El Quintillo Quinito Quirino
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R
Raja
Rajamanta
Rametes
Rana, La
Ranetes
Rancio
Ranito
Rapa
Raspa
Ratón
Regalao
Regino
Reinamora, La
Reque, El
Remi
Rey, El
Rico Lloron, El
Rigodón
Rija
Ronchin
Rosco, el
Ropasuelta
Rubisa
Refa, La
Rumí
Ruso, El
Rute
 
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S
Sabañones
Salchi, El
Salchicheras, Las
Salchicherete, El
Salero
Salivilla
San Juan
Sanguijuela
Sanmerquillos
Santa Negra, La
Santa de Trenta, La
Santana
Santillas
Sañoso
Sapo la Patata, El
Sardinilla
Sastrecillo
Sastres, Los
Seco, El
Señorito Domingo
Serio, El
Sevilla
Siempreduras
Sofoca
Soga, La
Soldadito de Chocolate
Soldadito de Plomo
Soleta
Solvito
Somera
Sopa, la
Sopicas
Sordo Ojales, El
Sordo la Prisca, El
Sorrastra
Sudán
Sudores
 
 
 
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El pastor
El pastor

T
Tablas
Tachuela
Taira
Taire
Talego
Tanete
Tano
Tarito
Tasjasas, Las
Tarta
Templao, El
Telares
Teta
Tinajeta
Tiricacas, Las
Titi, El
Tintin
Titulero, El
Tobarra
Toboseño
Toboso
Tocina, La
Tonto, El
Tonto la Adelina
Tonto la Guerra, El
Tonto Lerina, El
Torete, El
Tornajo
Trabicas
Tragatramas
Trajines
Trancos
Treintalibras
Tren, El
Trepillas
Tres Cerditos, Los

Trescoles
Trigueros
Tronchaesquinas
Tronchao, El
Tronchastiles
Tronera
Truena
Tuerto las Gaseosas
Tuerto Oreja, El
Tuerto Rija, El
Tule
Tullío
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U
Uno, El Uñas negras    
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Sentada en el poyete
Sentada en el poyete

V
Vacatuerta
Veneno
Vilches
Villorro
Violinas, Las
Viejo, El
Virutas
Virute
Vivanco
Vivillo, El
Vizcodiente, El
 
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Z
Zamarra
Zancona, La
Zapaterete
Zapo
Zapatos Blancos, El de los
Zorongo, El
Zorrita, La
Zorrita, El
Zorruno, El
 
 
 
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Al ataque
¡Al ataque!

INDICE

87 VOCABULARIO CRIPTANO-MANCHEGO

La riqueza del lenguaje popular en Criptana ha sido muy importante y deberíamos tratar de no olvidarlo. Es parte de nuestra cultura. Afortunadamente, muchas de las palabras y expresiones propias de esta forma de hablar se siguen utilizando hoy en día, sobre todo por la gente mayor.

A-B-C-D-E-F-G-H-I-J-L-LL-M-N-O-P-Q-R-S-T-U-V-Z

Pegando la hebra con una botella de zurra
Pegando la hebra con una botella de zurra

A

A cascaporrillo. A trocho y mocho.

A lo que vamos. Centrarse en el asunto, ir al grano.

Abarca. Calzado tosco de cuero crudo que cubre sólo la planta de los pies, con reborde en el entorno —a veces con suela tosca de goma de neumático—, y que se asegura con cuerdas y correas sobre el empeine y el tobillo.

Abarrer. Dejar el plato limpio.

Abarruntar. Barruntar, prever, presentir.

Abarrunto. Ataque de rabia.

Abarcas
Abarcas en el Museo del Carro y Aperos de Labranza de Tomelloso

Ablentar. Batir la mies una vez trillada y echarla al aire para separar el grano de la paja.

Abocicar. Agacharse para beber agua. También se dice cuando se pasa de un envase a otro algún líquido u otro artículo. "Abocica más para que se llene antes". "No abociques tanto que se saldrá". "Si quieres beber agua del caño te tienes que abocicar".

Aborruñao. Hecho una bola.

Abotardao. Atocinao, atontao, hinchado de cara y cuerpo, por atracarse de comer o de beber.

Abuelos. Parte del cabello que aparece por la zona posterior del cuello.

Abundio. Tonto

Aburrir.Término para describir que se ha colado el balón al tejado del vecino.

Aburrir la pelota
Aburrir la pelota

Abutragao. Gordo y seboso con falta de agilidad, sin cuello por la abultada papada.

Acacharse. Curvar el espinazo, normalmente para recoger algo.

Acapachar. Acobardar, acoquinar, acorralar, dominar, vencer a alguien.

Acelerarse. Ponerse nervioso.

Achares. Celos.

Achuchar. Enfrentar o atusar a un perro contra otro perro, animal o persona; también se utiliza para las personas como sinónimo de empujar o incordiar, y si es entre un hombre y una mujer significa agarrarse fuerte o arrepretarse, meterse mano.

Achuchón. Enfermedad o dolencia debida a un malaire o una malavuelta.

Achurrascar. Tostar levemente.

Achares
Achares

Acipotao. El que no se entera de nada o tiene costumbres borreguiles.

Acoquinar. Pagar la ronda en el bar.

¡Adiós ninón! ¡Que te crees tu eso! ¡Ni hablar!

¡Adiús! Interjección de sorpresa que se puede entender como ¡ahí va! o ¡atiza!

Adormiscao. Medio dormido.

Afoto. Fotografía.

Agarrao. Parte de la comida que se quedaba pegada en los peroles o sartenes.

Agkco. Asco. Ejemplo de la forma tan característica del criptano de aspirar suavemente la "s" al final de sílaba, sobre todo en el interior de las palabras.

Agarrao
Agarrao de unas gachas

Agoril. Escondrijo, sitio oculto. "Salir del agoril", equivale a levantarse de la cama.

Agonías (Ser un). Persona de poco ánimo, llorica, o que es muy agarrado y no se gasta un duro aunque le sobren las perras.

Aguachirle, aguachirre o aguachirri. Guiso con demasiado caldo y poca chicha y sustancia.

Aguardar. Estar esperando a que llegue o suceda algo.

