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1 TRAS LOS PASOS DE DON QUIJOTE

Anchas llanuras, castillos pedregosos y, por fin, el mar. Seguimos los pasos de dos personajes que nunca existieron por sitios que jamás pisaron. Huellas de Don Quijote y Sancho que nos acercan a pueblos que participan de la leyenda, rutas que siguen con devoción de peregrinos quienes honran al ingenioso caballero que viajó por estas mismas tierras en la mente de Cervantes hace ahora más de cuatrocientos años.


Miguel de Cervantes

Existen multitud de rutas de Don Quijote de moderno cuño. No hay pueblo, villa o aldea de La Mancha que no se autoproclame cuna de Don Quijote, o que quiera incluirse en el mítico camino. La novela es, en esto, voluntariamente imprecisa. Pero, una vez por todas, la mejor —con ligeras correcciones— es la elaborada hacia 1765 por el geógrafo Tomás López y por el capitán de Ingenieros Joseph de Hermosilla, trabajo que se realizó cuando apenas habrían transcurrido 149 años desde la muerte de Cervantes, o 160 desde la primera edición del "Quijote". Así debió de considerarlo la Real Academia Española, cuando incluyó dicha Ruta en su edición corregida del Quijote, de 1780. Y en ella, el “lugar de La Mancha” donde vivía Don Quijote y se da pistoletazo de salida a sus aventuras es, como ya muchos estudiosos de Cervantes tienen claro, Argamasilla de Alba.

Debemos también tener en cuenta que El Quijote no es un libro de viajes. Algunos, para negar esta ruta, aventuran como improbable que se pueda recorrer en una jornada a caballo los más de 70 kilómetros que separan, por ejemplo, Argamasilla de Puerto Lápice y El Toboso. Así es, pero el buen Alonso Quijano confundía el mundo real con el ideal, el ser con el deber ser, y es posible que confundiese o no tuviese en cuenta de manera tan exacta las distancias entre uno y otro lugar, a la hora de enfrentarse de la mano de su autor a tan disparatadas como increíbles aventuras.


Ruta de Don Quijote
Primera salida

1. Desde Argamasilla de Alba llega Don Quijote a una venta en Puerto Lápice, donde es armado caballero.
2. Camino de vuelta y aventura del muchacho Andrés.
3. Encrucijada donde estuvo dudando qué camino seguiría.
4. Aventura de los mercaderes donde fue molido a palos y conducido a Argamasilla de Alba por su vecino Pedro Alonso.

Segunda salida

5. Desde Argamasilla, se encaminan Don Quijote y Sancho a Criptana, donde sucede la famosa aventura de los molinos.
6. Aventura de los frailes y el vizcaíno.
7. Bosque donde durmió con los cabreros y entierro de Crisóstomo.
8. Aventura de los Yangüenses.
9. Venta de Juan Palomeque. Donde nuestro caballero hizo el bálsamo de Fierabrás y fue manteado Sancho Panza.
10. Batalla de las ovejas.
11. Aventura del cuerpo muerto, en la que tomo el nombre de Caballero de la Triste Figura.
12. Aventura de los batanes.
13. Batalla con el barbero, a quien ganó el Yelmo de Mambrino.
14. Da libertad a los galeotes.
15. Se oculta en Sierra Morena.
16. Sitio donde hizo penitencia.

Llevando una carta a Dulcinea, se encuentra Sancho con el cura y el barbero del pueblo de Don Quijote que iban en su busca, y se vuelve con ellos a Sierra Morena. Después regresan todos a Argamasilla, y desde la venta de Juan Palomeque, Don Quijote, por arte de encantamiento, encerrado en una jaula de madera.
Tercera salida

17. Desde Argamasilla, se encaminan Don Quijote y Sancho a El Toboso, donde encuentran a Dulcinea encantada.
18. Aventura del Carro de las Cortes de la Muerte.
19. Aventura del Caballero del Bosque.
20. Aventura de los leones.
21. Bodas de Camacho.
22. Lagunas de Ruidera y cueva de Montesinos.
23. Aventura del Rebuzno.
24. Venta donde sucedió la aventura de los titiriteros y de Maese Pedro.
25. Aventura del barco encantado.
26. Aventura de la bella cazadora.
27. Palacio del Duque en Pedrola, donde sucedieron muchas aventuras.
28. Ínsula Barataria y gobierno de Sancho Panza.
29. Batalla con los toros.
30. Aventura de los ladrones en el bosque.
31. Sitio de la batalla del Caballero de la Blanca Luna en la playa de Barcelona, donde fue derrotado.
32. Regreso por el mismo camino y aventura de los cerdos.
33. Es encontrado por los criados del Duque y llevado a Pedrola. Desde allí regresa a su aldea, donde muere.

Muerte de Don Quijote



La Mancha de don Quijote

Si hay un “Don Quijote de La Mancha”, justo es hablar también de “La Mancha de don Quijote”.


Don Quijote. José Moreno Carbonero

La Mancha es una región natural e histórica cuyo nombre parece ser de origen árabe: Manxa o Al-Mansha, que se traduce como “tierra sin agua”, o Manya, como “planicie” o “lugar elevado”.

Con la reconquista cristiana, el territorio manchego, con soberanía castellana y en su mayor parte en el seno del Reino de Toledo, adquirió la estructura que lo marcaría posteriormente. En 1353, la Orden de Santiago dividió los territorios en esta zona central de la Península bajo su jurisdicción en el Común de Montiel, el Común de Uclés y el Común de La Mancha. Eran asociaciones de pueblos con unos mismos fines fiscales y ganaderos. El Común de La Mancha, conocido asimismo como Común de Quintanar o Común de Criptana, ya en 1353 poseía territorios entre los ríos Guadiana y Cigüela. Y entre 1478 y 1603 son descritos como pertenecientes a él municipios como Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Socuéllamos, Tomelloso, Cabezamesada, Corral de Almaguer, Miguel Esteban, La Puebla de Almoradiel, Quintanar de la Orden, El Toboso, La Villa de Don Fadrique, Villanueva de Alcardete, Los Hinojosos, Horcajo de Santiago, Mota del Cuervo, Pozorrubio, Santa María de los Llanos, Villaescusa de Haro o Villamayor de Santiago.

No obstante, el concepto de La Mancha en aquel tiempo y en siglos posteriores no se limitaba sólo al Común de La Mancha, que podríamos situar más o menos en la actual comarca de La Mancha Alta. También la Mancha Baja, por el sur, con el Campo de San Juan, el Campo de Calatrava y el Campo de Montiel; el antiguo Marquesado de Villena o Mancha de Montearagón, al sureste, junto al Reino de Valencia, o incluso La Manchuela, al noreste, que se prolonga hasta la Serranía de Cuenca.

Está era La Mancha cuando Miguel de Cervantes Saavedra publicó, a principios de 1605, la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha y, unos años más tarde, en 1615, la segunda.


La Mancha

Pasado un tiempo, por problemas de administración de tan amplio territorio, se decidió en 1691 segregarlo del Reino de Toledo y formar una intendencia o provincia de La Mancha, ya con identidad política, operación que se hizo primero con las zonas más al sur y que culminó con la incorporación del resto en 1785.


Provincia de La Mancha
Provincia de La Mancha

La provincia de La Mancha se mantuvo hasta 1833, año en el que se hizo una nueva división territorial de España, con un Estado centralizado dividido en 49 provincias y 15 regiones, mapa que con pocas variaciones muchos conocimos y tenemos grabado en la retina. En él, los municipios manchegos quedaron integrados en las provincias de Ciudad Real, Toledo, Cuenca (las tres, junto con Guadalajara y Madrid formando la región de Castilla la Nueva) y Albacete (en la región de Murcia).


La España de 1833
La España de 1833

Y así se llegó hasta tiempos de la Democracia, con nueva división por autonomías, en la que desde 1982 Castilla-La Mancha integra las provincias de Ciudad Real, Toledo, Albacete, Cuenca y Guadalajara, con algunas zonas que no precisamente forman parte de lo que podríamos considerar como genuinamente La Mancha histórica.


La Mancha
La Mancha auténtica e histórica en el mapa de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha

INDICE

2 CAMPO DE CRIPTANA. LA AVENTURA MÁS POPULAR

Altivos y desamparados, pero idénticos a la memoria. Así se ven a lo lejos 10 de los más de 34 gigantes desaforados que hubo en otras épocas y a los que retó Don Quijote en la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana. Tres de ellos han sido declarados Monumentos de Interés Histórico Artístico Nacional en el año 1995: Burleta, Infante y Sardinero. Los tres están minuciosamente restaurados, conservan la maquinaria para moler en perfecto estado y el primer domingo de cada mes se hace una demostración. Los otros siete fueron construidos en los años 50 y 60 del pasado siglo. Desde allí se divisa en días claros buena parte de La Mancha.


Molinos de Criptana


Molienda en el molino Burleta
Molienda en el molino Burleta

Al Campo de Criptana van mis suspiros,
tierra de chicas guapas y de molinos.

A diferencia de otras poblaciones manchegas, en las que el silencio se enseñorea de casas y rincones, en Criptana la vida fluye más activa y luminosa. Los comercios muestran su rostro moderno y el casco urbano nos ofrece una imagen aseada y atractiva en la que destacan la fachadas de las casa solariegas, algunas de gran belleza. La más hermosa es la casa de El Pósito, monumento que albergó en su día el almacén de grano y hoy es Museo Municipal.

La ascensión a pie a la Sierra de los Molinos a través del albaicín criptanense, fruto del asentamiento a finales del siglo XVI de familias moriscas procedentes del reino de Granada, entre casas encaladas de blanco cegador —algunas en típicas cuevas horadadas en la falda de la colina— con su cinta zócalo de color añil, tramos de fuerte pendiente, escalerillas y recovecos, no es muy larga pero sí en algunos tramos penosa. El esfuerzo merece la pena al llegar a la planicie, allí donde El Burleta se yergue como hito principal del conjunto molinero bajo un cielo purísimo de azules intensos. Es fácil entonces imaginar cómo el ábrego hace mover los molinos y, entre las aspas, distinguir en la lontananza un rocín flaco y ya viejo sobre el que cabalga un extraño jinete, delgado y tieso como un huso, revestido de tan original armadura que nadie lo tuviera por guerrero sino por loco. A su lado, cabalga orondo y bamboleante, un labrador acomodado a duras penas sobre un rucio viejo y gris. Viste de forma sencilla con un pantalón de gruesa pana parda, camisola sin cuello y chaleco sin abotonar, que cubren un cuerpo rechoncho y peludo en el que destaca la barba recia a medio crecer. En este momento es necesario sacudirse la cabeza, recobrar la realidad, para impedir que el caballero ataque a los gigantes y, enredada su lanza en las aspas molineras, acabe irremediablemente en una voltereta dándose una terrible costalada


Subida por el Albaicín desde la Fuente del Moco
Albaicín criptanense

La Villa de Campo de Criptana, de unos 15.000 habitantes se encuentra situada en la falda de su famosa Sierra de los Molinos, a unos 700 metros sobre el nivel del mar, rodeada de inmensas llanuras. Su situación geográfica, al noreste de la provincia de Ciudad Real, muy cerca de los límites de las de Toledo y Cuenca. Cuenta con buenas comunicaciones, al pasar por ella la carretera nacional N-420 de Córdoba a Tarragona (CM-420 en el tramo cedido a la Junta de comunidades de Castilla-La Mancha y, a su vez, renombrado como CM-3166 el tramo entre Alcázar y Criptana), con enlace a la Autovía de los Viñedos, y la línea de ferrocarril que lleva de Madrid a las ciudades mediterráneas de Valencia, Alicante y Cartagena, pasando por Alcázar de San Juan, a unos 7 kilómetros, principal nudo ferroviario en la red a Andalucía.


Interior de una cueva de Campo de Criptana
Interior de una cueva


Los orígenes del núcleo urbano de Campo de Criptana se fechan en el siglo XIII, aunque el territorio municipal fue ocupado por el hombre mucho antes. Numerosos restos arqueológicos y documentos históricos citan la existencia de núcleos habitados desde el periodo del Bronce. Al menos desde la Edad Media se tiene constancia de varios asentamientos de cierta entidad denominados Criptana, Villajos, Posadas Viejas y El Campo, así como de otros de menor importancia como Villagordo, El Pico de la Solana, etc.


Vista panorámica de Campo de Criptana
Vista panorámica de Campo de Criptana

Criptana, emplazada a unos dos kilómetros al este del núcleo urbano actual, figura como un lugar que, con la denominación de Chitrana, fue cedido en 1162 por la Orden de San Juan al caballero mozárabe toledano Miguel Assaraff para que lo repoblara. Posteriormente pasó a la Orden de Santiago, constituyéndose como el centro de una encomienda con bienes también en Villajos y Pedro Muñoz. En el siglo XIV ya estaba despoblada.