Aguardentaos. Pastelillos que además de otros ingredientes llevan añadido de aguardiente en la masa.

Aguate. Dícese de cualquier bebida que está rebajada con agua o adulterada de tal manera que ha perdido sus propiedades."Este chocolate está muy aguate".

Agüelo. Abuelo

Ahí sos quedáis. Es una forma de despedirse.

Agüelos
Agüelos

Ahuecar. Largarse por si las moscas.

Aínas si vienes. Anda si llegas.

Airazo. Viento que sopla fuerte.

Ajilipollao. Dícese cuando uno está despistado de más, o es imbécil y aún encima no lo sabe.

Ajoatao. Especie de salsa mayonesa hecha con patata, yema de huevo, ajo, aceite y sal.

Ajuntar. Dícese cuando se tiene amistad con alguien para reunirse y pasar el rato.

Al amanecío. Por la mañana, a primera hora del día.

Al anochecío. Cuando ya es de noche.

Al boleón. Al azar.

Ajuntar
¿Te ajuntas?

Alante. Adelante, delante

Alboroque. Invitación a los amigos por la adquisición de un bien importante.

Alcagüeta. Cacahuete.

Alcontao. Ya mismo está hecho.

Aliviar. Acelerar el paso. "Alivia que vamos tarde".

Almenaque. Almanaque

Almendruco. Fruto del almendro, en su primera cubierta verde. También se aplica a tonto y ceporro.

Almodrote. Se aplica a cualquier guisote pastoso y revuelto, tipo potaje; también a desorden, lío.

Almorranas. Hemorroides.

Almenaque
Almenaque
Chapucilla casera con estampa de Singer y faldillas de Unión Española de Explosivos

Almorzá. Cantidad de cualquier cosa, líquida o sólida que cabe en el hueco formado por las dos manos juntas.

Almorzar. Comer a media mañana haciendo un alto en el trabajo para recuperar fuerzas.

Amagarse. Agachar o inclinar alguna parte del cuerpo o todo él. "Amaga la cabeza, que te vas a dar".

Amarrón. De color marrón.

Amolar. Molestar.

Amorrinao. Cuando a un enfermo le entra el recargo de la fiebre y se queda como dormido.

¡Amos! Expresión que se utiliza para iniciar la marcha, para meter prisa. o como interjección de sorpresa. Literalmente puede traducirse por "¡vamos!". "¡Amos qué!". "¡Amos anda!".

¡Amos calla! Expresión que denota extrañeza, incredulidad o admiración. "¡Amos calla!, exagerao".

Almorzar
Descansillo a media mañana para almorzar

Amoscarse. Enfadarse.

Amoto. Motocicleta.

Anca. Adverbio de lugar. "Vamos anca...".

Anda con Dios. Expresión de saludo muy usada si al que se saluda anda con prisa.

Andanda. Expresión que denota hartura. "Andanda, y dale con la vareja".

Ande. Donde.

Andorga. Bajo vientre. "Llenar la andorga".

Anguarina. Prenda rústica de paño burdo que usan los labradores para protegerse del frío y el agua.

Angustias. Persona que se agobia por todo, que nunca cree que va a poder hacer las cosas.

Anguarina
Anguarina

Anque. Aunque.

Antiayer. Anteayer.

Antico. Antes.

Apalancarse. Quedarse parado en un sitio mucho tiempo.

Apanderarse. Resquebrajarse la pared formando panderones.

Apañá. Mujer hacendosa, buena madre de familia.

Apañarse. Arreglarse.

Apañico. Amistad intima con una mujer.

Aparranarse. Sentarse arrellanándose para mayor comodidad. "En cuanto llega a casa se aparrana en la butaca.".

Aparranarse
Aparranada en la butaca y tomando el fresco

Apedreo. Juego o no tan juego de los chicos a tirarse piedras.

Apescar. Apoyarse en algo. "No te apesques en mí, que estoy muy cansao".

Apreturas (Entrar unas). Necesidad imperiosa de ir a cagar.

Arbañil. Albañil. Ejemplo de la forma tan característica del criptano de intercambiar los sonidos "r" y "l". También, por ejemplo, Almario por armario.

Ardiles. Vivaracho, activo.

Ardite. Pizca, porción de algo pequeñísima.

Ardorá. Acidez, ardor de estómago.

Arquiteto. Se aplica a las personas sabelotodo.

Arbañiles. Aquellos andamios de antes
Arbañiles. Aquellos andamios de antes

Arradio. Aparato de radio.

Arrancaera. La última ronda en el bar.

¡Arrea! Exclamación de sorpresa.

Arrecío. Entumecido por exceso de frío. "¡Abrígate, que estás arrecío!".

Arrejuntao. Persona que vive con otra como si estuviera casada.

Arrempujar. Empujar, hacer fuerza sobre algo para moverlo.

Arrevolao. Encendido, rojo por la mucha fiebre.

Arrimar cebolleta. Insinuarse con la parienta para llevarla al huerto

Arropijarse. Arroparse mucho.

Arrancaera
Bar Eugenio. Danos la arrancaera, Jesús

Arruchao. Quedarse sin dinero.

Artista. El que se desenvuelve como pez en el agua y domina cualquier situación

Ascape. Deprisa. Rapidez en hacer algo por la falta de tiempo. "Vengo ascape".

Asiéntate. Siéntate.

Asobar. Adormecerse.

Asobarcá. Sentirse una persona molesta cuando la ropa oprime cerca de los sobacos.

Asobinarse. Cuando una persona se encuentra acostada o bien sentada y tiene dificultades para incorporarse, se dice que esta asobinada.

Asomallar. Requemar algo levemente.

Asomallar
Matanza del cerdo. Asomallao para churrascale los pelos

Asura. Sofoco, vergüenza.

Atacarse. Introducir los faldones de la camisa por dentro del pantalón. "Espérate que me estoy atacando".

Ataero. Cuerda, soguilla, atadero de esparto para atar sacos.

Atalajarse. Vestirse.

Aterecío. Sentir mucho frío. "Estar aterecío".

Atijao. Se dice del que está excesivamente arropado, tapado.

Ato. Comida que se lleva al campo.

Atoestrozo. Hecho con ansia, basto y sin mucho cuidao.

Atornajao. Persona medio dormida por embriaguez.

Atornajao
Te veo como si estuviera atornajao

Atufarse. Intoxicarse con las emanaciones del brasero, por el humo o por el olor penetrante de algún producto químico.

Atusao (Venir). Venir justo.

Atusar. Incitar a los perros para atacar"

Auple (Ponerse). Cuando se derrama, vierte o salpica algo sobre nosotros, poniéndonos perdido, se dice la expresión: “Me he puesto auple".

Avinagrao. De mal carácter, siempre con mala cara y enfadado.

Avío. Comida que se lleva al campo o al lugar de faena.

Azogue. Se dice del que es nervioso que tiene azogue. No se puede estar quieto, como el azogue (mercurio).

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Atufarse
Atufarse con el brasero

B

Bacín. Individuo que se quiere enterar de todo, curioso en extremo, metomentodo y zascandil.

Bacinear. Acción y efecto de estar urgando para enterarse de algo.

Baladre. Es un arbusto alto de la familia de las adelfas, con flores vistosas, enormemente venenoso. De ahí la expresión: "Eres más malo que el baladre".

Baldragas. Flojo, sin energía, poco dado al trabajo.

Baldrogas. Tranquilo, cachazas.

Balduendo o banduendo. Que anda por ahí suelto, de allá para acá.

Banca. Sofá de madera hecho de forma artesanal que generalmente lleva el respaldo coronado con una moña tallada.

Banca
Banca

Bandolina. Especie de engrudo que se hacía con huesos de ciruela hervidos, o con zaragatona, una planta que, también hervida, soltaba un líquido fijador parecido a las gominas actuales. "Me haces un moño bonito y me untas bien de bandolina".

Barranco. Lugar en las casas, por los corrales, donde se pudría la basura y donde se habilitaba un retrete para el servicio de las personas. Eran los tiempos en que no había alcantarillado ni servicio de recogida de basuras.

Berzos. Boceras sucias.

Bibilibute o bilibute. Entrometido, zascandil, bacín.

Blincar. Saltar.

Birriago. Releje de suciedad en la cara u otras partes.

Boceras. Labios y morro. También persona que se mete en todo y todo lo casca.

Berzos
Berzos

Boche. Agujero en el suelo.

Bollagas. Ganso y con mucha pachorra. También persona gordinflona y poco garbosa.

Bolliscas. Chipas que salen de la lumbre.

Borrico. Bestia parda. "¡Vaya un tío borrico!".

Brazao. Una gran cantidad de algo.

Brutáncano. Totalmente cerril, lo más parecido a un animal.

Buche. Barriga.

Bujero o burejo. Agujero, orificio.

Bulero. Mentiroso, embustero.

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Bolliscas
Bolliscas

C

¡Cabal! Ejemplo de la forma tan abundante del criptano de emplear el lítote, figura retórica que consiste en afirmar algo, negándolo. En este caso, es no estar de acuerdo.

¡Cabal y monta! ¡No te lo crees ni tú!

Caballerico (Ir). Se aplicaba a ir de forma cómoda montado sobre un animal; hoy se adapta a ir subido cómodamente en cualquier vehículo.

Caballete. Escalera de tijera.

Cabezá. Cabezada, siesta informal. También, dar la cabezá, es asistir a un entierro y cumplir con los deudos del difunto bajando respetuosamente la cabeza.

Cabrillas. Manchas o culebrillas rojas que se hacen en las piernas por estar mucho tiempo cerca del fuego o de un brasero.

¡Qué caballericos!
¡Que caballericos!

Cacho. Pedazo más o menos pequeño de algo, normalmente se suele emplear para los comestibles, y especialmente para el pan.

Cagarria. Persona cobardica y un poco inútil.

Cagurrio. Tío cagueta, cobarde.

Calzaera. Cuerda de esparto, cáñamo o cuero para atarse las abarcas.

Campante (Tan). Ufano, satisfecho. "Se quedó tan campante".

Cancabolillos. Acción de llevar a un crío cansado sobre los hombros.

Candela. Fuego

Candorro. Rústico.

Caneloso. Zalamero.

En cancabolillos
En cancabolillos

Canguelo. Miedo, temor.

Canillas. Espinillas de un tío reseco.

Cansera. Fatiga después de un esfuerzo.

Cantazo (Ser más serio que un). Expresión para indicar la seriedad en grado sumo.

Cañamique. Canica, bola para jugar al guá muy pequeña.

Capellá. Puntera o remiendo en la pala de las abarcas.

Cardo. El que es adusto y desabrido, con mal carácter.

Carlancón. Guasón, con sorna o retranca.

Carrasca. Nombre de una especie de encina.

La carrasca gorda
La "carrasca gorda" entre Arenales y Criptana

Cartapacio. Cartera de badana, hule, cartón u otra materia para los cuadernos, libros y utensilios escolares.

Cascajosa. mujer que habla mucho y sin tino.

Cascar. Hablar, contarlo todo con pelos y señales.

Cascarsela. Masturbarse.

Cascaruleta. Cáscara dura. También, la concha de las almejas y chirlas.

¡Casi nadie al aparato! Expresión para ponderar la importancia de un personaje.

Casquera. Conversación.

Cellajo. Señal en la carne producida por una liga.

Cencerretas (Estar hasta las). Estar sucio de arriba a abajo. También, estar harto y fastidiado.

Casquera
De casquera

Ceporro. Cepa vieja o parte de ella que arrancada o cortada se usa para la lumbre.

Cerrita. Pelo que cae sobre la frente.

Chache. Hermano mayor.

Chaira. Navaja.

Chalao. Loco

Chamá. Lumbre, fuego. "Hacer una chamá".

Chambra. Blusa femenina.

Chamusquina. Olor que queda después de haberse quemado algo. La expresión "me huele a chamusquina" indica duda a que haya podido ocurrir algo que se trata de ocultar. También se aplica a una llovizna fría, fina y rápida.

Chamá
Una chamá para hacer un guisote

Changao. Roto, destrozado.

Chaparro. Mata baja de encina.