El lugar denominado Villajos, a unos cuatro kilómetros hacia el norte del núcleo urbano actual, ha sido ocupado por el hombre desde tiempos prehistóricos, y aparece citado en 1162 junto con Chitrana, Kero y Attires como propiedad de la Orden de San Juan. En varios documentos medievales es citado con otros nombres como Villa de Alios y Villa de Ajos. Se despobló a partir del siglo XII y sobre la primitiva iglesia del núcleo se levantó la actual ermita.

Apenas existe información documental de Posadas Viejas salvo que estaba situada en las cercanías del Camino de la Puente, al sur de la actual línea del ferrocarril, y que se despobló en torno a 1300.

El Campo surgió en el emplazamiento actual del núcleo urbano, en torno a una posición fortificada del Cerro de la Paz que cumplía función de avanzadilla del Castillo de Chitrana. Pese a ser el núcleo más reciente, surgido con la repoblación en el siglo XIII, atrajo a la población de los núcleos circundantes, tal vez por lo saludable de sus aguas y sus aires. Los asentamientos citados anteriormente acabaron por desaparecer a favor del nuevo núcleo que, con el nombre de Campo de Criptana, aparece documentalmente a comienzos del siglo XIV.


Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción
Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Campo de Criptana

A lo largo de la Edad Media, el núcleo fue aumentando su población favorecido por las facilidades que iban dando los distintos Maestres de la Orden de Santiago. En las Relaciones Topográficas de Felipe II (1575) se le adjudican unos 1.000 vecinos (entre cuatro y cinco mil habitantes) que en el primer decenio del siglo XVII, llegarían a los 1.300/1.500.

En el siglo XVI Campo de Criptana vive una etapa de esplendor que se manifiesta en numerosas construcciones civiles y religiosas. Sin embargo, la crisis nacional del siglo XVII influye para que, una vez alcanzado el llano, detenga su expansión.

En el primer tercio del siglo XIX, recuperado de las dificultades de la guerra de la Independencia, el municipio se configura como un importante núcleo agrario con un paulatino crecimiento demográfico. Tal situación favoreció el nacimiento de una burguesía local que, beneficiada por los efectos de la desamortización, afianza su poder económico en la segunda mitad del siglo XIX y posibilita la renovación urbana con una arquitectura historicista, regionalista y modernista que cualifica este periodo de construcción de la villa.

La introducción del ferrocarril en la segunda mitad del siglo XIX propició la implantación en el sudeste del núcleo de instalaciones industriales en las proximidades de la estación ferroviaria.

La economía municipal, basada en la agricultura tradicional mediterránea (cereales, olivo y vid) con el complemento de la ganadería lanar, mantuvo sus características hasta principios del siglo XX, época en la que se observan los inicios de una cierta industrialización a partir de los productos del sector primario, destacando la fabricación de harina y, sobre todo, la elaboración de vinos. En la segunda mitad del siglo XX se añadió el turismo como nuevo elemento dinamizador de la economía local.


Museo Municipal en el antiguo Pósito
Museo Municipal en el antiguo Pósito

La población municipal alcanza su cenit a mediados del siglo pasado (15.659 habitantes en 1950), estancándose entonces la actividad económica con la secuela de la emigración a las grandes ciudades (el municipio pierde 2.369 habitantes entre 1950 y 1980) y la paralización de la extensión de la ciudad, cuyo crecimiento se limita a pequeñas actuaciones en el borde sur.

Durante el último cuarto del siglo pasado tuvo lugar una gran expansión de la ciudad, casi duplicándose en algo más de veinte años la superficie que ocupaba a principios de la década de los setenta.

Hasta 1999 también formaba parte del territorio municipal el núcleo de Arenales de San Gregorio que, situado a 13 kilómetros al sudeste del núcleo principal, contaba con unos 700 habitantes. Desde ese año constituye un término municipal independiente.

Los principales monumentos y restos de interés de Criptana son la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo ecléctico con dominio del neoclásico, donde se venera una talla del s. XIII de Virgen con el Niño, encontrada en el santuario del Cristo de Villajos durante una restauración realizada en 1982. El ya citado edificio del Pósito, del siglo XVI pero restaurado en el XVIII, cuenta en su portada con el escudo de los reyes castellanos. La iglesia barroca del convento del Carmen, de finales del s. XVII, con típica planta jesuítica. Cuenta igualmente con algunas ermitas de interés: la de la Vera Cruz, del s. XVI; la de San Cristóbal, barroca; la de Madre de Dios, también barroca de finales del s. XVIII, y la de Santa Ana.


Campo de Criptana
Campo de Criptana


Arenales de San Gregorio

Y ahora, una pequeña reseña del ya referido Arenales, histórica y afectivamente tan vinculado con Campo de Criptana. Todo empezó cuando en la primera mitad del siglo XIX se van estableciendo allí una serie de huertos con sus correspondientes coceros, casas o quinterías. Pascual Madoz, gran político progresista y autor entre 1845 y 1850 del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (Diccionario de Madoz), habla de "50 huertas, con casa de habitación en cada una, que si estuvieran reunidas formarían una buena aldea...".

En el padrón de Criptana de 1860-61 aparecen los nombres y otros datos de los 123 habitantes del "Caserío de los Arenales". Y en 1880 se declara el lugar como "Colonia Rural de Arenales de La Moscarda", contando ya con 165 habitantes, algunos de ellos establecidos allí por el conjunto de privilegios que otorgaba la ley de colonias agrícolas de Isabel II de 1868, que estuvo vigente hasta 1899 y que entre otras gracias eximía a los hijos del servicio militar.

En 1888, Arenales figura como aldea en el nomenclátor del instituto Estadístico de Ciudad Real, dependiendo administrativamente de Criptana; en 1893 pasó a ser una pedanía, con alcalde propio; en 1991 se le consideró como EATIM (Entidad de Ámbito Territorial Inferior al Municipio), y el 20 de febrero de 1999 logró la independencia y emancipación de Campo de Criptana.


Arenales de San Gregorio
Arenales de San Gregorio

El actual Arenales de San Gregorio, nombre que sustituyó en 1956 al de Arenales de La Moscarda, debía su denominación antigua al estar entre dos extensos parajes campestres próximos. Uno, al oeste, el de Los Arenales. El otro, al este, el de La Moscarda, cuyas tierras pertenecen hoy día en gran parte al término municipal de Tomelloso.


Mapa de Arenales de San Gregorio
Mapa de Arenales de San Gregorio

De especial interés y seña de identidad de Arenales es el Pinar, hoy reducido su tamaño primitivo por el crecimiento de la población y por causas naturales de desaparición de ejemplares, no obstante hayan tenido que ser algunos renovados. Su origen se remonta a finales del siglo XIX. El terreno era propiedad de don Juan de la Cruz Baillo de la Beldad y Marañón, VII conde de las Cabezuelas, y por herencia fue pasando a su hijo Baltasar y posteriormente a su nieta doña Pilar Baillo y Baillo, casada con don Enrique Bosch y Herreros, ingeniero agrónomo especializado en cultivos de secano y formación de bosques, quien pensó replantar aquellas tierras, unas viñas ya demasiado viejas, con pinos característicos de la zona norte de España.

Y uno de estos pinos, que logró aclimatarse al clima seco de la llanura manchega y quedó aislado del resto al norte del pueblo, empezó a denominársele en 1900 “Pino del Hermano Vicentillo”, en recuerdo del que fuera primer alcalde pedáneo de Arenales, don Vicente Lara Sepúlveda. Y ahí sigue, majestuoso, junto al Pabellón Deportivo, y aparece en el escudo del municipio junto con una noria de huerta, como símbolos de la historia de Arenales.


El Pinar de Arenales de San Gregorio
El Pinar de Arenales de San Gregorio


El Pino Vicentillo
El Pino Vicentillo

En tiempos más recientes, en 1976, el Pinar estuvo a punto de desaparecer por intereses de su propietario, entonces don José Monserrat, pero una famosa "levantá" de las mujeres de Arenales, que a toque de campana se ataron a los pinos, no sin arriesgarse ellas mismas, impidieron que las máquinas los tiraran al suelo. Posteriormente fue cedido a los arenaleros para su uso y disfrute.

Los patronos de Arenales son San Gregorio y la Inmaculada Concepción, cuya fiesta conjunta se celebra el 9 de mayo. Se veneran en la iglesia parroquial de San Gregorio Nacianceno, construida en 1975 en el mismo lugar de otra anterior de 1916, en terrenos cedidos por don Francisco Olmedo junto a la plaza de España. Antes, el lugar de culto fue una pequeña capilla que llamaban "Cocero de la Misa", y años atrás, en tiempos de establecerse los primeros colonos por la zona, se decía esporádicamente misa en la conocida Casa de los Frailes, que pertenecía a los carmelitas del convento de Criptana, naturalmente antes de que pasara a manos privadas por la expulsión de los religiosos con la Desamortización, allá por 1836.


Iglesia de Arenales de San Gregorio
Iglesia de Arenales de San Gregorio

Arenales de San Gregorio es un pueblo eminentemente agrícola: olivo, cereal, melones (más de 400 fanegas dedicadas a su cultivo y una cooperativa para su comercialización, la de San Pedro) o la tradicional vid, con otra cooperativa en marcha, la de San Gregorio, establecida en el mismo terreno donde, a finales del siglo XIX se erigió la Bodega del Francés, conocida también como la Champanera de Bénezét, en la carretera a Río Záncara. Émile Bénezét y luego su hijo Julio se atrevieron en aquellos tiempos a producir champán —champagne, las cosas claras— en variedades Doux, Demi Sec, Sec y Extra Sec nada menos que en tierras manchegas.


Champagne Bénezét

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3 LOS MOLINOS MANCHEGOS

Los molinos de agua —asentados junto a ríos y canales— se utilizan desde antiguo para la molienda del grano. Fueron una gran ayuda para el hombre, que antes lo hacía manualmente sirviéndose de dos piedras pulidas: una llana donde lo depositaba y otra redonda que lo rompía.

Hacia el siglo XVI, el interior de la península sufrió una sequía devastadora que obligó a la búsqueda de otras fuentes de energía. Los últimos cruzados que regresan de Tierra Santa y la llegada de la Orden de Malta a España se consideran hoy los posibles emisarios de una nueva construcción —localizada por vez primera en Jerusalén— que, aprovechando la fuerza del viento, era capaz de poner en funcionamiento toda una maquinaria destinada a la molienda.


Molinos de Consuegra
Molinos de Consuegra

En cada zona adoptaron características específicas. En La Mancha se trata de una alta edificación cilíndrica de mampostería encalada que termina en una cubierta cónica construida en un principio de paja, más tarde de madera y luego de zinc, y giratoria para orientarse cara al viento. Esta operación se hacía por el exterior: el palo de gobierno se sujetaba al borriquillo, que a su vez se sujetaba al suelo mediante los hitos de piedra, que rodeaban al molino por razones de los diferentes vientos, y con dos personas al menos, dando vueltas al torno, se giraba en la dirección deseada. Sobre el nivel superior se solían abrir ventanucos cuadrados, simétricamente distribuidos y orientados a los vientos dominantes de la localidad: mediodía, morescote, ábrego, ábrego hondo, toledano, matacabras, cierzo, solano hondo, solano alto y solano fijo. Cuando se necesitaba la máxima potencia de las palas y el rotor, se orientaban de cara al viento. Para obtener menos potencia o pararse, las aspas se colocaban en paralelo al viento.

Por un lado de la caperuza, el opuesto al palo de gobierno, se abre una especie de tronera por donde asoma un grueso tronco, que es el eje, al que se traban las cuatro aspas, formadas por dos maderos largos, que forman una cruz. Éstos, con otras cuatro varas paralelas cada uno (dos a cada lado) y dieciocho travesaños, constituyen un armazón, al que se sujetan las velas, que se arrollan cuando el molino no trabaja. Las aspas son generalmente de álamo negro, una de las maderas utilizadas entre las otras cuatro necesarias para la elaboración de según qué piezas de la maquinaria; encina, roble, pino y álamo blanco.


Molinos de Campo de Criptana
Molinos de Campo de Criptana

El molino manchego presenta una distribución interior de tres plantas llamadas: silo, en el que se encuentra la escalera de caracol de acceso a otras plantas y en el que antiguamente los molineros dejaban las mulas; camareta, estancia media en la que se guardan los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda; el moledero o habitación de las dos piedras de moler, que alberga en la parte superior la maquinaria movida por el viento, único motor que pone en funcionamiento todo el engranaje de piezas engrasadas con sebo animal. En las plantas inferiores se recogía la harina, que bajaba por un conducto de madera, y se realizaban las labores de cernido y envasado.