Cheche. caramelo o golosina entre los niños.

Chicote/a. Niño o niña pequeña.

Chile. Perro.

Chingar. Follar, joder. También robar

Chiscar. Encender fuego. Conectar un aparato eléctrico.

Chisquero. Mechero.

Chocho, chucho o chumino. Genitales de la mujer.

Chisquero
Chisquero

Chorcho. Burlón, guasón. En femenino, chorcha es mujer calentorra.

Chorra. Interjección típica de admiración, asombro, sorpresa, enfado, júbilo, etc. Miembro viril.

Chuminá. Insignificancia, menudencia.

Cina. Montón de mies en la era. También, acopio de gabillas.

Cinta o cintilla (Dar la). Retocar la pintura (o la cal) en el rodapié.

Cipámpano. Idiota.

Citilla. Persona que gusta de incitar o provocar.

Cobete. Cohete.

Cocero. Pequeña caseja en el campo con cocina de fuego bajo y camastros.

Dar la cintilla
Dar la cintilla

Cochura. Cantidad que se amasa de una vez para hacer el pan en una casa o dulces como magdalenas; mantecaos, rosquillos...

Coger. Caber.

Condumio. Comida.

Contrapiao. Que está al contrario o al revés.

Convidá. Invitación que se hace para celebraciones señaladas.

¡Copón! Expresión típica de admiración, sorpresa, enfado, júbilo, etc.

Cordelejo (Dar). Dar largas, entretener a uno con falsas esperanzas.

Correa (Tener). Tener paciencia.

Corría. Carrera, acción de correr. "¡Date una corría a ver si lo alcanzas!".

Convidá de un bautizo
Convidá de un bautizo

Corrusco. Mendrugo de pan.

Corte. Lugar dónde se queda la labor para seguir a otro día.

Coscorro. Zoquete, trozo de madera para el fuego. También resto duro de pan.

Costalá. Caída, costalada.

Critana. Criptana. Ejemplo de la forma tan característica del criptano de eliminar consonantes al final de sílaba, sobre todo en el interior de las palabras.

Cuajo. Calma, lentitud.

¿Cualo/a?. ¿Cuál?

Cuando quias vienes. Cuando quieras, vienes, que te voy a dar un trancazo.

Coscorro
Comiendo un coscorro de pan

Cuartos. Los dineros, lo que valen las cosas.

Cucha. Escucha.

Cueva (Otro que sale de la). Expresión equivalente a otro que viene con lo mismo.

Cuevero. En tiempos, se aplicaba no sólo a los que en ellas vivían, sino a todos los que lo hacían por la zona de la sierra de los molinos; ahora, se dice en plan despectivo a los que se quiere herir por su baja condición, por vulgares u ordinarios.

Culete (Echar un). Descansar en un trabajo, principalmente en el campo, sentándose en el suelo.

Custrío. Que tiene cortada, reseca, deshidratada y agrietada la piel por el agua y el frío.

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Culete
Echando un culete para tomar un bocao

D

Dalearse. Ladearse.

Dar un agua. Lavar la ropa de manera ligera.

Dar un ojo. Mano de jabón que se daba a la ropa cuando se lavaba a mano en una artesilla.

De balde. Gratis, sin coste alguno.

¿De quién eres? Forma de preguntar cómo se llaman los padres.

Dejao. Descuidado en sus cosas.

Dende o ende. Desde

Dendecuando o endecuando. Desde cuando.

Dendeluego o endeluego. Desde luego. Se utiliza como sinónimo de "y que lo digas" o como reproche. "Endeluego, eres de lo que no hay".

Dando un ojo
Dando un ojo

Dendenantes o endenantes. Desde antes.

Dengue. Se dice del que come poco y mal.

Desatalajao. Mal vestido y con la camisa medio fuera de los pantalones

Descalabrar. Hacer alguna herida en la cabeza.

Deseguida. Enseguida.

Despimporro. Desorden.

Desuncir (No). No salir de problemas y dificultades.

Duz. Que está muy dulce. Famoso el arroz con duz.

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Arroz con duz
Arroz con leche, "arroz con duz"

E

Ejo/a. Diminutivo. "Hermosejo".

Empezao (Estar). Tener irritación en la piel a causa de alguna sustancia cáustica

Enaceitao. Mantecado hecho con aceite de oliva en vez de manteca.

Enantes. Antes.

Encanarse. Quedarse envarado por el llanto, sin aliento, sin respiración. Situación en la que se ponen muchas veces los bebés y producen el susto a sus padres.

Engañuza. Engaño, trampa.

Engorrinar. Ensuciar.

Enjabonao. Aseo que se hacía a los chicos de una casa todos los sábados, restregando bien las partes mugrientas con estropajo y jabón, y metidos en un lebrillo con agua caliente

Enjabonao
Enjabonao uno detrás de otro

Enque. Aunque.

Enseguidica. Ahora mismo.

Enterao. Sabelotodo. También se aplica en sentido irónico para todo lo contrario. "Estas tú enterao".

Entoavía. Todavía.

Entojunto. Guisote de conejo, patatas, ajos, pimientos y aceite crudo que se pone todo junto en el perol.

¡Equiricual! ¡Eso es! ¡Ahí está!

¡Es que sí! Ejemplo de la forma tan abundante del criptano de emplear el lítote, figura retórica que consiste en afirmar algo, negándolo. En este caso, es como decir "ni hablar, de ninguna manera".

Es tonto el chico. Otro ejemplo de lítote, afirmando algo, negándolo. Lo que se quiere decir es que el chico es listísimo.

Entojunto
Entojunto

Escachumizar. Romper, estropear.

Escalichar. Hacer caliches. Desconchar un recipiente de porcelana.

Escapá. Abandono temporal de la actividad normal para divertirse, hacer un viaje o visitar a alguien.

Escarbes (Tonteria que). No puedes hacer nada para evitarlo.

Escocio (Estar). Escocido, generalmente en el culo, ingles o entre nalgas, por la rozadura de la ropa o por tener diarrea.

Escopeta del Feliso (Fallar más que la). Fallar mucho en una actividad.

Escurricipiarse. Escurrirse.