Las tierras manchegas deben a estas construcciones, cuyo funcionamiento dejó de ser efectivo con la utilización de la electricidad, gran parte del atractivo de su paisaje, ya que se instalaron masivamente en numerosos enclaves donde el viento y la altura eran favorables.

El molinero no cobraba en dinero, sino en especie. Por cada costal (una fanega) de trigo o cebada que el labrador llevaba, el molinero cogía su “maquila”, una doceava parte (celemín).

En el siguiente esquema se aprecia la estructura completa de un molino.


Partes de un molino
1- Lona. 2- Dentería de la rueda catalina. 3- Garrucha de freno. 4- Palo de freno. 5, 23 y 48- Madre. 6- Panecillo del telar. 7- Crucero del telar. 8- Puente del barrón de la linterna. 9- Zoquetes de la rueda catalina. 10- Uña de freno. 11- Alivio. 12- Caballo. 13- Travesaño. 14- Puente. 15- Cordel de alivio. 16- Fraile. 17- Cubierta. 18- Crucero de la rueda catalina. 19- Rueda catalina. 20- Costillas. 21 y 68- Eje. 22- Plumas. 24- Piedra rebote. 25- Pringue del anillo. 26- Anillo. 27- Quitapán. 28- Piedra volandera. 29- Piedra solera. 30- Linterna. 31- Guitarra. 32- Ventanillos. 33- Tolva y canaleja. 34- Banquillo. 35- Bancada. 36- Lechinales. 37- Lavija. 38- Eje de la piedra. 39- Marrano. 40- Canalón. 41- Salida de la harina de titos. 42- Contrapeso del alivio. 43- Salida de la harina de trigo. 44- Macho del aspa. 45- Remacho. 46- Lechinal. 47- Piedra bollega. 49- Panecillo. 50- Crucero. 51- Vela del aspa. 52- Telera. 53- Perno. 54- Pijote. 55- Ventana de la camareta. 56- Puerta de entrada. 57- Gobierno. 58- Hitos de amarre. 59- Cadena, 60- Arbolillo. 61- Patillas. 62- Manivela. 63- Meseta. 64- Borriquillo. 65- Riendas. 66- Guardapolvos. 67- Abrazadera. 69- Cellos. 70- Husillo de la linterna. 71- Cárcel. 72- Guijo del barrón de la linterna. 73- Puerta de la alacena. 74- Pie derecho. 75- Muerto.
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4 LOS MOLINOS DE CAMPO DE CRIPTANA

Las noticias antiguas que se tienen de los molinos de viento en Campo de Criptana datan de 1575, en las Relaciones Topográficas ordenadas por Felipe II: "Hay en esta Sierra de Criptana junto a la villa muchos molinos de viento donde también muelen los vecinos desta villa".

Treinta y cuatro molinos quedan recogidos en el Catastro de 1752 , censo de carácter fiscal ordenado hacer por don Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, ministro de Hacienda en tiempos de Fernando VI. Sus nombres: Aburraco o Burraco, Alambique, Beneficio (parece ser que luego, Benito), Burillo, Burlapobres o Burleta, Calvillo, La Cana o La Casa, Carcoma (en algunos documentos aparece como Carmona), Castaño, Cebadal, Condado, Culebro, Charquera, Escribanillo, Esteban (también Blas Huerta o Bla Huerta), Gambulúas, Guindalero, Guizepo, Horno de Poia o de Poya, Huerta Mañana (luego, Pinto Cerrillo), Infanto, Lagarto, Paletas, Pantano, Pereo, Pilón, Poyatos o Poiatos, Quimera, Ranas, Tahona o Taonilla, Tardío, Usada, Valera y Zaragüelles.


Molinos de Campo de Criptana
Sierra de los Molinos de Campo de Criptana

Estos eran los gigantes desaforados que retó Don Quijote en la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana.

El viento, la energía que mueve los molinos, tiene en Criptana la frecuencia e intensidad que requieren estos artefactos. Basta encaminarse hacia lo alto para comprobarlo. Los molinos estaban sin duda donde tenían que estar

La situación en los distintos parajes (muchos con nombres en desuso o desaparecidos) del término municipal, por lo general en los cerros y alturas que circundan la población por el norte y por el oeste, sería la siguiente:


Situación de los molinos que se citan en el Catastro de 1752
  1. En el paraje de El Pico (Pico de la Solana) (en el extremo occidental de la Sierra, lindando con el término municipal de Alcázar): los molinos Lagarto y Carcoma.
  2. En la Rivera de los Tres Molinos (ligera elevación alargada en el camino de El Pico, a unos 1500 metros de distancia): Huerta Mañana, Zaragüelles y La Cana.
  3. En la zona de Siete Molinos (al noroeste, por debajo de El Pico, en una loma en el camino de Siete Molinos que sale al final de la calle Alcázar. A unos 1500 metros): Ranas, Beneficio, Quimera, Calvillo, Valera, Guizepo y Pantano.
  4. En el Cerro Cebadal (una pequeña elevación al sur del camino de Siete Molinos, a unos 900 metros): Cebadal.
  5. En el Alto del Palomar (al sur del camino de Siete molinos, a unos 250 metros; o por el camino de la Era, al final de la calle Calderón de la Barca): Condado
  6. En el camino de los Siete Molinos (a unos 200 metros del casco de población actual): Gambalúas.
  7. En el camino de El Pico (en su inicio era el mismo que el anterior): Tardío (por la zona de la escombrera) y Escribanillo (a poco más de cien metros al norte del anterior), en la senda que va a la fuente Amarguilla).
  8. En la Sierra (al norte del casco urbano): Pilón, Infanto, Culebro, Burleta, Aburraco, Esteban, Usada, Guindalero, Tahona, Castaño, Pereo, Poyatos, Burillo, Paletas, Charquera, Alambique y Horno de Poya.

Además de los citados, hubo más molinos antes y después de 1752. Es el caso, cierto, del Sardinero, en el Cerro de la Paz, en el mismo casco urbano, que se remonta al siglo XVI y el Catastro no cita. Otro, del que existe documentación fechada en 1701y 1703 pero no nombre —lo citaremos como molino Baillo—, es el que estaba situado en la Vega de Villajos, al oeste de la ermita, y que era propiedad del conde de las Cabezuelas, entonces, don Francisco Antonio Baillo de la Beldad Torres y Pacheco.


Molino Sardinero
Molino Sardinero

En 1846, en el Diccionario Geográfico-Estadístico Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar , Vol. 5, de Pascual Madoz, se dice: "27 molinos harineros, uno de agua en el Záncara que solo muele dos veces al año; un batán en el mismo río". Podrían corresponder más o menos a una relación de 1884 en la que varios de los históricos han desaparecido y se mencionan otros nuevos, pues en el siglo XIX todavía se seguían construyendo: Calabaza, Chamirro, Salobre, San Antonio, Santa Bárbara, Tobalillo y Victoria. Se desconoce la ubicación de estos últimos (el San Antonio sí que estuvo al lado de la hoy Escuela Familiar Agraria, en la ribera occidental de la Sierra), y no se descarta incluso que alguno fuera, con el nombre cambiado por posteriores dueños, uno de los antiguos.


Molinos de Criptana en la actualidad
Molinos de Criptana en la actualidad

El declive de los molinos se acentuó alrededor de 1870 con la aparición en el mercado europeo de granos americanos, australianos y rusos, más baratos, que ocasionaron el proceso de sustitución del cultivo de cereales por el de la vid.

El consiguiente abandono ocasionó que, tras la guerra civil, sólo sobrevivieran tres molinos: Burleta, Infanto y Sardinero, que conservan la maquinaria y fueron declarados Monumentos de Interés Histórico Artístico Nacional en el año 1995; los demás eran ruinas. Sólo a partir de los años 50 se comprendió la importancia que tenían, y se recuperaron otros siete: Cariari, Culebro, Inca Garcilaso, Lagarto, Pilón, Quimera y Poyatos, que no tienen maquinaria interior.


Molinos de Campo de Criptana
Los molinos de Campo de Criptana

Una edificación que acompañaba a la del molino era una cueva, que servía de almacén y refugio para el molinero y su caballería. Hay restos por la zona de Siete Molinos, y en la Sierra merecen destacarse las que existen junto a las ruinas del molino Castaño y junto a donde estuvo el Horno de Poya.


Restos del molino Castaño y de una cueva de molinero
Restos del molino Castaño y de una cueva de molinero


Cueva restaurada junto al molino Infanto
Cueva restaurada junto al molino Infanto

Los molinos Burleta, Infanto y Sardinero ya fueron declarados en 1995 Monumentos de Interés Histórico Artístico Nacional. Y desde 2002, por resolución de de la Dirección General de Bienes y Actividades Culturales de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, todo el conjunto de los molinos han sido considerados Bien de Interés Cultural, con categoría de Sitio Histórico.



LOS MOLINOS DE VIENTO DE CAMPO DE CRIPTANA

Históricos. Registrados en 1752
Construidos a finales del siglo XVIII o en el XIX
Construidos en los años 50-60 del pasado siglo
No existentes, desaparecidos, en ruinas o con sólo pequeños restos

Propietarios conocidos de los distintos molinos Situación actual
Molinos Antes de 1752 En 1752 En 1884 Posteriormente
Aburraco (¿) Catalina Palomino, viuda de Agustín Villanueva Aurelio Quiñones, El Feo Amós Sánchez Gil Desaparecido
Alambique (¿) Alejandro Verdejo Abandonado Ruinas Desaparecido
Beneficio (¿) Francisco de Ortega, vecino de Alcázar Abandonado Ruinas Pequeños restos
Molino Baillo Conde de las Cabezuelas Conde de las Cabezuelas Abandonado Ruinas Desaparecido
Burillo Familia Burillo Cabildo eclesiástico de Santa María de Alcázar Manuel Quiñones, El Tana (¿) Pequeños restos
Burlapobres o Burleta (¿) Vicente Huertas y Lucas Sánchez Carrillejo Manuel Utrilla Javier López, El Cazurras
(1)
Restaurado
Calabaza     Juan José Manzanares, Gavilla (¿) Desaparecido
Calvillo Familia Calvillo Isidro Ruedas, de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
La Cana (¿) Don Francisco Ropero Abandonado Ruinas Desaparecido
Carcoma (¿) Franciscanas de San José de Alcázar Abandonado Ruinas Ruinas
Cariari
(2)
        Nueva construcción
Castaño (¿) Franciscanas de San José de Alcazar Amós Sánchez Gil Aurelio Quiñones, El Feo Ruinas
Cebadal (¿) Franciscanas de la Concepción de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
Condado Conde de las Cabezuelas Conde de las Cabezuelas Javier López Abandonado Desaparecido
Culebro (¿) José Lucas García Casarrubios El Sargento Abandonado y desaparecido Reconstruido
(3)
Chamirro     El Bolas Gregorio Calonge, El Tule Desaparecido
Charquera (¿) Jerónimo Villanueva y Alejo Fernández Moratalla (de Tembleque) Castor Manzaneque (¿) Desaparecido
Escribanillo ¿Familia Escribano? José Buenasalva, de Alcázar Casimiro Olivares Patricio Utrilla, EL Zorra Desaparecido
Esteban (¿) Vicente Huertas Javier Olmedo Juan José y Jesús Castellanos Desaparecido
Gambulúas (¿) Fernando García Botija, de Alcázar Manuel Manzaneque, Manolis (¿) Desaparecido
Guindalero (¿) Diego Martín de Supúlveda Antonio Calonge, Pené Pedro Nuñez Desaparecido
Guizepo (¿) Franciscanas de San José de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
Horno de Poya (¿) Ángela Organero, viuda de Fernado Quiñones Abandonado Ruinas Desaparecido
Huerta Mañana (¿) Santiago Díaz Ropero y Gregorio Sanchez Palomino, de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
Inca Garcilaso
(4)
        Nueva construcción
Infanto Familia De las Infantas Don .Manuel Vicente de las Infantas Francisco Casero Santiago Manzaneque, El Sordo Castor
(5)
Restaurado
Lagarto (¿) Franciscanas de San José de Alcázar Abandonado Ruinas.
Subsisten algunos pequeños restos
Reconstruido
(6)
Paletas Familia de Los Paletas Franciscanas de la Concepción de Alcázar Jose Antonio Quiñones, El Ranito Abandonado Ruinas
Pantano (¿) Pedro Cebadilla, de Alcázar Abandonado Ruinas Pequeños restos
Pereo Cristóbal Sánchez, El Pereo Juan Sánchez Ortega e Isabel Rodríguez Zoritano Garranche José Vicente Pérez Bustos Desaparecido
Pilón (¿) Gregorio Quiñones Manuel Quiñones, El Tana José Antonio Calonge, Pené.
Luego abandonado y desaparecido
Reconstruido
(7)
Poyatos Familia Poyatos Francisco López Casero Antero (¿) Ceferino Manzaneque.
Luego abandonado y desaparecido
Reconstruido
(8)
Quimera (¿) Francisco Gómez Barrilero, de Alcázar Abandonado Ruinas.
Luego abandonado y desaparecido
Reconstruido
(9)
Ranas (¿) Franciscanas de San José de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
Salobre     (¿) Castellanos. Pedro Manzaneque, Manolis Desaparecido
San Antonio     Doroteo y Ricardo Martinez de Madrid (¿) Desaparecido
Santa Bárbara     Don Ramón Sánchez Gil (¿) Desaparecido
Sardinero (¿) Rogelio (¿) Javier Olmedo (¿) Restaurado
Tahona (¿) Cristóbal Huertas Ceferino Manzaneque Manuel Quiñones, El Tana Pequeños restos
Tardío Familia Tardío Eugenio y Juan Antonio Huertas Abandonado Ruinas Desaparecido
Tobalillo     Cristobal Barrilero, El Tio Tobalillo (¿) Desaparecido
Usada (¿) Luis Díaz Romeral Rafael (¿) Francisco Casero, El Monarca Desaparecido
Valera Familia Valera Franciscanas de San José de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
Zaragüelles (¿) Don .Fernando Aguilera, de Alcázar Abandonado Ruinas Desaparecido
Victoria     Pedro Campaya, Pedrules Abandonado Desaparecido

(1). El 25 de febrero de 1961, el periodista y escritor Juan Antonio Cabezas publicó en ABC una crónica con motivo de la inauguración del molino Quimera en Campo de Criptana, levantado por el gobierno de la República de Chile.