Esguarranarse. Tumbarse de cualquier manera, a la bartola.

Esollaura. Herida que se producen los niños, sobre todo en las rodillas, cuando se caen.

Caliche
Antiguo orinal de hierro esmaltado con caliche

Espachar. Darse prisa en hacer algo o en ir algún sitio.

Espanchurrao. Aplastado.

Espatarrarse. Colocarse de forma comodona.

Espelitre. Repelús, escalofrío.

Esperecío. Con mala cara, como si se estuviera enfermo. "Seco y esperecío".

Espirituao. Excesivamente flaco.

Espizcar. Hacer migas de algo.

Esportillar. Mellar, romper el borde o el canto de algo.

Estáte y verás. Expresión que avisa de algún peligro inminente.

Espatarrado
Espatarrao en el sofá

Esterajo. Estera de esparto.

Estezar. Lavar o fregar intensamente las partes mugrientas de los niños

Estijeras. Tijeras.

Estomagoso. Pelmazo.

Estrozá/ao. Destrozada/o

Ete/a. Diminutivos. "Hermosete".

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Esterajo
Esterajo

F

Fachá. Parte frontal y exterior de la casa.

Faltriquera. Bolsa de tela que llevaban las mujeres debajo de la saya o el mandil para llevar sus pertenencias.

Finústico. Persona exageradamente delgada, como un fideo.

Flauta. Bacinote y danzarín, culillo de mal asiento.

Fli (Aparato de). Aparato provisto de bombín, propulsor de insecticida para matar moscas y mosquito.

Fogará. Rojez en la piel provocada por una alergia. "Dar una fogará" es expresión que utilizan las mujeres cuando sienten los calores propios del tiempo de menopausia.

Follagas. Gordo, molesto, tonto y torpe.

Faltriquera
Faltriquera en las enaguas

Follar. Además de joder, copular o practicar el coito, llegar las gachas al punto para retirarlas del fuego, cuando ya la grasa empieza a subir arriba y la masa intenta hervir haciendo una especie de gorgoritas o pedorretas (gachas follando).

Folludo. Se dice del trompo mal liado.

Fuente (Caer la). Caer el agua de la fuente.

Fuste. Prestigio de alguien. Se alude normalmente cuando se carece de él. "Qué poco fuste".

Furriela. Conjunto de cosas inservibles

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Follar
Gachas follando

G

Gachón/ona. Persona que por cualquier circunstancia se encuentra en un estado especial de blandenguería, anhelante de que la quieran y mimen.

Gachoso. Persona blanda de carácter, blandón.

Gachupe. Agua sucia con barro. Se formaba antes en las calles cuando eran de tierra y llovía, y también cuando la nieve se está derritiendo. "¡Menudo gachupe!".

Galguería. Dulces. Pero también se aplica a los alimentos prescindibles, de capricho. "Eso es galguería".

Galgo. Goloso, que le gusta mucho el dulce, la galguería.

Galgos (Hacer los). Entre los chicos, agarrar a uno fuertemente para que no se moviera, abrirle la bragueta y el calzoncillo, y echarle un puñado de tierra o broza en los genitales.

Gana (Haber). Tener hambre, apetito.

Galguería
Galguería

Gansería. Lentitud en el modo de hacer, parsimonia.

Garbana. Galbana, flojera, pereza.

Garrulo. Paleto.

Gazuza. Hambre.

Goína. Boína.

Gola o golilla (Dar). Dar envidia.

Golgorita. Burbuja de aire en los líquidos

Golondrino. Grano muy doloroso en el sobaco.

Golpalá. Golpe violento de espaldas contra el suelo.

Goína
Goína

Granao. Persona que ha llegado a la edad adulta.

Guarrindango. Persona guarra, sucia.

Güeco. Hueco o espacio libre.

Güera. Hoguera.

Güevo. Huevo

Güito. Hueso de un albarillo y también el silbato que se hacía con él, raspándolo y añadiendo saliva contra una superficie dura hasta conseguir un orificio.

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Güera
Güera

H

Haba o habón. Roncha, hinchazón cutáneo al ser picado por una avispa, un mosquito, un tábano o cualquier otro insecto.

Habichuelas. Término utilizado en la Mancha para nombrar a las alubias.

Habichuelos. Judías verdes.

Hacer malas gachas. Se suele decir cuando dos personas no se llevan bien.

Hacer sábado. Antiguamente se acostumbraba a hacer una limpieza general y a fondo de toda la casa una vez por semana, que solía ser el sábado.

Haiga. Haya. Manera generalizada de construir el presente de subjuntivo del verbo haber.

Haldones. Puntas de la camisa cuando sobresalen por encima del pantalón.

Hartura (No tiene). Dícese cuando una persona no tiene límite ni se sacia con nada.

Abichuelas
Abichuelas

Hato. Conjunto de enseres que labradores y segadores llevan al campo.

Hebrear. Pegar, zurrar.

Hermoso/a. Expresión cariñosa hacia alguien conocido

Hinque. Juego infantil con un instrumento para clavar en la tierra.

Holgandero. Holgado, ancho.

Hóstica. Improperio. Exclamación que se emite como demostración de enfado y como desahogo. Por lo general no tiene segunda intención y está ausente el ánimo de blasfemar.

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Hato
Con el hato en las alforjas... y en bicicleta

I

Indición. Inyección.

Infestar. Infectar. enconar.

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J

Jalbegar. Blanquear las paredes con cal. Enjabelgar

¡Jamía! ¡Hija mía! Expresión que puede ser de asombro.

Jaro. Individuo que tiene el pelo rubio o pelirrojo. Color amarillo chillón. "No jodas, jaro" es expresión utilizada por "no fastidies".

Jijarro. Guijarro.

Jalbegar
Jalbegar

Jirulo. Bobo.

¡Jodeca! Expresión de enfado.

Jodío. En solitario adquiere un carácter admirativo, y utilizado como adjetivo sirve para destacar. "Qué jodío, lo que sabe". "Tonto jodío". "Jodío modorro".

¡Jodío, chaquetón! ¡Vaya! ¡Caramba!

Jumaera. Humareda.

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L

La. Artículo empleado delante de nombres propios femeninos: "la Carmen, la Petra". No ocurre lo mismo en los masculinos.

Laete. Sitio, lado pequeño.

Lenciciao. Persona que se mete donde no le importa, sabiondo.

Jumaera
¡Qué jumaera!

Lerín (Ser más tonto que). Pues eso. También se utiliza "tonto la Lerina".

Letanías. Cansino, pesado con sus peroratas y siempre dando sentencias. Y también meapilas.

Levas. El que las tiene es perro viejo; tiene ya espolones. "¡No tiene levas...!", en la retranca manchega, es otro ejemplo de empleo del lítote, figura retórica que consiste en afirmar algo, negándolo. En este caso se quiere expresar que no hay quién lo engañe.

Liego. Campo descuidado. La expresión "¡vas a hacer to liego!" sirve para recriminar, ante la sospecha de que todo se está haciendo mal en cualquier asunto, que se va a ir todo al garete.

Lista (Correr más que el tío de la lista). Darse mucha prisa en hacer algo.

Longuis (Hacerse el). Hacerse el loco.

Lumbre (Hacer). Encender el fuego. "Dar lumbre" es encender a otro el cigarrillo.

Lustre (Tener). Ir bien lavado y vestido, con prestancia. Ser de buena familia.

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lumbre
La sartén en la lumbre

LL

Llenarse. Ensuciarse.

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M

¡Macá! Interjección ante un contratiempo, forma apocopada de "macagüen"

Macagüen. Me cago en…

Macagüendiela. Me cago en... vete tú a saber.

Macoco/a. Fruta muy madura, pasada. Persona blanda de carácter, blandón, gachoso.

Madalena. Magdalena.

Madalenas
Madalenas

Madrí. Madrid. Ejemplo de la forma tan característica del criptano de eliminar a "d" al final de palabra.

Mal rasque. Mal genio.

Mala follá o malfollá. Se aplica a la persona cuya característica más notoria es su mala leche, su carácter avinagrado y desagradable.

Mamola. Barbilla. Hacer la mamola es engatusar.

Mandao. Recado, encargo.

Mandrias. Pusilánime, inútil.

Manducatoria. El asunto del papeo

Mangarrián. Pardillo.

Manducatoria
Llegó la hora de la manducatoria

Maniso. Desmanotado, poco hábil con las manos.

Maquinanta. Que siempre está intrigando y enredando, que todo tiene que ser lo que ella desee.

Marica. Urraca.

Maromo. Afeminado, mariquita.

Marrulla. Trampa en el juego.

Martingala. Artimaña, estratagema para engañar, para conseguir algo astutamente.

Maruso. Mariquita.

Más guarro que la Patona. Expresión en Criptana que hacía referencia a un personaje muy popular y odiado por la chavalería anterior a la guerra civil,"La Patona", mujer soltera, de aspecto hombruno, que vivía en un cuartucho bajo en la calle de la Virgen y ejercía de vigilanta en el "gallinero" del Teatro Cervantes.

Marrulla
¿Quién estará haciendo marrullas?

Mastuerzo. Necio, bobo, un verdadero zoquete.

Mataura. Herida en las caballerías por rozadura de algún apero, aparejo u otra causa.

Mauflas. Bobalicón.

Mayo (Nos ha jodío mayo). ¡Qué fastidio (por el calor)!

Mejunje. Mezcla.

Mellao o mellico. Falto de una o más piezas dentarias.

Mesmo. Mismo.

Mester. Menester.

¡Mia! ¡Mira!

Miaja. Poca cantidad de alguna cosa o rato corto de tiempo. "Dame una miaja pan". "En una miaja vengo".

Mellao
Mellao

¡Miaque! Expresión que normalmente se utiliza al principio de la frase y es la contracción de "¡mira que!".

¡Miasi! ¿Mira si!

¡Miatu! ¿Mira tú!

Mieja o miaja. Un poquito de algo.

Mijita. Casi menos que miaja, menudencia insignificante.

Milindre. Persona delgada o de poca corpulencia.

Minda. Órgano sexual masculino. "Tócame la minda".

Mínino. Pequeño. Pero "minino que es", con retranca, utilizado en lítote, figura retórica tan empleada en Criptana que consiste en afirmar algo, negándolo, es todo lo contrario: enorme. Se aplica a las personas.

Mixtos. Cerillas.

Mixtos
Cajas de mixtos

Moje. Pringue, salsa en una comida, apropiada para mojar pan.

Mojete. Comida manchega con diversidad de variantes.

Mojitear. Mojar en las comidas con sopas de pan.

Mondaúra. Cáscara o desperdicio de las cosas que se mondan.

Morceguil. Tipo de murciélago insectívoro que se pasa el día colgado cabeza abajo, sujeto con las garras de las extremidades posteriores. Se aplica a los mozalbetes que están ya con las hormonas a cien, calentorros.

Mosca. Modorra.

Moscarda. Especie de mosca que se alimenta de carne muerta y se empeña en depositar sus larvas en los jamones de matanza recién colgados.

Mostrenco. Persona extremadamente obesa y torpe.

Mojete
Mojete

Mu. Contracción de la palabra "muy".

Muchismo y munchismo. Muchísimo.

Músico. Bacín, que está en todos los fregaos y poco trabajador

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N

Na. Nada.

Naide. Ninguna persona.

Nazareno. Fariseo, que no es lo que parece. Retocado y que esconde sus intenciones.

No cunde la risa. No estamos para bromas.

Nombrao. Famoso.

Muchismo
Muchismo de to

Notestés. Advertencia para realizar las cosas sin tardanza.

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O

¡Odo! Expresión de asombro o sorpresa, aféresis de ¡jodo!

Onde. Dónde.

Oraje. El tiempo que hace.

Orillarse. Apartarse. Ir hacia la derecha del camino con un vehículo, con animo de aparcar o de ceder el paso. También se aplica a las personas.

¡Ospera cana! Expresión utilizada por el que se sorprende por algo o recibe algún golpe que le duele mucho.

Ote/ota. Diminutivos. "Chicote/a".

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Oraje
Mal oraje se presenta

P

Pa. Para.

Pacá. Para acá.