A los pocos días, concretamente el 10 de marzo de ese mismo año, el escultor almeriense Juan Cristóbal, tan conocido en Criptana por ser el autor de nuestro magnífico Cristo de la Expiración, escribió una carta a dicho periódico en el que daba cuenta del verdadero inicio del "movimiento molinero" en nuestro pueblo. En esta carta relata que en 1937, en plena hambre de guerra, se presentó en Criptana en busca de víveres, alojándose en casa de su amigo el médico y bodeguero José Minguijón, y que fue en Criptana donde por primera vez vio los famosos molinos cervantinos. Inmediatamente se interesó por la compra del molino Burleta, pero como en aquellos momentos apenas si tenía lo necesario para "yantar", se aplazó el asunto para después de la guerra. No fue así, pues don José Minguijón, entusiasmado con el proyecto, le facilito el dinero y pudo hacer la adquisición en el acto, para cuajar a su tiempo un homenaje debido a Cervantes.

Terminada la guerra, al contarle Juan Cristóbal a su otro buen amigo el pintor vasco Ignacio Zuloaga, también enamorado de nuestra tierra, que había comprado un molino de viento, quedó éste perplejo y emocionado y propuso colaborar, además de económicamente, con un cuadro suyo que sería colocado dentro del molino. Por esta causa cedió Juan Cristóbal una parte a Ignacio Zuloaga y otra a don José Minguijón. Terminaba Juan Cristóbal en su carta declarándose el iniciador de ese "movimiento molinero" que algunos querían arrogarse. En la actualidad el Burleta está cedido al Ayuntamiento para su custodia.

Esta es, pues, y no otra, la verdadera historia contemporánea del Burleta.


Compra del Burleta
En la primera fotografía, Juan Cristobal e Ignacio Zuloaga junto al molino Burleta en 1940.
En la segunda se une a ellos don José Minguijón (a la izquierda) y los tres toman un vino en la puerta del molino

Ignacio Zuloaga era también amigo de José Minguijón, tertulianos los tres en el café Gijón de Madrid cuando Minguijón trabajaba en el Hospital de La Princesa antes de establecerse en Criptana. Y en Criptana estuvo Zuloaga por primera vez hacia 1926 o 1927, tiempo en el que recorrió La Mancha buscando inspiración para realizar los decorados de la ópera El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla, y aquí se presentó para visitar a su viejo amigo.

El Cristo de la Expiración, obra del escultor Juan Cristóbal, fue precisamente donado por don José Minguijón a la Parroquia de Criptana en 1939, para recomponer la imaginería destruida en la Guerra Civil.


El Burleta
El Burleta

(2). El Cariari es de nueva construcción y alberga el Museo de Enrique Alarcón. Colaboró Costa Rica económicamente. El primer “turista” en esa nación hermana fue Cristóbal Colón, en 1502, en su cuarto y último viaje al Nuevo Mundo, arribando a la costa del Caribe en Cariari cerca de Puerto Limón.

(3). El molino Culebro fue reconstruido por Honduras desplazado hacia el oeste del lugar que ocupaba el antiguo. Alberga el Museo de Sara Montiel.


Maquinaria de un molino
Maquinaria de un molino

(4). El Inca Garcilaso fue construido por Perú casi en el mismo sitio que ocupaba el desaparecido Guindalero. Es sede del Museo de Labranza. "Primer mestizo biológico y espiritual de América", "Príncipe de los escritores del nuevo mundo", son algunos de los apelativos con los cuales se califica a Inca Garcilaso de la Vega, el gran cronista e historiador peruano. Secuencia del ataque de Don Quijote a los molinos de Criptana en la película de Rafael Gil

(5). Los últimos dueños del Infanto fueron nuestro paisano y decorador de cine Enrique Alarcón y sus colegas Alfredo Fraile, director de fotografía y Rafael Gil, director de cine (en 1948, con producción de CIFESA, habían rodado casi enteramente en Criptana Don Quijote de La Mancha), que propusieron hacerse cargo de la custodia y puesta en marcha del molino a Salustiano Martínez de Madrid. Caneco —ese era su mote—, personaje muy popular, cuidó por espacio de 10 años de él, dejando el oficio de blanqueador para sus hijos e hijas. Volvió a lo que había sido de niño junto a su padre Doroteo en el molino San Antonio. Fueron sus mejores años sin duda. Y enseñó a su hija Lola —Lola Madrid, así es como se la conoce, o por La Caneca—, el viejo oficio de molinero. Fueron los últimos… Cuando cerraron el Infanto, se pararon los relojes de una época que jamás ha de volver.

Lola es presidenta de la Asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos desde 1978 y vive y respira para defenderlos. Y comparte, como ya hizo su padre, esa pasión molinera con el teatro, que durante años ha interpretado y dirigido.


Equipo del rodaje de Don Quijote de la Mancha.1947
Componentes del equipo de rodaje de "Don Quijote de la Mancha", de Rafael Gil, posan en 1947 junto al molino Infanto.
Arriba, el 1º a la izquierda es Rafael Rivelles, el 2º Juan Calvo (vestido de Sancho Panza) y el 3º Rafael Gil. También
gente del pueblo: el de la blusa es Santiago "el Chicote" y el del sombrero Manuel Ortiz "Cacharra".
El que está sentado en el suelo, con un crío, es Enrique Alarcón


Salustiano Martínez de Madrid y su hija Lola
Salustiano Martínez de Madrid y su hija Lola, "el Caneco y la Caneca"


Lola Madrid
Lola Madrid

(6). El Lagarto fue reconstruido en los años 50 en el lugar que ocupaba antiguamente el Culebro. La ubicación original estaba en el paraje de El Pico de la Solana. Alberga el Museo de la Poesía.

(7). El Pilón se edificó de nuevo gracias a la ayuda de Argentina casi en el mismo sitio que ocupaba el antiguo. Alberga el Museo del Vino.


Inauguración del molino Pilón
Inauguración del molino Pilón

(8). El Poyatos fue construido de nuevo en los años 60 en lugar distinto de la antigua ubicación por detrás de la Escuela Familiar Agraria, en la ribera de la Sierra. Está habilitado como Oficina de Turismo.

(9). El Quimera, ahora en la Sierra, tuvo su ubicación antigua en el paraje de Los Siete Molinos. Fue erigido por Chile y está dedicado al poeta de aquel país Vicente Huidobro.

INDICE

5 CRISTO DE VILLAJOS

La actual población de Campo de Criptana es el resultado de la unión de otras cuatro más pequeñas: Criptana (Chitrana), el Campo, Posadas Viejas y Villajos. El núcleo urbano más antiguo —ocupado por el hombre desde tiempos prehistóricos— estaba situado donde hoy se encuentra el santuario del Cristo de Villajos, a unos cuatro kilómetros hacia el norte del núcleo urbano actual, en la carretera a Miguel Esteban; de allí se trasladaron sus habitantes en el siglo XII hacia el castillo de Chitrana, derribado en el siglo XV por orden de los Reyes Católicos, lugar donde hoy se alza otro santuario, el de Nuestra Señora de Criptana.


Cristo de Villajos
El Cristo de Villajos

Hacia 1663 y bajo la iniciativa del eremita granadino Juan Díaz, se reedificó la ermita santuario, quizá sobre el templo arruinado de la antigua iglesia parroquial de Villajos, para dar cobijo y ser el centro del culto a la imagen del Cristo de Villajos, que Campo de Criptana adoptó por copatrono en decreto de 4 de agosto en 1669, estableciendo su fiesta en septiembre, el domingo siguiente al día de la Exaltación de la Cruz. La fachada fue restaurada a principio de los años 80 del siglo pasado y cambió totalmente de aspecto, pues se le trató de dar un pretendido aire románico en recuerdo de su pasado medieval. El interior, que sigue el modelo de iglesia barroca, es de una sola nave con bóveda de cañón, con lunetos y falsos ventanales. El crucero se cubre con cúpula sobre pechinas y la cabecera es plana, con un retablo que imita el original barroco destruido en 1936. Durante la guerra, sirvió la ermita de almacén de carburante para la aviación.


Santuario del Cristo de Villajos en 1917
Santuario del Cristo de Villajos en 1917

Santuario del Cristo de Villajos
Santuario del Cristo de Villajos

Retablos antiguo y actual
Retablos antiguo y actual

En 1575 consta que estaba el antiguo templo bajo la advocación de Nuestra Señora de Villajos, cuya imagen sedente posiblemente es la descubierta durante la restauración de 1.982. En un estilo románico de transición, en su día policromada, tallada de manera tosca —el rostro, quizá por mano más diestra— en un tronco de árbol, probablemente de álamo o de algún frutal, la Virgen sostiene entre los dedos de su mano derecha una pequeña bola y sujeta al Niño, que se sienta sobre su regazo mientras levanta la mano para bendecir.

La causa de su emparedamiento acaso se deba a que, estando el antiguo templo a Ella dedicado, al edificarse el nuevo y entronizarse en él la efigie del Cristo, es presumible que para atraer la devoción a la misma se retirara del culto la de la Virgen.


Ntra. Sra. de Villajos
Nuestra Sra. de Villajos

La fiesta en honor del Cristo de Villajos empezó a celebrarse, por tanto, en su santuario, en septiembre. A ella concurrían muchas gentes de los pueblos vecinos atraídos por la fama milagrosa de la imagen.

El festejo varió, sin embargo, desde mediados del siglo XVIII, en que pasó a celebrarse en la parroquia de Criptana a causa de las rencillas entre los habitantes de los pueblos de los alrededores. La rivalidad con los vecinos de Alcázar por la posesión de la imagen es legendaria, debido se dice a que fue esculpida por un vecino de este pueblo (la actual, posterior a la guerra civil de 1936, es del escultor valenciano Federico Zapater). Esta rivalidad llegó a su punto más álgido en 1746, cuando en la habitual corrida de novillos que en el santuario se celebraba, gentes de Alcázar, con diverso tipo de armas, produjeron tan graves disturbios que resultaron varios heridos graves.

A consecuencia de ello, se consiguió por fin en 1755, previa autorización del Consejo Real de las Órdenes Militares, por estar enclavado el pueblo en el territorio de la de Santiago, a trasladar la imagen a Criptana para allí celebrar las fiestas, traslado que debería hacerse el jueves inmediato al domingo de su fiesta. Éste es, pues, el origen del tradicional "jueves del Cristo".


Imagen antigua del Cristo de Villajos
Imagen antigua del Cristo de Villajos

La traída y llevada del Cristo
Fotografías antiguas de la traída y llevada del Cristo

La traída del Cristo
Traída del Cristo en la actualidad

El punto de partida, por tanto, de lo que es la actual feria —dejando aparte los cambios de fecha— se remonta a 1669. La motivación es clara: el fervor que en la comarca había cundido hacia la imagen del Cristo, que llegó a desplazar en la titularidad de la ermita a quien no mucho antes todavía la detentaba, Nuestra Señora de Villajos.


El santero del Cristo
El santero del Cristo

INDICE

6 VIRGEN DE CRIPTANA

La actual población de Campo de Criptana es el resultado de la unión de otras cuatro más pequeñas: Villajos, Posadas Viejas, Criptana (Chitrana) y el Campo.

De Posadas Viejas apenas si hay información, salvo que estaba situada en las cercanías del Camino de la Puente, al sur de la actual línea de ferrocarril. Villajos, la más antigua de todas ellas, surgió en tiempos prehistóricos por donde se encuentra la ermita del Cristo de Villajos. El Campo se extendía por la ladera meridional de la sierra de los Molinos, en torno al cerro llamado de la Paz. Y muy cerca, donde hoy se alza el santuario de la Virgen de Criptana, estaba Chitrana alrededor de su famoso castillo.

Entre los siglos XIII y XIV hubo una serie de epidemias y pestes que llegaron a diezmar las poblaciones de manera alarmante, tanto que algunas llegaron incluso a desaparecer y a despoblarse. Esto ocurrió con Criptana, Villajos y Posadas. El Campo recogió buena parte de aquellas gentes y desde ese momento se convirtió en una nueva entidad que pasó a llamarse Campo de Criptana.


Virgen de Criptana
La Virgen de Criptana

Dice la tradición que un lunes de Pascua de Resurrección del año 1222, a los pocos años de expulsados los árabes, un labrador de Villajos llamado Alonso Miguel, junto con su mujer, subieron al cerro del castillo de Chitrana, mientras la yunta de mulas descansaba de las faenas de arado en una tierra que dicho matrimonio poseía en la ladera de dicho cerro, sin pensar que iban a ser protagonistas de un portentoso suceso, ya que a la vista de ambos apareció, rodeada de luz singular, la imagen de Nuestra Señora, oculta quizá durante años por temor a un posible sacrilegio.

Otra tradición que de boca en boca se contaba en Criptana, totalmente descartada históricamente, afirmaba que la mujer de Alonso Miguel, de nombre Ana, era muda, y que el marido, postrados los dos ante la contemplación de la Virgen, le suplicaba: "¡Grita, Ana!", y que de aquella exclamación, que pasó a ser realidad, pues Ana recuperó la voz, con el tiempo se derivó el nombre de Criptana.

Y una leyenda más, que entronca con las anteriores, y que nos explica cómo se escondió la imagen, afirma que en el año 43 del nacimiento de Cristo, el Apóstol Santiago predicó en el cerro donde hoy se venera la Virgen. De aquí el Apóstol se trasladó a la ciudad de Alternia o del Muro ( hoy Alcázar de San Juan), dejando a sus habitantes cuando se fue una imagen de María Santísima, que conservaron hasta el año 715, año en que fue ocupada esta ciudad por los musulmanes. Se dice que la ocultaron en una gruta que distaba de la ciudad legua y media por el saliente ( la hoy llamada Cueva de la Laguna), donde quedó en el olvido y sepultada.


Santuario de la Virgen de Criptana
Santuario de la Virgen de Criptana

El castillo o fortaleza de Chitrana estaba en el cerro que hoy llamamos de la Virgen y fue construido en tiempo de los árabes. Luego a finales del siglo XII pasó a poder de la Orden de Santiago. Y es muy posible que en él se acondicionara una capilla para dar culto a esta imagen encontrada de Nuestra Señora.

Sí se sabe que don Juan Pacheco, marqués de Villena y maestre de la Orden de Santiago, era el dueño y señor del castillo en los años de la guerra que enfrentó a los partidarios de Juana La Beltraneja y de Isabel La Católica por el trono de Castilla, y que dio su apoyo a la desgraciada hija y legítima heredera de Enrique IV. Por ello, lamentablemente, nuestro antiguo castillo de Chitrana fue arrasado en 1477 y casi cierto que con él también desapareció la imagen de la Virgen.

Sobre las ruinas del castillo, a partir del año 1513 empezó la construcción de un santuario y se trajo una imagen de la Virgen para reemplazar a la antigua, al parecer de origen italiano, y que por una vieja estampa se ve que no tenía manto. También desapareció, quizá en un incendio, pues no es la que llegó hasta la Guerra Civil, igualmente perdida. La actual es una réplica que se hizo en 1940, obra del valenciano Federico Zapater, y que es la que veneramos.

La Virgen de Criptana había sido declarada patrona del pueblo en el ya lejano año de 1547.


Estampas antiguas de la Virgen de Criptana
Estampas antiguas de la Virgen de Criptana

Además de la réplica realizada Federico Zapater para sustituir a la destruida en 1936, se encargó otra al catedrático de Bellas Artes y también escultor Fernando Cruz Solís, pero copia de aquella imagen antigua sin manto, de la que se conservaba una vieja estampa. Sostenía entre sus manos al Niño y en la otra una manzana, no demasiado grande, que más parecía un huevo. De ahí el apelativo de “Virgen del huevo”. Se dice que fue costeada por un particular, Francisco Alberca, y que tras varios intentos frustrados a lo largo de los años para que fuera venerada en la iglesia parroquial o en el asilo, quedó por fin instalada en el Monasterio de las Madres Concepcionistas como Nuestra Señora de la Encarnación de Criptana.


Virgen del huevo
Nuestra Señora de la Encarnación de Criptana (Virgen del huevo) en el Monasterio de las Madres Concepcionistas

Virgen del huevo
Detalle de la Virgen del huevo

Aquel santuario antiguo de la Virgen de Criptana, erigido bajo los auspicios del comendador de la Orden de Santiago, Martín Fernández Ramírez, y según proyecto de Juan García y Esteban Sánchez, sufrió multitud de destrozos en la Guerra Civil. El actual, reconstruido tras la contienda, tiene planta rectangular, con un pórtico de entrada orientado al mediodía. Su interior se compone de tres naves, con bóvedas vaídas y decoración a base de casetones en la cabecera.


Santuario de la Virgen de Criptana en 1948
Santuario de la Virgen de Criptana en 1948

Santuario de la Virgen de Criptana
Santuario de la Virgen de Criptana

Interior del santuario de la Virgen de Criptana
Interior del santuario de la Virgen de Criptana

Los santeros eran unos personajes muy populares y los había en el Cristo y en la Virgen. Cuidaban de la ermita, atendían a las gentes, facilitaban velas para las ofrendas y agua fresca para mitigar el cansancio del camino, que antes generalmente se hacía a pie. Con su ermitilla colgada al hombro bajaban al pueblo y recorrían las calles en demanda de las limosnas de los devotos: "¡El santero de...!"


El santero de la Virgen. 1965
1965. Ángel Leal Morales, más conocido por Guerretas, que fue santero de la Virgen

El lunes de Pascua tiene lugar la fiesta patronal en honor de la Virgen de Criptana; se celebra con una romería al cerro donde se encuentra su ermita, a unos 2 Km. al este y en las proximidades de la carretera N-420.


De romería.1967
Romería en 1967. La panda de chicas y chicos. Nosotros nos pusimos de acuerdo para llevar casi todos boina

De romería
Botellín y bocata de chorizo en la romería

Y tradicional el día de la Virgen es desayunarse con un hornazo, y si es posible mejor hacerlo en el Cerro. El hornazo coronado por un huevo es uno de los emblemas más extendidos de la fiesta de Pascua en toda La Mancha, condumio que siempre se ha trasladado en Criptana, por la proximidad, a la fiesta de la Virgen. Este dulce significa mucho más de lo que aparenta. El concilio de Nicea fijó el día de Pascua en el primer domingo que sigue al decimocuarto día de la luna de marzo. La Iglesia se esforzaba en asimilar las ceremonias paganas que facilitaran su implantación. La fecha coincide con el plenilunio y el equinoccio primaveral, ampliamente celebrado por las culturas paganas: el despertar después del invierno. La época en que la tierra volvía a ser fértil y se reanudaban las labores del campo. Dulces, panes y bollos acompañaban muchas de estas fiestas. Y algunos incorporaban el huevo, símbolo de la fertilidad y la vida. Los hábitos populares siguen, y en algunos casos, como en nuestro hornazo, se incorporan dos tiras de masa que forman una cruz encima del huevo.


Hornazo en el Cerro
Tradicional el día de la Virgen es desayunarse con un hornazo, y si es posible mejor hacerlo en el Cerro

Según documentos existentes, en el año 1546 hubo una plaga de langosta que no causó mucho daño por lo avanzado de la estación estival, pero sí dejó los campos plagados de huevos que fecundarían al año siguiente, por lo que el Concejo de la villa acordó acudir a la mediación de la Santísima Virgen para que alejara el mal, decretando mediante voto que en adelante y para siempre jamás se dijera una misa solemne en su fiesta costeada por todos los vecinos, y a la que habría de acudir al menos una persona mayor de quince años en representación de cada una de las familias.

Con el correr de los años el voto dejó de cumplirse, y los gastos de la misa empezaron a ser satisfechos por fieles devotos que a ello se ofrecían. No ocurrió así en el año 1803, en el que hubo una gran hambruna en el pueblo y en vísperas de la fiesta no había dinero para tal menester. Es entonces cuando un vecino, Francisco Flores y Díaz de Quirós, se ofreció de por vida, encareciendo a sus descendientes a que lo hicieran también, a sufragar la función religiosa. Y de esta suerte viene sucediéndose desde aquella fecha. Es habitual que miembros de esta familia porten la imagen en algún momento de la procesión que alrededor de la ermita se celebra después de la misa, cediendo después las andas a representantes de los antiguos gremios: carpinteros, pastores, cardaores...


Procesión 1948
Inicio de la procesión en el Cerro en 1948

Procesión por el Cerro
Procesión por el Cerro

Panorámica desde el Cerro
Panorámica desde el Cerro de la Virgen

A la caída de la tarde la Virgen se trae al pueblo, donde permanece en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción hasta el segundo sábado de junio, en el que se vuelve a trasladar al santuario. El domingo anterior se saca en procesión, y acompañan a la imagen todos los niños y niñas que en ese año han celebrado su Primera Comunión.


Traída de la Virgen

Impresionante documento gráfico (en la Fototeca Municipal) de los prolegómenos de la procesión de traída de la Virgen en 1924. Es el momento en el que “a toque de cabildo” salen del Ayuntamiento las autoridades, encabezadas por el alcalde don Eduardo Cueto Subrit, para presidir la comitiva que junto a la Hermandad de la Virgen, fuerzas del orden, damas con mantilla, banda de música, sacerdotes y pueblo en general se dirigen hacia las “portas”, en el Calvario, para esperar la llegada de la Patrona.
La fotografía parece estar tomada desde un balcón, en la calle de la Virgen, de la casa entonces de don Faustino López, que fue alcalde en varias épocas y tenía tienda de tejidos en la planta baja (el local actual de la farmacia). Se ve la casa del conde a la izquierda y frente a ella la blasonada y desaparecida de los Quirós. Y al fondo la Plaza con la iglesia parroquial incendiada en 1936 y el quiosco de la música engalanado


Procesión de la Virgen
Procesión de traída de la Virgen de Criptana
Procesión de la Virgen. 1948
Procesión de la Virgen el domingo anterior a su llevada al Santuario. 1948

Llevada de la Virgen de Criptana a su Santuario

Tanto la ida al pueblo de la Virgen como su posterior regreso son emocionantes, con la imagen en primer termino portada a hombros por los que han pujado y obtenido ese honor en la subasta, a paso ligero, casi al trote, al ritmo vertiginoso e incesante de una banda de cornetas y tambores, con multitud de fieles detrás, sin perder paso. Así dos kilómetros, sin apenas espacio, apretujados unos contra otros, cuidando de no caerte, de no tropezar, en una carrera que parece no tener fin, como un torbellino que nunca ha de acabar. Y todo eso, por amor a la Virgen de Criptana.


Llevada de la Virgen
Llevada de la Virgen

José María Cruz (El Tonto)
Personaje muy popular por los años 30, 40, 50, 60 o 70 era José María Cruz El Tonto,
que además de ingenioso relojero abría las procesiones del Cristo y de la Virgen tocando el tambor

Pocas veces con la familia hemos faltado a la romería, el lunes de Pascua; pero casi nunca por motivos laborales hemos podido quedarnos a la procesión de la tarde. Sí tengo grabado en la retina —posiblemente muy idealizado— una vez que sí lo hicimos, allá por los años setenta, en una tarde bochornosa y encapotada, negra, que amenazaba lluvia y tormenta; pero que no fue impedimento para que todo el pueblo estuviera allí, en el Calvario, junto a las “portás”, esperando que llegara la imagen.