Pacencia. Paciencia.

Pachasco. Afirmación reafirmando algo evidente. Pues claro, faltaría mas. Contracción resultante de unir los vocablos para y chasco.

Paice. Parece. La expresión "te paice que" indica desaprobación. "Te paice que... son horas de venir".

Pajarero. Pillastre, zascandil.

Palillo. Palo duz, raíces de regaliz

Palillo
Palillo

Pallá. Para allá.

Papo. Órgano sexual femenino.

Papón. Tonto y sin fuste y que mete la pata.

Paponaco. Más tonto y bobo aún.

Papucio. Tonto, lerdo.

Parato. Avión.

Parcilla. Murete bajo utilizado para separar.

Pasaeras. Piedras que se colocan para cruzar un río o una torrentera.

Peal. Paño tosco con que se cubre el pie debajo de las abarcas.

Parcilla
Parcilla alrededor del santuario de la Virgen de Criptana

Peazo. Trozo de algo. Parcela pequeña de tierra.

Pegás. La comida que se quedaba pegada a las sartenes (generalmente en las gachas) o pucheros.

Pegote. Sueño breve (la siesta).

Peiname. Peinarme. Ejemplo de la forma tan característica del criptano de eliminar la "r" en los verbos en infinitivo que llevan pronombre pospuesto. "Voy a peiname". "Voy a lavame".

Pelandera (Estar). Estar muy caliente la comida o el agua.

Pelerina. Toquilla de forma semicircular, generalmente de punto, que usan las mujeres.

Pelliza. Abrigo corto, de paño grueso, reforzado con piel en el forro y a veces en el cuello.

Pelotillas. Albóndigas.

Pellizas
Pellizas

Pelucho. Despeinado.

Péndice. Apendicitis.

Perillán. Se les dice a los chicos cuando son pillos y granujillas.

Perráncano. Bribón en grado superlativo.

Perrengue. Bribón, vago.

Perrente (De). De repente. "Se murió de perrente".

Perrilla. Llaga en los labios.

Pildorillas. Pelotillas de mocos espesos que se sacan de la nariz y se amasan con los dedos. Cuando éramos chicos las pegábamos por debajo del tablero de las mesas. Cuando se veía a alguien en esta operación, solía decirse: ¿Es que vas a poner botica?

Perrilla
Perrilla

Piquejo. Trozo de tierra o viña pequeño.

Pizca. Porción o pellizco de algo pequeñísima.

Plantá (Bien). Buena moza

Pólvora. Fuegos artificiales

Ponchina. La que, a causa de alguna enfermedad o contratiempo, está blandona, con deseos de que la quieran y mimen.

Portá. Portada del corral.

Portás (Las). Últimas casas del pueblo en las que se detienen los anderos del Cristo de Villajos y de la Virgen de Criptana cuando traen o se llevan las imágenes a sus santuarios.

¡Poshijo! ¡Vaya! ¡Caramba!

Portás
Las "portás" de la Virgen, en el Calvario

Potis. Engreído, presumido.

Poyo. Banco de piedra, yeso u otra materia adosado a un muro. Poyete, si es pequeño o bajo.

Poyuelo. Escalón de entrada a una casa. Travesaño de madera que tenían antes en la parte de abajo los cercos de las puertas.

Premiso. Permiso.

Presente. Plato con diversos productos de la matanza con el que se obsequia a familiares, amigo y vecinos.

Pringue. Aceite que sueltan los chorizos, el tocino...

Prisillas. El que tiene siempre prisa.

Pucheros. Gestos en la cara, como gemidos entrecortados, que preceden al llanto. Son propios de los críos pequeños, pero también de las personas mayores cuando intentan sobreponerse o contenerse de una fuerte emoción.

Pringue
Con la pringue que sueltan al freir unas tajadas de tocino y unos chorizos, se hacen unas gachas

Pudrío. Podrido.

Pueque. Puede que.

Puñao. Puñado. Porción de algo que puede cogerse con una mano.

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Q

¿Quacís? ¿Qué hacéis? Expresión de saludo al encontrarse con un grupo de gente.

¡Qué cojona! Expresión de enfado.

¡Qué coraje! ¡Qué fastidio!

¡Qué gusto! ¡Qué bien!

Uvas pudrías
Uvas pudrías

¡Qué pena! Con retranca, se quiere expresar todo lo contrario. "¡Qué pena!, lo bien que lo pasamos"

¡Qué risa! Muy de Criptana, se quiere expresar todo lo contrario. "¡Qué risa!, que mal lo pasamos".

¡Que risión! Reírse, divertirse.

Quebrao. Herniado.

¡Quia! Reducción de la expresión "¡qué ha de ser!" transformada también en "¡qué va!", que indica enérgica negación.

Quies. Quieres.

Quiquilicuatre. Exactamente.

Quiquiricosa. Adivinanza.

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¡Qué risión!
¡Qué risión!

R

Rabisco. Furioso.

Raspao (Dar un). Regañar. Criticar a alguien sin estar presente.

Rasque. "Tener mal rasque" es tener malas pulgas, mal carácter.

Rebolá. Amanecer o atardecer rojizo. "Dar una rebolá" se utiliza para indicar que se tiene un acaloramiento.

Redina. Alcuza para el aceite.

Regüeldo. Erupto.

¡Regular la bicicleta! Expresión para indicar que una determinada situación nos sobrepasa.

Relatrá. Sabionda y pedante.

Releje.Restos de comida u otra suciedad alrededor de la boca o en la cara.

Rebolá
Rebolá

Repente (Dar un). Dar un síncope, un patatús.

Repiso. Estar pesaroso de no haber hecho bien alguna cosa.

Resabiao. Que tiene un vicio o mala costumbre.

Restirá. Presumida.

Retrataura. Fotografía.

Retrotero. El que siempre va de allá para acá.

Revenío. Mal cuerpo después de una noche de fiesta. También en que está desengañado, escarmentado.

Revullicio. Mucho jaleo

Riaaa. Palabra para indicarle a la bestia que vaya a la izquierda.

Restirás
Restirás

Rodalete. Rodal, espacio pequeño.

Rodilla. Paño para las limpiezas caseras que servía de servilleta sobre la rodilla.