Llegada de la Virgen
Llegada a las "portás"

"¡Ya viene!", se oía gritar. Y así era; cada vez se veía más cerca, por la lontananza, sobresaliendo por entre cientos de cabezas y el polvo del camino, que parecía como una nube sobre la que flotara y viajara para encontrarse con el pueblo que la amaba. Y en esto que llega, y la Banda de Música arremete con el Himno Nacional, con los cohetes atronando por doquier. Y el cielo, para no ser menos, en ese momento de gloria, mágico, se vistió de fuego con la luz cegadora del relámpago, y tras el trueno interminable, se abrió, se abrió soltando agua como si nunca antes lo hubiera hecho, agua a mares para los campos sedientos y para dejarnos a todos calados, vestidos como estábamos con nuestras mejores galas, unos bajo el precario e insuficiente cobijo de los paraguas y los más, en desbandada general, buscando inútilmente dónde guarecerse.

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7 IGLESIA PARROQUIAL DE CRIPTANA

Está dedicada a Ntra. Sra. de la Asunción y es de estilo ecléctico, mezcla de diversas influencias, de las que destaca la clasicista vigente en la arquitectura española posterior a la Guerra Civil. Se encuentra situada en la Plaza Mayor.


Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Aunque su proyecto data de enero de 1944, y oficialmente de los arquitectos D. José del Hoyo Algar y D. Francisco Javier de Lara Pérez-Caballero, se puede decir que sus verdaderos artífices fueron Valeriano Angulo, un simple maestro albañil, y su hijo José Vicente, que en muchos casos hubieron de enmendar la plana a los arquitectos y, desde luego, idearon los sistemas de construcción y resolvieron con ingenio los cientos de problemas que la obra planteaba por la precariedad y penuria de medios empleados. Así consta en la memoria de todo criptanense, y que el mismo José Vicente volvió a evocar en su libro Historias de una iglesia, de obligada lectura en nuestro pueblo. Y, naturalmente, gracias al empeño de otro hombre excepcional, don Gregorio Bermejo López, párroco en Criptana durante tantos años, que en aquellos tiempos difíciles de escasez, cuando una y otra vez las obras tenían que ser suspendidas por falta de medios para seguir, no cejó nunca en su propósito, con todo el pueblo entre incrédulo y asombrado de ver cómo iban tomando cuerpo los sueños de aquel enorme, socarrón y pertinaz don Gregorio: la inmensa y majestuosa mole de nuestra iglesia.


Don Gregorio Bermejo  Proyecto original Iglesia
Don Gregorio Bermejo

Comenzó en realidad su construcción en 1947 y finalizó en 1962; aunque ya antes, a falta de la torre y otras obras menores, fue inaugurada y abierta al culto el 30 de mayo de 1958. Para tan magno evento, ya en días anteriores se había celebrado una Misión, predicada desde el balcón de la Casa del Conde, en la Plaza Mayor, por el famoso jesuita padre Rodríguez, y presidida por las imágenes del Cristo de Villajos y de la Virgen de Criptana sobre un magnifico altar allí montado.


En plena faena
Construcción de la iglesia


La iglesia sin terminar
La iglesia con la torre sin terminar


Misión con motivo de la inauguración de la iglesia en 1958
Misión con motivo de la inauguración de la iglesia en 1958. El padre Rodríguez en el balcón del Conde

Justo es recordar, de aquellos tiempos, junto a la figura irrepetible de don Gregorio, a don Julio Gil y a don Santos Muñoz, sus sacerdotes coadjutores; a Valero, primer sacristán y organista, con todos sus músicos colaboradores para los días de gran función, a toda orquesta: Beltrán, Ramón Bustamante, Fabriciano, Manuel Galindo, Atance y otros habituales; a Casimiro, segundo sacristán, y, ¡cómo no!, a Francisco, el genial campanero.


Curas y sacristanes
Don Julio, don Santos, Valero, Casimiro y Francisco

La iglesia se levanta sobre el solar de la edificada a lo largo del siglo XVI, que fue incendiada en agosto de 1936, y que a su vez lo hacía sobre una pequeña iglesia–fortaleza anterior en estilo gótico del siglo XIII, dedicada a Santa Catalina. El material de construcción es la piedra en forma de sillarejo, reforzado con hiladas de ladrillo para darle mayor consistencia. Cuenta con una elevada torre en la parte derecha de su fachada principal.


Subida de una de las campanas. 25 de mayo de 1962

Subida de una de las campanas el 25 de mayo de 1962. Aparecen, entre otros: Don Fernado Alarcon, José Vicente Angulo, Ángel Valero, el campanero Francico Muñoz (en el centro), el carretero Julián Vela "Cortezas" (hizo la cabeza de la campana gorda), Valeriano Angulo (el segundo por la derecha) y algunos miembros más de la cuadrilla de albañiles
Inauguración de las campanas y de la torre

En su interior, de planta de cruz latina y de una sola nave, con capillas en los laterales dedicas a san Antonio de Padua y tres a la Virgen (Pilar, Perpetuo Socorro y Rosario), y una más, la del Santísimo, en el testero izquierdo del crucero, destaca la gran variedad de cubiertas usadas: de cañón en la amplia nave, reforzada con arcos fajones que descansan sobre pilastras; de arista en las capillas, separadas por los contrafuertes que soportan el peso de la nave central; bóveda vaída sobre el enorme crucero, y de cuarto de esfera, con pequeñas aberturas para iluminación, en el ábside de la cabecera.


Primeras Comuniones en la recién inaugurada iglesia
Primeras comuniones en la recién inaugurada iglesia. A la derecha, mi esposa Trini Ossorio y su hermana melliza Pili.
En el centro y con velo negro (habían fallecido sus padres), Ángela Fernández de Quero Díaz, que ha cedido la fotografía

La capilla dedicada a san Antonio ya existió en la anterior iglesia incendiada en la Guerra Civil. Una placa en mármol indica que se erigió en 1644, en agradecimiento a su intercesión para que desapareciera una gran plaga de langosta que asoló la región unos años antes. Famosas fueron las Justas Poéticas que en 1632 empezaron a celebrarse por este motivo, junto con otros grandes festejos, en honor de san Antonio de Padua. En estos Primeros Juegos Florales se concedió el Agnus de Oro de dos onzas como supremo galardón, y ya todas estas manifestaciones poéticas se irían repitiendo a lo largo del tiempo, como la más genuina expresión de la cultura e ilustración de los hijos de Campo de Criptana. Debajo de la imagen del santo hay una hornacina que contiene un bello Lignum Crucis. Lo donó don Manuel Baillo y Solís, párroco en Criptana a mediados del siglo XVIII, y que él conservaba de su abuelo, el primer conde de las Cabezuelas. Se dice que perteneció al rey Don Pedro el Cruel, y que cuando fue muerto en los campos de Montiel, un comendador de Criptana, privado suyo, salvó de entre la confusión originada por el suceso. Este relicario, consistente en una cruz de plata, fue salvado por alguien que lo ocultó durante la guerra, entregándolo posteriormente al Sr. Obispo de Ciudad Real, quien, después de restaurado, lo devolvió a la Parroquia en la solemne ceremonia de la bendición del nuevo templo.


Interior de la iglesia
Presbiterio

Además de las vidrieras de los extremos del crucero, que representan a santo Tomas de Villanueva y a san Juan de Ávila, son de interés las pinturas del ábside, de Isidro de Antequera, y dos tallas en madera, la Virgen de Villajos, de finales del siglo XIII, descubierta en el santuario del Cristo de Villajos durante la restauración de 1.982 y expuesta en la capilla del Santísimo, y el Cristo de la Expiración, de Juan Cristóbal, artista del siglo XX. También, una Inmaculada, en el testero derecho del crucero, y el Sagrado Corazón de María y Sagrado Corazón de Jesús, a ambos lados del presbiterio.


Ntra. Sra. de Villajos. Cristo de la Expiración
Nuestra Señora de Villajos y el Cristo de la Expiración


La Plaza Mayor a principio de los años ochenta
La Plaza Mayor a principio de los años ochenta del pasado siglo con la inmensa mole de la iglesia

La antigua iglesia parroquial
Gracias a la cesión de viejas fotografías —un verdadero tesoro— en posesion de Jose Miguel Arteaga Castellanos, de Galerías Ramar, he podido realizar este reportaje. Estaré siempre agradecido.

La antigua iglesia incendiada durante la Guerra Civil constituía una pequeña joya arquitectónica del gótico característico de La Mancha. Disponía de una de las torres más altas de la provincia y era de una sola y amplia nave, con cinco capillas: tres en el lado derecho, dedicadas a la Virgen del Rosario, al Cristo y a San Antonio (magnífica ésta, y con una imagen bellísima), y dos de particulares, adosadas en el lado izquierdo, la del conde de las Cabezuelas, donde se veneraba una imagen de María Inmaculada, y la del Maestrazgo, dedicada a Santiago Apóstol, conocida vulgarmente como la de Castilla, erigida por don Diego de Quintanilla y su mujer doña María Antonia Guerrero y Ocampo.

Era muy notable el arco rebajado del coro, sobre el que se apoyaba la bóveda y piso del mismo. Su considerable anchura, y el hecho de gravitar a escasa altura sobre las cabezas de los observadores, impresionaba.


Antigua iglesia parroquial, desaparecida en 1936
Lateral de la iglesia que daba a la Plaza. A los lados de la entrada y adosadas a la nave,se encontraban, junto a la torre, la sala de los archivos, con las cuatro ventanas de los llamados "camariles", y a la derecha, la capilla de San Antonio. Se puede apreciar la magnífica torre con el reloj, los huecos de las campanas y el capitel, grande de elevación y muy perfecto, que, por tener cortadas las esquinas en proporción inversa, remataba en ocho ángulos iguales en la linterna, donde había el mismo número de ventanas. Coronaba todo la impresionante aguja, con los lados estrechándose hasta acabar en el punto que servía de base a la bola, veleta y cruz

Antigua iglesia parroquial. Esquina de la Torre
Esquina de la Torre. Era, según decían, el sitio más fresquito en verano de Criptana por el aire que corría. Se puede ver el mercado que se celebraba donde hoy se instalan las terrazas de los bares. Hay dos hileras de carros entoldados con las lanzas en el suelo y las mercancías sobre esteras. Permanece de todo el conjunto aún la casa de la esquina con la calle de la Soledad

Antigua iglesia parroquial. Esquina de la Torre
Otro detalle del mercado y de la esquina de la Torre en 1927

Antigua iglesia parroquial. La torre sobresaliendo por encima del caserío
La torre sobresaliendo por encima del caserío

Antigua iglesia parroquial. Dibujo
Dibujo del lateral de la iglesia a la Plaza. En él se pueden ver con más detalle los aspectos arquitectónicos, la entrada a la iglesia, las verjas que la circundaban y la Plaza, con sus árboles, sus bancos de hierro de fundición y el quiosco de la música

Antigua iglesia parroquial. Puerta de la Plaza
Puerta de la Plaza (había otra en la calle de Santa Ana llamada la del Cierzo). Sobre ella, una hornacina con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, decapitada por la erosión del tiempo o quizá perdida en tiempos de la invasión de los franceses. A la entrada, un cura conversa con unos paisanos y unos chiquillos revolotean por el entorno

Antigua iglesia parroquial. Bóveda de la nave
Magnífica bóveda nervada gótica de la amplia y única nave de la iglesia y del presbiterio

Antigua iglesia parroquial. Capillas del lado derecho
Capillas del lado derecho dedicadas a la Virgen del Rosario y a Jesús en la Cruz

Antigua iglesia parroquial. Capilla de San Antonio
Extraordinaria capilla de San Antonio, en el lado derecho, erigida y adosada al templo primitivo del siglo XVI en 1644. Era como una pequeña iglesia dentro de la otra. Fue edificada para agradecer al santo su intercesión ante una plaga de langosta

Antigua iglesia parroquial. Capillas del lado izquierdo
En primer término, la capilla del Maestrazgo, en el lado izquierdo, dedicada a Santiago Apóstol, conocida vulgarmente como la de Castilla y erigida por don Diego de Quintanilla y su mujer doña María Antonia Guerrero y Ocampo. Al lado,la del conde de las Cabezuelas, donde se veneraba una imagen de María Inmaculada

Antigua iglesia parroquial. Lado izquierdo
Altares en el lado izquierdo junto a la capilla de Castilla

Lo que sí constituía un magnífico alarde de arte era el retablo del altar mayor, dorado en oro, que siempre se atribuyó a Berruguete, pero que hoy se sabe que fue obra de Pedro Martínez de Castañeda, nacido en 1527 en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), y que fue realizado entre 1565 y 1568. El error histórico se debe a que un hijo de éste, del mismo nombre, nacido precisamente en Criptana, fue discípulo de Berruguete.


Retablo del altar mayor en la antigua iglesia
Soberbio retablo del altar mayor en el prebiterio, realizado por Pedro Martínez de Castañeda entre 1565 y 1568

La imagen de la Virgen de la Asunción, bajo cuyo patronato estaba y está la parroquia, la de Santiago, la del conjunto del Cristo Crucificado con la Dolorosa, San Juan, y la Magdalena, y la del Eterno Padre, arriba, llenaban el centro del retablo. Los apóstoles y otras varias estatuas de santos, los dos costados, distribuidas en cinco pisos u órdenes, con intermedios ocupados por pinturas de las principales historias de la Redención. Y en los medallones de las basas, en bajorrelieve, escenas de la niñez de Jesús.


Antigua iglesia Parroquial. Detalle del retablo del altar mayor
Detalle de Nuestra Señora de la Asunción en el retablo del altar mayor

Antigua iglesia parroquial. Detalle del retablo mayor
Otro detalle en el retablo del altar mayor

Antigua iglesia parroquial. Altar con el Cristo de Villajos
Antigua imagen del Cristo de Villajos en sus días de estancia en la desaparecida iglesia parroquial para las Ferias y Fiestas en su honor

En el lado derecho del presbiterio, hubo en tiempos un gran y precioso relicario de las santas vírgenes martirizadas junto con santa Úrsula, magníficamente engastado. Fue regalo del arzobispo de Colonia, Ferdinando, hecho en 1612 a don Juan Ramírez, gobernador del Saxo de Gante y natural de Campo de Criptana. Como fuera despojado de muchas piedras preciosas y joyas que lo enriquecían durante la invasión francesa, se retiró del sitio primitivo y se puso a mejor recaudo, bajo reja, en la capilla de San Antonio.

Empotradas en el muro, sobre la puerta de la sacristía, había tres pilas bautismales, como símbolo de las tres poblaciones importantes que se habían integrado para formar la de Campo de Criptana: El Campo, Criptana y Villajos.

Era de destacar también, entre los objetos religiosos, una gran custodia del orfebre Becerril.


Antigua iglesia parroquial. Sacristía
Sacristía de la antigua iglesia. En ella se ve a Ángel Valero, primer sacristán y organista, que también lo fue, tras la Guerra Civil, hasta 1965

Se perdieron también pinturas, varios libros cantorales miniados en pergamino y de gran tamaño, la sillería del coro, un variado ajuar eucarístico en oro y plata, el órgano, así como todo el archivo parroquial al completo.


Antigua iglesia parroquial. Incendio en agosto de 1936
Incendio provocado de la antigua iglesia parroquial en agosto de 1936. Sólo se aprecia en el exterior el humo y el chapitel de la torre totalmente destruido. Mientras, el fuego devoraba todo en el interior

Antigua iglesia parroquial. Incendio en agosto de 1936. Fachada a la Plaza
Otro detalle del incendio de la iglesia parroquial en agosto de 1936. Humareda en la fachada a la Plaza

Antigua iglesia parroquial. Incendio en agosto de 1936. La torre desde la calle de la Tercia
Incendio de la iglesia parroquial en agosto de 1936. Desde la calle de la Tercia se ve al fondo la iglesia y la torre casi oculta por el humo

Solar que quedó tras la demolición de la antigua iglesia incendiada
Solar que quedó tras la demolición de la antigua iglesia incendiada. Parte de la piedra recuperada se reutilizó para el vallado del campo de fútbol Agustín de la Fuente, realizado por prisioneros de guerra. En 1947 empezó la construcción de la nueva iglesia
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8 ÓRDENES MILITARES EN LA MANCHA

Las órdenes militares eran instituciones religioso-militares que tenían por objeto la defensa de los ideales caballerescos y cristianos a través de la lucha armada contra los infieles. En España se fundaron las de Calatrava, Santiago, Alcántara y Montesa. Sólo las dos primeras, junto con la de San Juan (originada en Jerusalén) tuvieron grandes territorios en La Mancha.

Orden de Calatrava

El rey Alfonso VII en 1150 cedió la villa y la fortaleza de Calatrava al arzobispo de Toledo, encargando su defensa a los Caballeros Templarios.

A la muerte del rey Alfonso en 1158, los almohades se propusieron la reconquista de la villa. Ante tal amenaza los Caballeros Templarios la abandonaron, y Sancho III (hijo de Alfonso VII) convocó un Consejo de la Nobleza, promulgando que sería entregada en propiedad, junto con las tierras de los alrededores, al que decidiera defenderla.

Fue asignada a Don Raimundo Serrat, abad de Santa María de Fítero en Navarra, que organizó un ejército de unos veinte mil hombres. Y los árabes, ante tal ejército, desistieron de su empeño y la villa de Calatrava fue salvada.


Castillo de Calatrava la Nueva en Aldea del Rey
Sacro Convento y Fortaleza de Calatrava la Nueva

La Orden de Calatrava quedó constituida por numerosos caballeros de aquel formidable ejército, que tomaron las reglas de la Orden Cisterciense. Cuando muere el principal fundador, Fray Diego Velázquez, se produjo un enfrentamiento por el poder entre caballeros y monjes, y es entonces, en 1164, cuando nombran Maestre de la Orden a Don García y se convierten en milicia, siendo aprobadas sus reglas por el papa Alejandro III, reglas que fueron también aceptadas por otras órdenes de la Península.

A lo largo de los años, su admirable máquina de guerra supuso una continua ayuda para los reyes cristianos, reconquistando villas y fortalezas, con dominios inmensos. En Ciudad Real, en pleno corazón de La Mancha, la comarca tradicional de Campo de Calatrava ocupa parte de estos territorios que estuvieron bajo la influencia de la Orden. Doce son sus términos municipales: Aldea del Rey, Almagro, Ballesteros de Calatrava, Bolaños de Calatrava, Carrión de Calatrava, Granátula de Calatrava, Miguelturra, Pozuelo de Calatrava, Torralba de Calatrava, Valenzuela de Calatrava, Villanueva de San Carlos y Villar del Pozo.

El tiempo, que derroca las más altas torres, no dejó indemne a la Orden de Calatrava, que fue incorporada a la Corona por los Reyes Católicos.

Sí se alza aún, en Aldea del Rey, en la provincia de Ciudad Real, y sobre el cerro del Alacranejo, la imponente fortaleza de 46.000 metros cuadrados y triple muralla de Calatrava la Nueva, que fue cuartel general de la Orden hasta finales del siglo XVIII.

Orden de Santiago

La Orden de Santiago parece ser que tiene su inicio en el Reino de León, el 29 de julio de 1170, cuando dos linajes nobles, los Lara y los Castro, determinan dar fin a la vida licenciosa que habían llevado y a sus continuos enfrentamientos, aunque muchos han intentando vincularla a la victoria en la legendaria, mitificada y poco creíble batalla de Clavijo de 844. Adoptaron las reglas de San Agustín, confirmadas por el papa Alejandro III en 1175, que permitían practicar los votos de pobreza y castidad atenuados. El primer maestre fue el caballero leonés Pedro Fernández y nació para proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y para luchar contra los musulmanes. Fue la más internacional de las órdenes castellanoleonesas; a los treinta años de su fundación se había extendido por Castilla, Aragón y Portugal, y tenía bienes en Francia, Flandes, Normandía e Inglaterra.

El patrimonio de la Orden de Santiago se formó durante el primer siglo de existencia, y, tras el avance de la frontera cristiana en tiempos de Fernando III, controló la extensa zona de pastos del ganado de la Mesta, convirtiéndose en la primera potencia económica de Castilla.

En una época de continuas luchas de los ejércitos cristianos contra los moros, la Orden de Caballería de Santiago siempre se encontraba en primera línea, siendo uno de sus principales feudos La Mancha.


Castillo del monasterio de Uclés en Cuenca
Monasterio de Uclés

La primera acción militar notoria en la que intervinieron fue en la toma de la ciudad de Cuenca, en 1177. Su contribución fue tan importante, que Alfonso VIII les donó algunos de los terrenos conquistados, y entre ellos Uclés, para que se establecieran allí y defendieran la frontera, siendo desde entonces la casa principal de la Orden. Asimismo les cedió Moya en 1211, a las que se unirían posteriormente Ossa de Montiel, Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Montiel y Alhambra. La congregación prosperó, adquiriendo bienes y territorios y llegó a formar una especie de diócesis con capital en Uclés, cuyo prior tenía autoridad casi episcopal.

Orden de San Juan (de Malta)

Aproximadamente en el año 1048, un grupo de comerciantes de la ciudad italiana de Amalfi, se compadecieron de los peregrinos que acudían a Palestina para visitar los Santos Lugares y fundaron un hospital-albergue en Jerusalén. En la época de la primera Cruzada, la institución era dirigida por un monje benedictino conocido como beato Gerardo, que concibe la creación de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, confirmada en 1113 por el papa Pascual II, para el cuidado de los peregrinos. Pero pronto, su sucesor, un caballero provenzal llamado Raimundo del Puy la dotó de carácter militar.


Castillo de Krak de los Caballeros en Siria
Castillo del Krak de los Caballeros

Tuvo su primera sede en Jerusalén, haciéndose cargo en 1142 del impresionante castillo del Krak de los Caballeros, cerca de Trípoli, que convirtieron en una fortaleza inexpugnable. Tras la caída de Jerusalén en manos de Saladino en 1187, pasó a San Juan de Acre, en donde construyen un gran hospital. Una vez los cristianos fueron expulsados de Palestina (1291), pasaron al reino de Chipre y de ahí a la isla de Rodas, que conquistaron en 1310. En 1522, tras el asedio dirigido por Solimán el Magnífico, abandonan la isla y se asientan brevemente en Sicilia, hasta que el rey Carlos I, con el beneplácito del papa Clemente VII, les cedió la isla de Malta. De allí fueron expulsados en 1798 por Napoleón Bonaparte y, después de haber tenido sedes provisionales en Mesina, Catania y Ferrara, la orden se estableció finalmente en Roma en 1834, donde su sede goza del privilegio de la extraterritorialidad. En la actualidad, la orden, conocida como Orden de Malta, se dedica a tareas benéficas.

También en España tuvieron sus territorios, y en La Mancha los más nororientales de la provincia de Ciudad Real, el Campo de San Juan, desde Alcázar de San Juan hasta Ruidera.


La Prelatura Cluniense o Priorato de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa —las españolas—, fue creada por Su Santidad el papa Pío IX el 18 de noviembre de 1875.

El territorio de este Priorato, la provincia de Ciudad Real, formaba un «coto redondo», es decir, un territorio continuo, que sustituía a los diseminados por la geografía nacional y enclavados en distintas diócesis, en los que, antes, ejercían su jurisdicción las Órdenes Militares Españolas.

Gobernaba esta circunscripción un Prior nombrado por el Rey, que era investido del carácter episcopal, por nombramiento pontificio. El elegido debía ser miembro de una de las Órdenes Militares o ingresar en ella si no lo era. A partir del Concordato de 1953, el nombramiento del Obispo-Prior seguía el trámite común para todos los Obispos diocesanos españoles.


Santa Iglesia Prioral Basílica Catedral de las Órdenes Militares
Santa Iglesia Prioral Basílica Catedral de las Órdenes Militares de Nuestra Señora Santa María del Prado de Ciudad Real

El día 4 de febrero de 1980, por la Bula Constat Militarium, Su Santidad el Papa Juan Pablo II elevó a Diócesis, sufragánea de Toledo, la Prelatura Cluniense o Priorato de las Órdenes Militares. Le dio el nombre de Dioecesis Civitatis Regalensis. Y nombró como primer obispo al entonces Prelado Cluniense Mons. D. Rafael Torija de la Fuente, pero conservando el título de Prior de las Órdenes Militares por razones históricas y ya unido en adelante al de Obispo de Ciudad Real.

Es por eso que el obispo de Ciudad Real recibe honores militares en algunos actos dentro de la capital o cuando se traslada dentro de su jurisdicción a un lugar con destacamento militar.

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9 IGLESIA DEL CONVENTO

La iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, conocida popularmente como iglesia del Convento, es una de las siluetas inconfundibles dentro del entramado urbano de Criptana.

Parece ser que existía gran interés, a finales del siglo XVI, por la fundación de un convento de Carmelitas Descalzos en Campo de Criptana, y por que su iglesia fuera un apoyo a la única existente, la parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, que se había ido quedando pequeña para el número de fieles asistentes.


Iglesia del antiguo convento de Carmelitas Calzados de Campo de Criptana
Iglesia del Convento

Ya en 1579 se había pedido licencia al rey Felipe II, y se pensó que la ermita de la Virgen de Criptana, que acababa de construirse, sería un buen sitio para alojar a los religiosos.