Roncha. Costra, principalmente de una herida, pero también de suciedad, de mugre.

Roña. Capa o costra de suciedad que se va acumulando de no lavarse.

Roñica. Tacaño, roñoso y algo tramposo.

Rozaura. Rozadura, generalmente en los pies por los zapatos.

Rulaja. Rodaja o loncha de embutido.

Rular. Dar vueltas un cuerpo. El rulo, por ejemplo, en las eras.

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Rular
Pasando el rulo sobre la parva

S

Sabañones. Hinchazón o ulceración de la piel, principalmente en las manos, pies, u orejas, con ardor y picazón, causada por el frío.

Saja. Herida, corte.

Sayona. La que va con la falda muy ancha.

Samugo. Persona terca, estirada, poco sociable y remolona.

Sejar.Retroceder, ir hacia atrás.

Sejatrás. Vete para atrás, recula (generalmente dirigido a las bestias).

Semos. Somos

¡Sepadios! ¡Vete a saber!

Sio o so. Palabra para indicar a las bestias que se paren.

Sejatrás
Sejatrás

Soguilletas. Trenzas hechas en el pelo.

Solbitar. Silbar.

Solbito. Silbato.

Somallar. Asar en la lumbre.

Somarro. Trozos de cerdo asados en la lumbre. También insulto para una persona poco activa o perezosa.

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T

Taba. Hueso de la rodilla del cordero o la oveja que, convenientemente limpio, servía para el juego, claro, de la taba.

Tablete. asiento bajo construido con tablas.

Tablete
Tablete

Tajá. Tajada, trozo pequeño de carne. También embriaguez. "¡Que tajá que lleva!"

Tajaillas. Tajadas cortadas en pequeño para dar más de sí.

Tamién. También.

Tarranco. Restos de comida que quedan pegados a la sartén. "No queda ni tarranco".

Templar. Afinar un instrumento.

Templarse. Emborracharse.

¡Tepaicequé! ¡Te parece qué! Expresión de desagrado o sorpresa. "Tepaicequé el jodio con lo que me viene ahora".

Tiberio. Jaleo, desorden, trifulca, juerga.

Tié. Tiene.

Tajaillas de tocino
Tajaillas de tocino

Tilario. Ropaje o persona excesivamente larga.

Tiplín. Poquita cosa, delgaducho

¡Tírapuahi! ¡Márchate!

Tiznajo. Mancha sobre la piel o la ropa de color oscuro.

To tieso. Que está para allí delante, sin doblarse.

To. Todo.

Tomate. Zancajo en la media o calcetín.

Tomatilla. Variedad de mojete en frío, a base de tomate (mejor de bote), cebolla, huevo duro, escabeche, aceitunas y aceite.

Tomatillos. Tomates secos al sol, partidos por la mitad, que dan muy buen sabor a los guisos (habichuelas) y son parte fundamental en un plato típico criptanense, el "Ajo tomate". Ahora los venden recalcando bien que están secados al horno y no tienen cagandurrias de moscas como antaño.

Tomatillos
Tomatillos

Tontilán. Persona medio tonta, bobo, tontaina.

Tontoloscojones. Eso mismo.

Tontusco. Persona con pocas luces, más bien imbécil y algo retrasado.

Toquillón. Toquilla grande de lana, con flecos de cordón, que utilizaban las mujeres para cubrir todo el cuerpo.

Tornaja. Artesilla de madera para lavar la ropa.

Tornajo. Recipiente de madera, en forma alargada, donde se echa el pienso a los animales.

Totano. Tonto, papón. Miembro viril. "Chúpame la punta del totano".

Torvón. Fuerte airazo. Persona que hace todo muy rápidamente.

Trapajo. Trapo para limpiar el polvo.

Toquillón
Toquillón

Trastor. Tractor.

Trenzajo. Hebras o tira de tela que cuelga por un descosido.

Trompezar. Tropezar.

Trompiqueta. Voltereta dada con el cuerpo en el aire.

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U

Ugüas. Uvas.

Useasé. O sea. Denota idea de equivalencia.

Ustés. Ustedes.

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Trastor
Trastor

V

Vaina. Tonto, bobo, sin fuste.

¡Vais a hacer to vega! Expresión que sirve para recriminar (también se utiliza "liego" en vez de "vega"). Se emplea, por ejemplo en el caso de un negocio cuando va a la deriva. Lo creó el abuelo; los hijos lo engrandecieron; los nietos...se lo comieron. "¡Vais a hacer to vega!".

Vantar. Levantar.

Vasar. Hueco en la pared o elemento sobresaliente para colocar los vasos y tenerlos a mano dentro de la cocina.

¡Vaya aplico! Con la ironía y clásica retranca de Criptana, ¡buena situación tenemos!

¡Vaya con Dios! Expresión que indica resignación ante un contratiempo. También se utiliza el "¡Vaya con Dios repepe!".

Vela. Moco que cuelga.

Velas
Velas

Verdino. Se dice del que se deja llevar por la ira. Malo y borde.

Veros. Marchaos, idos. Se emplea como imperativo del verbo ir. "¡Veros a tomar por culo!"

Veste. Vete. "Veste a la vía" equivale a "¡vete lejos de mi vista!".

Vidriao o vedriao. Conjunto de la vajilla de diario que se empleaba en una casa.

Vión. Avión. Y si es de propulsión a chorro, la repanocha.

Vinagre (Tener). Tener acidez de estómago.

Visícula. Vesícula.

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Veros a tomar por culo
Veros a tomar por culo

Z

Zambombo. Barriga muy grande

Zambullo. Persona gruesa y de pocas luces.

Zamuzo. Persona corta de entendederas.

Zangarriana. Especie de vértigo o mareo.

Zanguanga. Tranquilona, indolente, perezosa y holgazana.

Zapatera. Dícese de la comida apartada y fría.

Zarrapastroso. Persona que cuida poco su aspecto, su forma de vestir.

Zopenco. Torpe, poco espabilado.

Zorrera
Zorrera

Zorrera. Humareda por el fuego de la lumbre o por mucho fumar.

Zullo. Pedo con sordina.

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