Finalmente, el lugar elegido fue la ermita de Santiago, que ya existía por donde se abre hoy la calle del Convento, pero en un estado de casi ruina.

Después de grandes obras y de la compra de dos fincas adyacentes para construir las dependencias de los religiosos, con aportaciones de dinero del Ayuntamiento, de particulares y sobre todo de Andrés Vázquez Arias, un indiano criptanense recién regresado de “Nuevo Mundo”, donde había hecho gran fortuna, y que cooperó con 6.000 ducados, por fin, el 24 de mayo de 1598, se realizó el acto de entrega oficial a los carmelitas.

Ese mismo año fueron fijadas por escrito las condiciones. El Ayuntamiento, además de facilitar la casa-convento y terreno para huerta, daría cierta cantidad de leña cada mes y correría con los gastos de botica, médico y barbero; por su parte, los frailes estaban obligados a predicar, confesar y decir diariamente una misa al alba y otra a las once de la mañana.

Poco a poco el ornato de la iglesia fue aumentando, pero fue determinante para que tuviera el aspecto más o menos actual (sin tener en cuenta los muchos destrozos en la guerra civil de 1936), el legado testamentario del presbítero don José Arias Jamones, natural de Criptana, que asignó las rentas de gran parte de su patrimonio a la construcción de una nueva iglesia, con una capilla a santa Teresa que habría de tener puerta en uno de los testeros del crucero. Así se hizo en parte, pues lo que se determinó fue ampliar el edificio existente, obras que concluyeron en los primeros años del siglo XVIII.


Iglesia del Convento
Iglesia del Convento

El convento carmelita, gracias a las muchas donaciones recibidas, fue tomando importancia con los años, y prueba de su esplendor es que en 1752, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, tenía 22 frailes, de ellos 16 ordenados y el resto legos. El prior entonces era fray Pedro de la Santísima Trinidad, de 45 años. Disponían de once criados, incluidos los que trabajaban en el campo o cuidaban del ganado, y poseían 251 fanegas de tierra, una casa de campo en Los Arenales, una caldera de aguardiente, seis mulas, una yegua, un caballo, tres asnos, 150 ovejas y varios cerdos. También una renta anual de unos 2.510 reales por dinero prestado o invertido, además del cobro de otros 600 reales en calidad de diezmo.

Ocupaba el convento la inmensa mayoría de la actual manzana —no existía la travesía— entre las calles del Convento, Castillo, Concepción y Tercia, y su huerta aneja penetraba por la hoy casa de los Barreda hasta la actual de Reina Cristina, que en esa primera parte antes era denominada, precisamente, de Huertas.

El templo, barroco, de planta de cruz latina, responde al modelo de iglesia jesuita difundido durante la Contrarreforma, con nave central de testero plano y bóveda de cañón con lunetos, y laterales más bajas dedicadas a capillas, sorprendentes éstas por la variedad de soluciones arquitectónicas empleadas en sus bóvedas, y todas ellas caracterizadas por la armonía de sus proporciones y la elegancia de sus formas y elementos decorativos. Sobre el crucero se levanta la cúpula, de grandes dimensiones, sobre pechinas, coronada por una linterna para permitir la iluminación del interior.

Según manuscritos, planos y fotografías conservadas anteriores a 1936, poseía una magnífica capilla adosada dedicada a Santa Teresa, con un bello retablo barroco, y que abría su puerta en el lado derecho del crucero. Otra capilla adosada, junto a la anterior, era la de la Virgen de los Dolores. También barroco el retablo del presbiterio, con una imagen de la Virgen del Carmen que se atribuía a Salzillo y un friso en azulejería talaverana, de finales del s. XVI, con escenas de la Virgen, el Niño y san José, descubierto tras gruesas capas de pintura en tareas de restauración bajo la dirección del arquitecto Jesús Perucho Lizcano.

Y espléndido era su órgano, de grandes dimensiones y sonoridad excepcional.


Antiguo retablo de la iglesia del Convento. Calle del Convento en 1948
Antiguo retablo, desaparecido en 1936, de la iglesia del Convento. Calle del Convento en 1948


Friso en azulejería talaverana, de finales del s. XVI. Sacristía según Virgilio Muro en 1918
Detalle del friso en azulejería talaverana de finales del s. XVI y la sacristía según un cuadro de Virgilio Muro de 1918

Pero como en todas las instituciones religiosas, estas riquezas se vieron sujetas al devenir político del siglo XIX. En 1809, en tiempos de José Bonaparte, el convento carmelita de Criptana fue cerrado por orden gubernativa, pasando todas sus posesiones a ser consideradas “bienes nacionales”. Volvió a abrirse en 1814, tras el regreso de Fernando VII; se clausuró nuevamente en 1820, con el pronunciamiento del general Riego y la subida al poder de los liberales; se abrió de nuevo en 1823, con el regreso del absolutismo, y finalmente, en los años treinta, con la desamortización de Mendizábal, la comunidad de carmelitas criptanense acabó por desaparecer.

La actual travesía del Convento estuvo ocupada por las dos capillas adosadas antes citadas y por una pequeña plazoleta con jardincillo cerrada desde 1872 con una verja, que se abría para instalar en el verano la terraza del Casino de la Concordia, cuya primera sede estuvo hasta 1920 en la casa de la funeraria. En 1928 los Penalva se apoderaron de la llave de la verja y dispusieron de los terrenos unilateralmente. Los interminables litigios terminaron en 1936, cuando el Ayuntamiento republicano cortó por lo sano y por decreto arrancó la verja, derribo la capillas y abrió la calle hasta la tercia. El templo con ello se desequilibró en su estructura y abrió alarmantes grietas, hoy subsanadas mediante zunchos que atan los muros que envuelven la cúpula.


Callejón lateral y capillas desaparecidas
Callejón lateral antes de las últimas reformas y situación de las capillas desaparecidas

El 19 de febrero de 1836 se declararon en venta todos los bienes de las casas religiosas clausuradas, quedando el convento reducido a la iglesia y algunas de sus dependencias, que el Estado reservó para el Ayuntamiento y que éste ha dedicado a lo largo de los años a varios menesteres: escuela, primitiva sede del teatro Cervantes, cuartel de la Guardia Civil, oficinas de Correos e incluso Casa del Pueblo.

Durante la guerra civil de 1936, la iglesia del Convento sufrió graves destrozos, con imágenes y retablos destruidos después de ser utilizada como mercado. Y en la posguerra, como la iglesia parroquial fue incendiada, pasó a realizar tal función, y para ello se hicieron los arreglos obligados bajo la dirección del maestro albañil Bernardo Ramírez, incluida la espadaña para el alojamiento de las campanas, según proyecto de Enrique Alarcón, todo gracias al dinero reunido mediante suscripción popular y a la venta de piedra procedente de la iglesia derruida.

El templo conserva un relicario de las llamadas "Once mil vírgenes" donado por el arzobispo de Colonia en 1612.


Iglesia del Convento restaurada
Iglesia del Convento restaurada

Mis recuerdos del Convento, con misas en latín y liturgia preconciliar, alcanzan a las celebraciones del día de santa Teresa, patrona del colegio Teresiano; a la especial angustia que nos causaba a los chicos un bajorrelieve de las ánimas del purgatorio atormentadas por el fuego, que aún existe en una capilla del lateral izquierdo; a los grandes bancos de madera ennegrecida, reservados para hombres y colocados a lo largo de la nave, pues las mujeres tenían sus reclinatorios particulares o sillas que Manuela, la mujer de Casimiro, el sacristán, se encargaba de cobrar; al púlpito, de hierro, al que subían los sacerdotes para lanzar sus pláticas terribles e incendiarias contra el pecado; a los largos pasillos y cámaras para lograr acceder al coro y a la sala donde colgaban las cuerdas de voltear las campanas, y, en fin, dada su especial dedicación al rezo del Rosario de difuntos, a la siempre penosa tarea, aun con el espíritu reconfortado por la oración, de dar o que te dieran el pésame por un familiar fallecido,


Capilla de la Virgen del Carmen
Capilla de la Virgen del Carmen con el bajorelieve de las ánimas del purgatorio

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10 LOS CEMENTERIOS

Varios han sido los lugares en Criptana destinados a enterrar a los muertos. El primero conocido, el atrio de una antigua iglesia parroquial, parece que dedicada a Santa Catalina, que hubo en el mismo solar que la actual y anterior a la que ardió en la guerra civil.

En la iglesia incendiada, que fue construida a lo largo del siglo XVI (hay un año, 1523, que no se sabe bien si fue el del inicio o el del término), se siguió enterrando en su bóveda, en el subsuelo y en las capillas.

También hubo enterramientos en los templos del Convento y de la Madre de Dios.


Iglesia parroquial de Criptana destruida en 1936
Detalle de la torre de la antigua iglesia parroquial destruida en 1936

Las gentes a su fallecimiento querían estar lo más cerca posible del Dios Todopoderoso, y siempre en presencia de reliquias e imágenes de los santos, para obtener de ellos el beneficio de la intercesión ante el Padre. La Iglesia, por otra parte, consideraba que la visión de los sepulcros ayudaba a recordar la brevedad de esta vida y a mantener a los fieles preparados para el tránsito a la muerte. Si entre los vivos había clases sociales, también las había entre los muertos: las familias poderosas y la nobleza podían pagarse su sepultura perpetua en el interior de las iglesias, en capillas particulares con grandes mausoleos de mármol; otros, de clases más bajas, sólo lograban acceder a una fosa en el suelo de los templos, bajo una losa de piedra, y aún otros, los pobres, en ruin y basta caja de pino sin labrar, al exterior, sin ningún tipo de protección, expuestos sus cuerpos a la rápida destrucción.

En Criptana, la iglesia parroquial se hallaba llena de cadáveres y su suelo era incapaz de facilitar su total descomposición, a pesar que de tiempo en tiempo se realizaba la llamada “monda de cuerpos”, que consistía en remover a los enterrados, mezclar con la tierra los restos de carne en descomposición y extraer los huesos para llevarlos a un osario. Quedaba así espacio para nuevas inhumaciones.

Esta costumbre de enterrar en las iglesias, que a veces producía un olor insoportable por la descomposición de los cadáveres, y que era mitigada a duras penas desparramando agua olorosa, fue abolida en 1787 por Carlos III, que ordenó la apertura de cementerios en el extrarradio de las poblaciones, a ser posible junto a una capilla existente.


Solar del que fue primer cementerio de Criptana
Solar del que fue primer cementerio de Criptana por el Pozo Hondo, en la hoy calle de Sara Montiel

En Criptana se acató la orden en 1805, y el sitio escogido fue una huerta cercada por el camino del Pozo Hondo, esquina a la actual calle del Matadero Viejo, ubicada en parte de lo que luego fue la yesería de Licerio y hoy Mercadona. Precisamente, al construirse el supermercado, aparecieron restos de osamentas del antiguo cementerio. La capilla anexa fue la de Nuestra Señora de la Soledad, hoy de San Cristóbal, que por estar separada del camposanto, hubo de expropiarse terreno por detrás de las casas y hacer un pasillo de veintidós varas de largo y dos de anchura para que tuvieran conexión.

Esta capilla, de estilo barroco, se había erigido en 1702 para que la población que trabajaba en las eras existentes hacia el oeste de la villa pudiera cumplir el precepto festivo de oír misa. Fue conocida como ermita de la Soledad por albergar la talla de la Virgen que desfilaba y desfila en las procesiones de Semana Santa. Esta imagen es la única que se salvó de todas las que procesionaban antes de la Guerra Civil (1936-1939).


Ermita del antiguo cementerio
Antigua ermita de la Soledad (hoy de San Cristóbal), que fue capilla del primer cementerio de Criptana

Pasados unos años, el cementerio del Pozo Hondo resulto insuficiente, y el 23 de abril de 1855 se decidió edificar otro, contiguo a la ermita de la Concepción, en la carretera a Pedro Muñoz, que es el que conocemos, y que ha tenido diversas ampliaciones a lo largo de los años, la primera ya a principios del siglo XX.

La ermita de la Concepción, que ya existía en el siglo XVI, es de una sola nave cubierta por bóveda de cañón y cúpula en el crucero.


El cementerio actual
El cementerio actual. En primer término, la ermita de la Concepción


Ermita de la concepción
Interior de la ermita de la Concepción restaurada en 2018


Entrada al cementerio
Entrada al cementerio

Cementerio de Criptana 1
Cementerio de Criptana

Cementerio de Criptana 2
Panteón de mi familia. Lo mando construir mi abuelo Domingo para dar sepultura a su hija Felicidad (tía mía),
que murió con 22 años. La figura escultórica se trajo desde Valencia

Cementerio de Criptana 3
Panteón de la familia de mi esposa Trini

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FIN CRIPTANA 1